Era un día un poco nublado. Estábamos llegando ya a nuestro destino, a donde mis padres, mi hermana pequeña y yo nos íbamos a mudar.
Llevábamos un par de horas en el coche y yo ya estaba harto de estar ahí, y encima con mi hermana preguntando a cada 20 minutos "¿cuánto queda?". Estaba deseando llegar sólo por quitarme esas palabras de la cabeza. Parece como que odiase a los niños pequeños pero en verdad sólo estoy agobiado por el viaje.
No me quería mudar de donde vivíamos, donde pasé los primeros años de mi vida hasta ahora, era un pueblo bonito y tranquilo. Ahora nos vamos a la "gran ciudad" como dicen algunos.
-¡Ya hemos llegado chicos!- Dice mi padre mientras aparcaba el coche.
Yo simplemente pensé un grande y rotundo "por fin".
-¿Jimin te pasa algo?- preguntó mi madre extrañada por mi cara.
-Nada mamá, estoy bien. Sólo estoy cansado de tantas horas en el coche.- Esa era la verdad, estaba medio dormido de madrugar tanto para un simple viaje que podíamos hacer por la tarde.
-Bueno hijo, igual ahora no te gusta pero seguramente con un mes que estés aquí no te querrás ni volver a donde vivíamos.- dijo mi madre.
Nunca esperé que fuera cierto lo que decía. Mudarse de una ciudad a otra es un cambio muy grande, sobretodo si es de un pueblo a una ciudad o de una ciudad a un pueblo. No puedes ver a tus antiguos amigos, cambias de instituto, etc.
Y encima a mi, los cambios no me gustan, ni viajar. Quién lo diría, que mis padres se pasarían la vida viajando si no fuera por el trabajo.
Al salir de el coche estaba enfrente la casa nueva, bueno más bien, era un piso. Otra cosa más a la que me tenía que acostumbrar, subir en ascensor cuatro pisos en vez de tener una casa entera para ti sólo, y los únicos vecinos eran los abuelos de al lado, que esos ni ruido hacían.
Al entrar por la puerta del apartamento observaba cada más mínimo detalle de este.
El apartamento ya estaba amueblado, con nuevos muebles, por supuesto. Hay que decir que me gustaba, supongo que iba a estar cómodo viviendo aquí.
-Que bonito es el piso- Dice mi madre- ¿Qué te parece Jimin?- Me mira.
-No está mal.
-Mira hijo, esa puerta a la izquierda es tu habitación, vete a verla- me dice mi padre, señalando la puerta y yo voy hacía ella.
La habitación tenía las paredes azules claras y una pared negra, justo mis colores favoritos. También tenía un escritorio con un ordenador nuevo.
-¿Te gusta?- Dice mi madre detrás de mi.
-La verdad es que si.
-Ves, no todo es tan malo como pensabas.- dice sonriendo, satisfecha de que me gustara.- Por cierto, en el piso de abajo viven unos amigos de tú padre y míos con su hijo, el cual tiene tu edad. Podríais haceros amigos y eso.- Ruedo los ojos.
-Mamá, no quiero hacerme amigo de el vecino sólo porque sea el hijo de vuestros amigos.
-Bueno, tu inténtalo que por intentarlo no pierdes nada. Ahora van a venir a comer y así los conoces.- dice y sale de la habitación sin que pueda decir nada para escabullirme.
No me gusta comer con desconocidos pero no había otra opción.
Encima mi madre intenta hacerme amigo de el vecino, que a saber cómo será. Siendo el hijo de los amigos de mis padres será de los típicos que sacan sobresaliente en todas y hace todo perfecto. Lo contrario de mi.
Pasa una hora y llaman al timbre, eran ellos.
-¡Hola Misuk! Que guapa estás- Dice mi madre a su amiga y la abraza.
-Ay, pues anda que tú querida.- Le responde Misuk a mi madre.- ¿Este es Jimin? Que grande estás, ya estás hecho todo un hombre.- me da un abrazo- Mira, este es mi hijo Yoongi. Yoongi, este es Jimin.
Veo una silueta entrar en la casa. Su piel era tan blanca como la porcelana. Su pelo era azul cielo. Era casi de mi altura. Iba con una chaqueta de cuero negro y pantalones vaqueros negros, con la cadena a un lado.
-Hola- dice, sin muchas ganas.
-Hola- digo sin saber que otra cosa responder. Me estaba poniendo nervioso y no sabía ni cómo ni por qué.
-Bueno chicos, sientense, como si estuviesen en su casa.- Dice mi madre y todos se sientan, Yoongi delante de mí.
Mi madre y mi padre empiezan a poner los primeros platos, eran de galbi, que era carne asada de cerdo.
Todos empezamos a comer mientras mis padres y sus amigos hablaban entre ellos y Yoongi y yo permanecíamos callados.
Al final acabamos todos de comer.
-Oye chicos, ¿por qué no os vais a dar una vuelta? Así os conocéis algo, que en la mesa habéis estado muy callados.- Dice mi madre y yo pienso internamente "¿Por qué no puedes dejarme en paz?"
No para de intentar que me haga amigo de gente que no quiero.
Lo mismo con las parejas, "la hija de Sun Hee es una buena chica, deberías darla una oportunidad". ¿Cuántas veces la tengo que decir que no para que pare?
Al final Yoongi y yo tuvimos que salir obligados por nuestros padres.
. ° ♡ ° .
Espero que os guste ;;♡
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Neighbour • YM •
FanfictionPark Jimin vivía en un pueblo no muy grande desde que nació, pero a sus padres les viene la gran idea de mudarse a una ciudad y sus vidas cambian por completo.
