12 de enero de 2014; Winsville, Nevada.
Era una fria mañana de invierno en el solitario y apartado pueblo de Winsville en Nevavada cuando un inspector de policía se levantaba en su rutina matutina.
Jordan Kyle, inspector de policía del Departamento de homicidios. Un hombre corpulento y musculoso de 22 años, apuesto con rasgos afilados y salvajes. Era poseedor de un prominente mentón cuadrado, unos cabellos largos y azabaches enroscados en unos preciosos rulos que hacían juego con sus brillantes ojos esmeraldas.
-Buenos días papá- respondió un pequeño de unos 10 años. Era alto al igual que su padre, cabellos negros enroscados e hipnotizantes ojos azulados.
-Buenos días Owen. - respondió su padre mientras preparaba unas tortitas- ¿Qué tal has dormido hoy?
-Bien. Hoy no me he levantado ni una sola vez.
-Eso está bien hijo, vamos progresando.
-Buenos días.
Una voz femenina irrumpió en la estancia. A su vez una hermosa mujer de cabellos rubios color oro atados en una perfecta trenza descendía en pijama la escalera en dirección a la cocina. Su pálida tez acarició la mano de su marido depositando un suave beso en sus labios mientras sonreía dulcemente. Más tarde sus azulados ojos se posaron tiernamente en los de su hijo posando un cálido beso en su cabeza a la vez que lo despeinaba tiernamente y agarraba una taza de café recién hecho
-Buenos días cariño- le dijo a su marido sentándose en la mesa lista para comer el enorme plato de tortitas recién hechas. -Buenos días campeón. ¿Hemos dormido bien hoy?
-Llegas en el mejor momento Bianca, justamente me estaba contando como durmió de un tirón esta noche. Sin despertarse de golpe, ni morder fuertemente, ni levantarse sonámbulo.
-Anda mira tú por donde. Así me gusta cariño- respondió la mujer alborotando los rizados cabellos negros del pequeño.
La mañana transcurrió normal. Owen en el colegio hasta que su madre saliera del trabajo en el hospital y lo viniera a buscar. Luego irían a comer tras salir su padre de su turno en la comisaria. Ambos trabajaban por la tarde así que el pequeño tendría que quedarse en casa de su abuelo paterno hasta que su padre saliera de trabajar y lo fuera a buscar para irse a casa.
Lo mismo de siempre, siempre la misma rutina solo que esa tarde Jordán Kyle nunca iría a recoger a su hijo.
Nadie en ese pueblo podía predecir que Bianca Kyle y su hijo Owen Kyle nunca volverían a ver a su esposo y padre, que Jordan nunca regresaría a casa a causa del famoso asesino que atormentaba las solitarias calles de Winsville, El señor diablo.
Esa tarde el coche de Jordan fue hallado abandonado en una de las calles lejos de la ciudad. Todas sus cosas estaban dentro pero ni rastro del ejemplar padre de familia. El inspector Kyle había desaparecido completamente del mapa, como si nunca hubiera existido. Nadie sabía que narices hacia el coche del señor Kyle tan lejos, ni que había venido a hacer allí, lo único que sabían es que había desaparecido y que el señor diablo lo temía con el como bien decía su amarga nota.
"Jordán Kyle. Inspector de policía, espléndido marido, orgulloso padre y perfecto hijo.
Sin pecados aparentes salvó el de meter sus valiosas narices en Asuntos que no le incumben, como mis asuntos por ejemplo.
Por eso he decidido impartir mi más preciada justicia y librar al mundo de un cotilla y maleante más.
~Señor diablo.
Esa horrible carta la había memorizado Bianca día tras día esperando que finalmente su marido volviera a casa. Esperaba ese triunfal día en el que Jordan llamara a la puerta y dijera de nuevo " cariño ya estoy en casa". Añoraba sus abrazos, sus dulces besos y sus frenéticas noches de pasión. Extrañaba el olor que emanaba su cuerpo, sus dulces y melódicas palabras con ese acento francés tan bello que tenia y sus aprisionantes abrazos interminables.
Owen, su hijo, también extrañaba a su padre cada día que pasaba. Cada noche se hacía más difícil para él seguí viviendo. Las pesadillas y las innumerables noches en vela se contagiaban en la solitaria y desgarradora familia mientras que el sonambulismo y la bipolaridad de Owen volvía a aparecer cada vez más fuertes.
Ya no sólo se trataban de pequeñas excursiones al jardín en donde terminaba durmiendo sino que ahora aparecía en lugares muy lejos de casa, con cortes y magulladuras por todo el cuerpo y sin recordar absolutamente nada de lo que había sucedido la noche anterior. Los episodios bipolares cada vez eran más duraderos y con menos margen entre cada uno.
Bianca cada vez era más vulnerable y débil, las pastillas antidepresivas cada vez hacían menos efecto en ella. Las noches en vela y los Estados anímicos cada vez eran más frecuentes.
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Desaparecido
Mystery / ThrillerCada vez había más desapariciones en un pequeño pueblo de Nevada. Nadie sabía quien ni como pasaba pero cada vez era más evidente que la noche conspiraba en su contra. Cada noche una nueva cama era dejada atrás con un nuevo desaparecido en la lista...
