Agradecimiento especial a mi amiga de años N por leer mi borrador a medias.
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Sasuke recargó su cabeza en la pared junto con su espalda también en la pared de la oficina del Hokage.
Miraba con detenimiento la silla en la que el Salvador de la cuarta guerra Shinobi trabajaba diariamente intentando darle un mejor futuro a toda la aldea que amaba.
Se quedó pensando en lo que esos años habían vívido, desde que tenían 12 años, su exilio autopuesto, los arduos entrenamientos que tuvo con el invocador de Manda, la misma que él mató para salvar su vida, la muerte de su hermano por mano propia, tantas cosas que recordaba como un pequeño libro ilustrado en su mente.
Lo que sucedió después de que se planteó su redención viajando por el mundo por pistas de los Outsusuki. Él recuerda su encarcelamiento, en ese momento temió que Konoha se hubiera planteado quitarle sus ojos, que ni todo lo que Naruto hizo fuera suficiente para evitar que pagara con el Kekkei Genkai que poseía su clan, lo único que quedaba de todos los desastres ocasionados por Uchiha Madara fueran pagados con el Rinnegan que le fue otorgado por El sabio de los 6 caminos.
Mientras miraba a la puerta de la oficina veía como la luz entraba por las ventanas y daban en las 3 paredes de la oficina.
Comenzó a adormilarse, sus párpados caían sin que él lo quisiera, su mente comenzó a divagar lentamente en pensamientos que llevaban rondando en su cabeza desde hace unas semanas cuando, sin querer, había besado a su mejor amigo por accidente, cómo cuando iban a la academia.
- ¡Sasuke! Necesito que Sakura vaya a la guarida de Orochimaru, necesitamos que avise a Yamato que esté aquí. Y que ella se quede ahí para que analice la sangre que conseguimos en los laboratorios de Orochimaru, su tecnología sigue siendo mejor que la nuestra.
Él recuerda cómo asintió y por la ventana mandó un halcón a que entregara el mensaje del Hokage a la encargada del hospital.
Cuando el ave tomó vuelo hacia una orilla de la aldea ambos pudieron respirar con más calma. Tenían muchos conflictos dentro y fuera de la aldea.
Naruto Uzumaki se recargó en su silla de Hokage, comenzó a sobarse el puente de la nariz intentando mantener la calma, estaba tan estresado y ocupado que tenía 3 semanas sin haber podido regresar a su hogar; su esposa había regresado como ninja por la urgencia de personal en el campo, y junto con su viejo equipo, incluida su capitana habían partido a Amegakure. Su hijo estaba combatiendo en Kumogakure intentando que el Hachibi no lo matara, por último, Hanabi estaba en Kirigakure protegiendo los restos de los 7 espadachines de la niebla en su primera semana de gennin.
Naruto mostraba un semblante tan sombrío que parecía más muerto que vivo. Sasuke no se encontraba mejor que él. Su hija casi había muerto hace un mes liderando a la mitad de los Shin Uchiha en alguna parte de Amegakure intentando frenar a su nuevo líder, su antiguo ángel, una mujer bella de azul cabello y mirada seria y penetrante, junto con sus alas de papel que la alzaban por todos lados de su territorio. La poca gente que permanecía en la aldea fue protegida por una parte del ejercito de los Uchiha y la otra parte entró a combate sin titubear. El resultado final fue la caída del ejercito del clan de ojos rojos contra el ángel; si no hubiera llegado Sasuke, todos hubieran muerto atravesados por centenares de papeles especiales.
La sangre que Naruto había mencionado era de la sombra que poseía a la supuesta ángel, si la sombra sangraba, significaba que era algo más que eso.
Sasuke se sentó sobre el escrito de su amigo y se quedó observando su rostro, como tenía los ojos cerrados, cuando inhalaba y exhalaba profundamente intentando calmar sus emociones, incluso era gratificante cuando el contrario sacaba el aire de sus pulmones por la boca y dejaba ver una parte de sus dientes y le causaba cierta gracia. Acercó su rostro con curiosidad frente a la del blondo, sus mejillas retorcían las marcas en las mejillas, le recordaba tanto en ese momento al niño de 12 años que no sabía hacer UN solo clon de sombra bien.
Ambos estaban tan relajados que no se percataron cuando el otro se movía, Sasuke miraba cada facción de su rostro y Naruto disfrutaba la paz que su amigo brindaba al lugar.
Sasuke ya estaba cerca del rubio, pero Naruto se acercó aún más cuando dejó de posar todo su cuerpo en la silla con los ojos cerrados, cuando ambos reaccionaron sus labios estaban juntos e intentaban saber qué hacer.
Cuando se separaron se miraron a los ojos, se sonrieron y unieron sus frentes riéndose de lo ocurrido, era la gracia que no habían tenido en años y no la desaprovecharían, extrañaban la paz que siempre añoraron de jóvenes.
El azabache soltó un largo suspiro entre sueños, nunca se negó la atracción que tenía hacia Naruto, pero sabía que su mejor amigo era muy ingenuo para notarlo, él lo dejó así y prefirió que hiciera su vida y cumpliera su sueño. Aunque se fue por otros motivos, intentó que él lo odiara y no logró nada.
¡No que el estúpido lo persiguiera para que regresara a la aldea!
Hubiera dado lo que fuera por estar con ese rubio escandaloso de una manera romántica siquiera un día de su vida.
-¡Sasuke!
Levantó sus parpados rápidamente al escuchar la voz del chiquillo insoportable que le gustaba cuando tenían 13 años.
El mismo niño rubio de sonrisa angelical y confianza irrompible le extendía su mano para que se parara. Él no pudo soportarlo y comenzaron a caer lágrimas por su mejillas hasta unirse en su barbilla cayendo sobre su ropa.
Extendió su brazo hacia el chiquillo, lo tomó de la mano y lo jaló hacia él, abrazándolo con su único brazo, cubriendo su espalda y apoyando su mentón en el hombro del menor, siguió llorando cada vez más fuerte. Si lo que estaba frente a él era un ente sobrenatural dejaría que le hiciera sufrir lo que quisiera, ya no estaba con fuerzas para soportar más.
Sasuke Uchiha había visto hacía menos de 10 minutos cómo su mejor amigo y amor imposible moría frente a él por salvar y acabar esta guerra. Estaba en estado de shock cuando alguien lanzó un kunai hacia él, pero no lo notó, hasta que el filo estaba atravesando su ojo izquierdo.
Cuando recapacitó en lo que había sucedido antes, separó al pequeño rubio que abrazaba y tocó su pecho buscando la herida colosal, como la que vio que el Naruto adulto recibió en su corazón y en toda su caja torácica las decenas de lanzas con sellos para la anulación de chakra, buscó una herida en su cabecita, entre su pulcra cabellera, pues vio cómo cayó al suelo desde 5 metros en el aire hasta dar de lleno en el suelo.
Lo volvió a abrazar mientras sonreía y las lágrimas seguían fluyendo.
Miró la pared y vio que se volvía a iluminar por la luz de afuera, las bombas que eran arrojadas sobre toda la aldea iluminaban el cielo y ya nadie podía defenderse. No pudo seguir protegiendo lo que su hermano amó y lo que él adoró también, la aldea que lo vio crecer e incluso perdonó.
El pequeño Naruto se separó de él, le dio un pequeño beso en la mejilla y caminó hacia la puerta del salón, Sasuke miraba su espalda y por cada paso, ese Naruto iba creciendo volviéndose el Naruto que vio dar su ultimo suspiro.
El rubio ya alto dio media vuelta mirando a su amigo.
-¿Te quedas, Sasuke?
Fin.
¿Qué les pareció? Espero que se haya entendido todo.
Este pequeño OS participa en el Tercer Reto Literario organizado por Tracy xD
Se despide
Uchiha Deidara
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Amor
Non-FictionMejor amigo y amor imposible. Participe del Tercer Reto Literario organizado por Tracy. Palabras que me tocaron: •Sobrenatural •Paz •Atracción
