UNO

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En la oficina principal no reinaba el caos, como cabría de esperar el primer día de clase, lo que confirmaba la reputación de "máquina bien engrasada" de la que gozaba Coral Tree.

La frase entre comillas estaba sacada directamente de la página web sobre institutos con la que me había topado al googlear por primera vez "Coral Tree", justo después de que mis padres me dijeran que mis tres hermanos y yo nos matricularíamos allí en otoño. Como vivíamos en la otra punta del mundo (donde yo había pasado toda mi vida), no podía echarle un vistazo en persona, y estaba desesperado por encontrar información.

Lo de la "máquina bien engrasada" no sonaba demasiado mal, pero me gustó menos leer que Coral Tree era "básicamente, un club de campo disfrazado de instituto". El mismo comentarista anónimo añadía: " Todavía no he visto a un alumno conduciendo un coche que no sea un Porsche o un BMW. Y ni los estudiantes de los cursos avanzados de matemáticas serían capaces de contar todos los Louboutins que llevan las chicas".

Agh.

Sin embargo, mientras daba vueltas por la página, leí que en otros institutos las cosas iban mucho peor (las cuales no mencionaré por el asco que me dan), así que imaginé que mis padres podían haber escogido algo peor que Coral Tree, pero felizmente no.

Fiel a la reputación del instituto, la secretaria de la oficina era enérgica y eficiente, y nos imprimió rápidamente a Minho y a mí una lista de las clases con un mapa de las instalaciones para cada uno.

—¿Estás bien? —pregunté a Minho mientras él contemplaba el mapa como si estuviera viendo a un alienígena.

Después se sobresaltó y me miró, al borde del pánico. Minho es un año mayor que yo, pero a veces parece menor, sobre todo porque él es lo contrario de cínico, y yo soy lo opuesto a lo contrario de cínico.

Como nos llevamos tan poco tiempo de diferencia, la gente suele preguntarse si somos gemelos. Por suerte para mí, no lo somos; porque si lo fuéramos, Minho sería el Guapo. Los dos nos parecemos un poco, pero hay diferencias infinitesimales: sus ojos son innecesariamente encantadores, su pelo es un poquito más sedoso, sus labios son más gruesos... Todos esos detalles hacen que él sea hermoso y que yo sólo sea razonablemente lindo. Si tengo un buen día. Y si la iluminación me favorece.

Acerque más la cabeza y bajé la voz.

—¿Has visto a las chicas del pasillo? ¿Cuánto maquillaje llevarán? y llevan el pelo perfecto, como si hubieran pasado horas peinándose. ¿Cómo es posible?

Yo ni siquiera tenía el cabello muy limpio, ya que nuestro hermano de 14 años, Jongsuk, había acaparado el baño durante toda la mañana y apenas había tenido tiempo de lavarme los dientes, de modo que nada de ducha.

—Todo irá bien —dijo al final Minho en voz muy baja.

—Sí —respondí, no muy convencido—. En fin, tengo que salir corriendo porque mi primera clase es en el otro extremo del edificio —añadí, y miré el mapa entrecerrando los ojos—. O eso creo.

—Buena suerte —me deseó Minho, dándome un apretón en el brazo.

—Búscame a la hora de comer, ¿sí? Seré el que está sentado solo.

—Harás amigos, Felix. Estoy seguro.

—Tú búscame —insistí; después respiré hondo, salí hacia el pasillo a toda velocidad y... le di a alguien con la puerta—. ¡Lo siento! —exclamé, avergonzado.

El chico al que había golpeado se volvió mientras se frotaba el labio. Llevaba una camisa negra con tres botones desabrochados por el que se veía una bonita cadena (muy masculina, por cierto) y un jean azul rasgado. El conjunto que llevaba pegaba más para ir de fiesta que para ir a clase pero había que reconocer que contaba con el cuerpo perfecto para lucirlo. Tenía el pelo rubio, con un corte, unas mechas y peinado perfectos. Tenía ojos marrones muy bonitos y una perfecta naricilla..., que, por cierto, había arrugado, desdeñoso, mientras me examinaba y gritaba con enfado:

FAMA Y PREJUICIO (Changlix)Stories to obsess over. Discover now