~ Prólogo ~

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De Bares Que Parecen Burdeles.

Allí, sentado sobre uno de aquellos lujosos taburetes se encontraba él. Bebida alcohólica en mano de desconocida procedencia, barba perfectamente rasurada y cabellos colocados meticulosamente a la hora de peinarse. Traje perfectamente planchado y mirada perdida en el chico que bailaba con poca ropa sobre aquél escenario.

Si bien aquello no era un burdel, la gente allí se comportaba como si de uno se tratase. La música cada vez sonaba más alta, haciendo retumbar su cabeza y el líquido que contenía su vaso. De un trago, acabó con el contenido de este, depositandolo más tarde sobre la plana superficie de la barra frente a él.

Volvió su vista al chico que había llamado su atención desde que entró allí. Metro setenta y algo, cara aniñada aunque decorada con varios moratones y cortes. Nudillos destrozados, en los que se podía apreciar perfectamente la sangre secandose sobre la piel. Sudadera varias tallas más grande que su cuerpo y capucha puesta sobre una gorra que hacía que su cara fuera indescifrable.

El chico estaba sentado también en uno de los taburetes, al final de la barra tras el giro que esta hacía al tener forma de "u". Lo que llamó su  atención no fue lo destrozado que lucía tanto por dentro como por fuera, su vestimenta para un bar de alta clase, o que parecía que ese chico acababa de salir de una pelea. Lo que hizo que toda su atención fuera dirigida hacia esa persona fue la misteriosa aura que desprendía. Parecía cansado aunque por culpa de la visera y la iluminación de colores extravagantes no sabía a ciencia cierta si debajo de aquellos ojos habían unas grandes y oscuras ojeras.

El BarMan se le acercó y empezaron una conversación. Parecían cercanos, quizás por ello alguien con tantos boquetes en sus zapatos había conseguido entrar en un local como ese.

Tras la corta charla, enfocó su vista directamente en él. Sin embargo, no cedería. Se levantó y se dirigió a la pista de baile donde se giró y volvió a mirarlo, invitándolo mientras se relamía los labios.

"No me vendría mal una pequeña distracción" pensó mientras se ponía en pie y se acercaba a pasos lentos.

Una vez llegó frente aquel misterioso chico y sus miradas conectaron, ambos  comenzaron a seguir el ritmo de la canción que sonaba de fondo a la vez que iban acortando la distancia entre sus cuerpos. El chico giró sobre sus talones para después comenzar a mover sus caderas de lado a lado lentamente, causando que inconscientemente Minho llevara sus manos a esta.

Tan forme la canción iba sonando y el ritmo aumentando parecía que también aumentaban el número de personas en aquella pista, o tal vez eran solo ellos acortando cada vez más las distancias. La luces procedían a cambiar de color cada pocos segundos, causando que el ambiente se sintiese cada vez más pesado y excitante.

Coló sus manos lentamente por dentro de la sudadera del contrario, aunque más tarde, tras pegar el trasero del contrario a su entrepierna escuchó su voz por primera vez.

—te excitas bastante rápido, ¿acaso eres precoz?- Le susurró en su oído de manera sucia y vulgar. Minho razonó que había algo mal con él cuando pensó que su voz era tan maldita mente varonil que quería tenerlo debajo de él mientras ambos gemían.

—No lo soy, pero si quieres puedo demostrártelo, ¿comprendes?- Le susurró al contrario de la misma manera, a la vez que apretaba el trasero de este causando que un jadeo involuntario saliera de los carnosos labios del chico misterioso.—Parece que a tu cuerpo no le disgusta tanto la idea, ¿Qué dices? ¿Me acompañas a mi departamento o terminamos aquí nuestra linda velada?

—Tal vez, aunque quizás con un beso pueda pensar con la mente más despejada, a no ser que eso te ponga ya en tu límite, claro.-Dijo suavemente mientras ambos alientos se mezclaban y sus miradas conectaban. No sabían en qué momento se había vuelto a girar quedando así uno en frente del otro, lo único que sabían en ese instante era que querían juntar sus labios de una manera tan hambrienta y salvaje que destrozase los belfos del contrario.

No se hicieron esperar más y para cuando se quisieron dar cuenta ya mantenían una batalla de lenguas en la boca del contrario. Las manos de Minho delineaban por debajo de la ropa contraria la figura de aquel extraño, a la vez que este enredaba los brazos en su cuello.

Era un beso bruto y lujurioso, sucio y con pericia. La sola idea de tener que separarse por la falta de aire hizo a Minho gruñir por lo bajo a la vez que lo apegaba aún más a su cuerpo, volviendo a juntarlos cuando el más bajo se alejó.

Finalmente, los besos terminaron bajando por el cuello de aquel muchacho, llegando a la clavícula de este para entretenerse allí un rato. Podía escuchar los pequeños jadeos que este soltaba cada vez que mordía la piel de aquella zona.

—¿Todavía quieres que vayamos a tu casa?— Le murmuró por sobre la música en su oído. Minho solo pudo tomar un poco de distancia, la suficiente para poder verle a la cara pero no la bastante como para que sus alientos no se entremezclaran.

Habían creado una especie de burbuja en la que el resto del mundo había desaparecido. Estaban tan ensimismados en el otro que no se dieron cuenta de toda la gente que había en la pista, que hacía rato que habían cambiado la canción con la que empezaron a bailar o que estaban un poco idos por el alcohol.

Y para cuando se dieron cuenta, aquel joven ya estaba siendo empujado contra la puerta del apartamento del mayor y siendo besado salvajemente. Este pegó un salto y enredó las piernas en la cadera del contrario, a la vez que se agarraba de sus hombros.

Fueron avanzando por el pasillo dando tumbos a la vez que la ropa iba desapareciendo y cada uno se perdía en el otro, en busca del éxtasis y de la liberación que tanto llevaban buscando desde hace rato.

Porque tal vez habían ido allí por motivos diferentes en un principio, pero al fin y al cabo ambos habían terminado queriendo lo mismo del otro, quizás la mayor prueba de ello eran las prendas tiradas por el pasillo o como ambos buscaban el roce constante de sus pieles. Porque al final de la noche, ambos habían alcanzado el éxtasis final que tanto habían estado anhelando.

A Story That Won't End |·MinChan·|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora