-Buenos días moco- susurro Emilio al oído de su prometido al despertar, depositando un tierno beso en la comisura de sus labios.
-Hola Milo- respondió de vuelta Joaquín con una sonrisa en la cara.
-Amor, es hora de despertar, debemos levantarnos y comenzar el día se nos hace tarde.-
-No quiero despertar aún, ¿Podemos quedarnos un poco más aquí, uhm? Vamos, ven y abrázame, te extraño.- remilgo el más joven con pucheros y tono consentido, mientras estiraba el edredón hacia su rostro.
Emilio estaba a punto de caer en la trampa, hasta que un pequeño mareo lo desorbito, de repente tenía mucha comezón en la garganta y ganas de vomitar, sin pensarlo corrió al baño para poder hacerlo.
A Joaquín esto le pareció extraño, pero no lo suficiente como para levantarse de la cama, de todos modos sabía que su pareja era algo extraño y hacia muchas cosas bizarras a diario, pensó que con un grito para asegurarse que todo estaba bien, bastaria, y así lo hizo.
-¿¡Amor!? ¿¡Todo bien!?- pregunto en tono somnoliento.
Emilio escucho la pregunta pero el vomito que salía de su garganta no lo dejaba responder, él se mantenía en cunclillas vaciando su estomago, sin dejar de toser. Mantuvo los ojos cerrados en todo este proceso y una vez que los abrió grande fue su sorpresa al ver el excusado.
-Son...¿flores?- susurro el castaño ensimismado.
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-¿Flores dices?- cuestionó Diego, el mejor amigo de Emilio, cuando esté decidió porfin contarle lo sucedido esa misma mañana.
-Te lo juro Diego, eran flores, flores amarillas.-
-Pero ¿Eso acaso tiene sentido? Digo, la gente no va por ahí vomitando flores ¿Sabes? Esto debe tener una explicación lógica, claro que sí.-
-Por supuesto que debe haberla, digo tampoco es como que me haya sentido mal últimamente, nada fuera de unos cuantos mareos y fatiga repentina, gajes del oficio.-
-Jajajaja, cálmate señor adicto al trabajo.- soltó una carcajada el rubio.
-Jaja, no es broma Dieguito, la disquera me trae cortito, quieren que termine el disco a más tardar a fin de mes y aún me hace falta grabar 3 de mis canciones nuevas y Joaquin no quiere grabarlas conmigo.-
-Perdón amigo, pero la neta lo entiendo, el teatro lo consume cañón y más ahora que empezó la gira, no tiene ni tiempo para respirar el pobre.-
-Uff ese vals ni me lo toques, mi bonito últimamente anda en las nubes, no se acuerda de otra cosa que no sean sus diálogos o entrevistas, con decirte que se le olvidó nuestro aniversario.- musitó Emilio, esto último con un toque de dolor en la voz.
Para ser honestos Emilio extrañaba enloquecidamente a Joaquín, a su Joaquín, aunque a pesar de que amaba verlo realizado, amaba verlo crecer y ser exitoso, también debía admitir que extrañaba cuando eran solo ellos dos, extrañaba verlo por los pasillos de Televisa, cuando ambos estaban buscando una oportunidad, cuando se veían a escondidas del productor en el salón de música, cuando solo existían ellos y su mundo lleno de amor, cuando su relación no era pública ni ellos tan famosos, cuando su relación era su prioridad.
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-Shhh aquí no Martín, nos puede ver alguien.-
-Tu noviecito está muy ocupado en su estudio Joaco y todos los demás están en el comedor, tranquilo.- susurraba el bailarín mientras se le acercaba peligrosamente al rizado. -Vas a terminar con él o no Joaquín, no puedo seguir viviendo de promesas.-
-Es complicado, muy complicado.-
*
Por fin la suerte hoy se pone de mi lado
Y sin estar buscando solo te encontré
Y así empecé de cero y olvidé el pasado
Y ahora mírame
Pasé de ser un tipo medio solitario
A estar enamorado por primera vez.
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Hanahaki
Fanfiction¿Crees que el amor puede llegar a matarte? Quizá parece ridículo hasta este momento... En el último siglo el Hanahaki es una enfermedad realmente popular, cobrando millones de vidas por una sola razón; el amor. Emilio y Joaquín una pareja pública y...
