nana triste. | k.th.

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Los acordes sonaban cual nana para dormir, plácidos al oído, tranquilizantes como una infusión de tila para poder concebir el sueño, como una excusa para romper enllanto. No debería haber ninguna excusa para hacerlo, puesto que el cielo no pide permisos para llover. Desde pequeña me enseñaron con paciencia y tiempo la gran naturaleza del ser. En algún punto de este cuento todo querer y poder se fue al cubo de la basura. Porque ya no era querer y poder. Era ser. Ser feliz. No querer herir. No poder ser capaz de no herir, ni de ser herida. Mi madre sacó adelante una familia destinada al fracaso, a ser rota por cada minúscula cosa que podía ocurrir. El saco se rompió mucho antes de pensar que estaba pesando mucho y que podía romperse. Mi madre, gran heroína a mis jóvenes ojos, dio paso a una niña que se convertiría en una mujer herida, rota por una pluma rozar su piel. Y esa mujer conoció con el paso del tiempo a un alma pura a su percepción,pareciendo estar tallada en oro.


Sé que hay cosas que me digo

Que no tienen que pasar

Se despiertan del olvido

Vuelven pa' hacerme llorar


Puede interpretarse como un cuento. Jamás se me hubiera ocurrido que me llevaría al cielo y al infierno al mismo tiempo. Que le lloraría al cielo buscando un atisbo de esperanza. Nunca fui de lejos creyente de ninguna deidad suprema, estaba exenta de cualquier ideología que no fuera la que yo manifestara después de pensar largo y tendido sobre ello. Sin embargo, había momentos en los que por pura inercia y costumbre ver personas mayores anclándose en el suelo, hacía al menos lo propio de pedir alguna señal. Llevaba la cruz tan clavada en el corazón que al mínimo indicio de querer latir por un gesto, volvía a sangrar más de la cuenta. Perdía minutos de vida. Ganas de dedicar los suspiros.


Yo me quedaría contigo

Una, dos, tres noches más

Si no hubiera roto el hilo

Ojalá volver a atrás


Kim Taehyung era de lejos el humano más detallista y puro que había conocido nunca. Sin dudarlo, él sería capaz de dar un pedazo de su vida con tal de asegurar el bienestar de alguien. No podría ser legal y real. A mis ojos siempre fue arte. Una obra de arte que nunca se atrevería a tocar por miedo a que perdiera valor o se rompiera por lo frágil que podía llegar a parecer. Portador de miradas que te hace temblar las piernas y manos. Miradas dulces, destinadas a adorar lo que ven. Sentimientos frágiles como una flor en temporada de diluvio. Emocionalmente ligado, eso era para mí. Una flor.Destinado a florecer para luego morirse con solo un gesto.


No te culpo de mi pena

No te culpo de mi mal

Te construiría un castillo

Con tus lágrimas de sal


Recuerdo el día que observó mientras lloraba. Las lágrimas contornearon mi rostro y dejaron un camino de humedad que rápidamente él al darse cuenta borró con sus manos grandes y suaves. Proporcionó en mi frente un beso que me supo a gloria, a consuelo, y a despedida. Me sostuvo con ambas manos y me abrazó firme. Mi alma se rompió en dos y se llevó consigo un trozo de ella. Él era consciente de mi dolor,mi incompetencia. Mi sentido del saber querer y no saber mantener le dejaba a conciencia, que su dolor no era comparación con el mío. En ocasiones nos figuramos una especie de cuento de hadas, y sabíamos por los autores de nuestra historia personal, que no existía un cuento de hadas como tal. No sin un antagonista principal. Y en este,claramente la antagonista era yo. Recuerdo el momento que me miró y seguido de un asentir, me dedicó una mirada de consuelo. Era un "te entiendo" en palabras mayúsculas.


Te cuidaba como a un niño

Que no sabe caminar

Déjame que te proteja

De lo que pueda pasar


Recuerdo su reacción a mi acercamiento. Mis manos rodearon cara. Diminutas comparadas con las suyas, pero capaces de soportar toneladas. Sus ojos abiertos como platos tratando de comprender que intentaba decirle, intentando descifrarme. Mis recuerdos viajaron a la primera vez que me besó. En una cafetería, en nuestra primera cita. Con manteles blancos y rojos. Clásicos. Con tiempo revuelto y lluvia mojando las aceras. Las mariposas llenaron mi estómago cuando él rodeó mi nuca y con sumo tacto, depositó un suave y apacible beso sobre mis labios. Pareciera tener miedo de que tuviera la oportunidad de romperme. Como una muñeca de porcelana al contacto con el suelo.


Dame paz y dame guerra

Dame aliento, cuídame

Clavelitos en tu pelo

Los tatuajes de tu piel

Hoy supura y supura

Lo que ayer sabía a miel

Yo maldigo a mi cordura

Palomita llévame


Mis labios tocaron los suyos, húmedos al contacto de las lágrimas que cesaron de caer al momento de tener contacto con él. Pareciera curar mi dolor fugazmente. Mi dolor en el pecho cesó y el nudo se aflojó.Siempre llegaba a la conclusión de no merecerme su compañía. No me refería a mí misma como alguien brillante, con aptitudes ideales, y mucho menos con sueños. Aprendí en un tiempo pasado que no todos los sueños se pueden cumplir. Mas solo se me cumplió uno en todo los años que se me ha otorgado de vida. Cualquiera en su sano juicio perdería la cordura por él; se llevaría las manos a la cabeza y rezaría a cualquier dios para que nunca lo apartaran de él.


El beso fue volviéndose necesitado. Sus manos viajaron a mi nuca y poco después las mías dejaron de acunar su rostro y pasó a la ropa que vestía. Decidí en ese momento que, si debíamos poner un punto,debíamos ponerlo juntos. Era algo parecido a querer y no poder. Pero el cielo sabía de que lo estaba intentando con todas mis fuerzas. Él pareció entenderlo pues dejó que le quitara las prendas que cubrían su cuerpo y él luego, imitó mi acción. Me dio demasiada pena que se separara de mi boca para admirar mi cuerpo, aquel gesto siempre traía mis lágrimas de vuelta. Se dio cuenta, probablemente. Su expresión se oscureció al verme los ojos aguados de nuevo y volvió a asentir. Entiendo que, finalmente, ese era mi problema. Y que la única que tenía uno, era yo.

Bajo las sábanas supo que eso era lo mejor para la salud de cada uno. Él tenía camino para florecer y brillar.


A ti te maldigo

No me vas a hacer llorar

A ti te maldigo

Porque un niño que no es mío

Nunca lo debí cuidar


Pero nunca dije que el punto fuera final. Porque entendí que todos los tropiezos dibujarían un camino hacia él.



otras alas » 1shots; bts.Where stories live. Discover now