Érase una vez, en una ciudad de California, de cuyo nombre no quiero acordarme (Santa Clarita), vive un pringado, un despojo, un boquerón que va al instituto, su nombre es Walter Bryans y...... a decir verdad las cosas no le van muy bien, de hecho, bastante mal.
3, 2, 1 . . . ¡VAMOS PERRAS!
Suena el despertador a las 7 en California, día soleado de Junio, y el verano se acerca. Walt está tumbado en la cama de su cuarto, bajo un póster del Tito Sam.
-"Puto asco de vida"- pensaba mientras se ponía sus gafas. Eran las 7:20 cuando empieza a darse una ducha, estaba tan empanado y tenía tanto sueño que se ducha con las gafas. El cálido ambiente que le ofrecía la ducha hizo que le entraran ganas de hacerse una duchaja, el joven Walt empezó a jalarse el ganso, pero antes tenía que echarle un poco de imaginación y pensar en alguna tía de su instituto. Walter hizo una lista mental con las candidatas a paja, algo que todos hemos hecho, y el que diga que no es un puto utópico de mierda.
Por su mente pasaron varios nombres, la mayoría chicas mayores que él, o compañeras de clase; Holly Swamp, Martha Tupper, Angela Wilkinson, pero pasó de todas estas obras dignas de ser expuestas en un museo para centrarse en la diosa, la mujer con el cuerpo perfecto y sin duda la tía mas buena de Hill Paige, su nombre es Monica Beller, de la misma edad que este sujeto. Una vez seleccionada, empezó a pensar en su cuerpo, en su culito respingón, en sus pechos ni muy pequeños ni muy grandes y sobre todo en su conejo, posiblemente más desierto que el Sáhara. Imaginar a semejante mujer requería de una gran imaginación y de amplias capacidades cognitivas, no todos tienen el privilegio de hacerse una paja mental y salir victoriosos. Por desgracia para él, no tenía suficiente imaginación, y su mongoloide cerebro no era capaz de reproducir esa imagen. Pero el chaval tenía voluntad, y lo intentó una y otra vez hasta que por fin su cerebro acertó con su cara y sus proporciones , e hizo que la tía mas buena del instituto apareciera en su ducha, por unos segundos parecía que estaba delante suya, que podía tocarla y sentirla, con menos ropa que Lexi Lore.
Pero tras unos segundos en los que parecía que iban a terminar gloriosamente, Matthew, aquel cabrón de casi veinte años y con aspecto de leproso achinado abrió la puerta, se sentó en el retrete y empezó a cagar.
"La paja había terminado antes de tiempo"
- ¡Me cago en tu puta madre, gordo de mierda! - gritaba Walt tras arruinarle literalmente la paja de su vida (música dramática)
- Y a ti que coño te pasa, déjame cagar en paz
- ¡Sal de aquí ya ostias!- decía el pobre Walt que aún podía mantenerla dura, en incluso podría rematar y acabar. Aquellos segundos eran oro para él.
- ¡Que no voy a salir, que me cago vivo!- Matt había comido tanto la noche anterior que soltó de un solo golpe, varios kilos de mierda, de esa típica mierda que tienen algunas personas que produce un edor desagradable, Matthew entraba en este club por su condición de obeso.
En unos pocos segundos, todo el baño empezó a apestar. El olor era tan malo que parecía que un oso se había cagado, meado y muerto en el mismo sitio. Cuando Walter empezó a oler ese rico aroma, abrió la puerta de la ducha y salió corriendo.
- Tienes la pollita como el tapón de un boli- Por accidente se le cayó la toalla
- No decía eso tu madre anoche
- Pero si tenemos la misma madre gilipollas- Efectivamente, aquel apestoso era el hermano mayor de Walt
- ¡ Que te cayes panceta de mierda!
Quería seguir la discusión, pero quedaban 10 minutos para que saliera el autobús, y a decir verdad, no rentaba perder tiempo hablando con su hermano. Walter tenía que vestirse todavía, y posponer su paja para la tarde.
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PERROS DEMENTES
HumorA veces no te sientes en tu lugar, crees que no encajas con todo lo que te rodea. Buscas en Netflix a gente que le vaya tan mal como a ti, pero todos acaban cumpliendo sus sueños, llevandose al chic@ ideal.¿No estás cansad@? Señoritas y señoritos, o...
