Mi vida se resume en tres simples palabras;
Escribir, editar, trabajar y comer.
Espera, esas fueron cuatro.
Cuatro palabras.
Cuando no estoy escribiendo, estoy leyendo para fortalecer mi cabeza de nuevas ideas, o quizás, salvarme de los salvajes... clichés.
Oh sí, clichés.
Esos conceptos tan estereotipados en las películas y libros pero para mí, más en los libros. Cada vez que leo algún cliché creo que se me explota una neurona al menos, por cuarta vez consecutiva.
Los odio, le quita la magia completa a una buena historia. Llenando éste de relleno y contextos sobrevalorados cómo ese tipo de historia donde la protagonista es una dón nadie y qué por milagro casi caído del cielo conoce a el protagonista el cuál, es lo suficientemente atractivo, peligroso, misterioso y claro, nunca se nos debe pasar de alto la "motocicleta" Que lleva a todas las chicas locas pero por alguna extraña razón del universo se fija en esta dón nadie la cual siempre resulta ser una nerd.
Es decir, ¿qué tienen con las nerds? Actualmente todo el mundo se cree popular por el simple hecho de usar un par de lentes. Y no me digan que esto pasa en la vida real porque, no es así, oh no.
Mi trabajo consta de escribir una historia donde los clichés no tengan otro espacio más capacitado que el cesto de basura de mi habitación. La inspiración para mí es indescriptible y necesito de ella cada vez que se viene una nueva idea.
Y también trabajo reescribiendo y editando historias de otros en una editorial reconocida, pero eso es otra cosa...
¿Está mal decir que cada vez que leo una historia cliché, lo comparo con mi vida personal?
Es decir, si se dan cuenta el 90% de los personajes en un libro tienen problemas, tanto psicológicos o emocionales. O sino perdieron a algún familiar, qué, no tengo idea pero siempre resulta ser la pobre mamá, al papá ni chistan.
Pero mi vida no es así, no tengo ningún problema, ni trauma, ni algún "secreto súper misterioso que sólo se descubre al final de la historia" Sólo para ganar views.
No es así, ni se acerca, sólo soy una chica de veintidós años la cuál vive con su querido hermano menor puberto. ¿Mis padres? Tienen una pequeña empresa ecológica, así que normalmente se la pasan en viajes de negocios, haciendo huelgas por doquier y creando campañas para defender los derechos, por algo me dejan a cargo de mi hermano.
¿Mi nombre? Me llamo Madeleine, sí, lo sé, pésimo nombre, sólo díganme Made porque sino me explota una vena llamada Yiyi.
¿Estudios? Me gradué hace poco en Castellano y Literatura. He dedicado casi toda mi vida a leer y aprender de esa hermosa lectura.
No, no tengo esa única amiga cliché el cual es súper X en la historia pero al parecer siempre resulta ayudar a la protagonista. Si tengo a varias chicas que considero mis amigas, pero no de ese estilo. Tengo a mi mejor amigo, el cual no me visita porque su nuevo enamoramiento de la semana con otro chico es más importante que su amiga. Que grandes amistades tengo.
No, no soy perfecta como las protagonistas de todos los libros, no soy excepcionalmente hermosa ni tampoco soy inocente y virgen. Soy un desastre, apenas me peino mi abundante melena llegando hasta casi la cintura, recientemente me lo había pintado de un color cobrizo oscuro. Mis ojos no son la gran cosa, son como los de casi todos, cafés. Y mi cuerpo no es como las de los modelos en las revistas, soy de contextura delgada pero, aquí entre nos; cuando me siento se me salen los cauchitos, shh.
Además de mi lucha contra los horribles y feos clichés mi vida es completamente normal, pero no monótona, nunca eso.
¿El problema? Alguien se está interponiendo en eso. Pero no tiene nada que ver con el mundo literario, es de carne y hueso. Lo peor, es que parece sacado de una de esas innombrables historias que aborrezco.
¿Me repugna? Sí. Me desconcentra de mi historia lo suficiente como para querer hacerlo desaparecer en cualquier momento.
Por alguna razón tiene uno de esos nombres súper misteriosos que les colocan a todos los personajes; Damien Warrell. No tengo idea del porqué, ya qué es del mismo país que yo, o eso creo. No sé ni de donde llegó... O como.
No sé quién o qué cosa lo trajo, y mucho menos sé por qué tiene recuerdos que yo no poseo.
Esa tez blanca... Ojos azules oscuros... Cabello azabache rizado... Motocicleta, cuerpo sexy... Tatuajes... chaqueta de cuer... ¡No, no!
¡Esto no me puede estar pasando a mí!
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Cliché Programado.
Teen FictionComo escritora, lo menos que esperé en mi vida era que realmente que pasara esto. Un desconocido cruza las puertas de mi casa hablando sobre recuerdos que yo no tengo, ni nunca tuve alguna vez. Él tiene en su cabeza a alguien que no soy yo. Él est...
