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Único

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Un tranquilo omega campesino viviendo libre en su pequeño pueblo a las afueras de la ciudad. Jimin nunca creyó que tendrá que abandonar su tranquila vida en aquel lugar que guardaba sus más inocentes y felices recuerdos, todo para mudarse a la gran ciudad, ese lugar del que siempre su familia le expresaba con advertencia que tuviese cuidado, pues ahí, cumplir tus sueños tenía dos caras, uno lleno de posibles éxitos y buena vida y otro oscuro y sumergido en la perdición.

-¿Es necesario irnos de aquí, madre? -cuestionó el omega mientras de mala gana y con un evidente semblante de tristeza terminaba de preparar sus maletas.

-Lo es, hijo mío -contestó la omega mayor mientras se sentaba en el colchón descubierto y miraba con pena a su hijo- Vivir aquí ya no nos está dando lo suficiente para vivir desde que tu padre falleció.

Los ojos de Jimin se humedecieron al pensar en la partida de su progenitor hace tan solo 4 meses atrás, la pérdida de su padre había afectado demasiado a su familia. Las deudas iban el aumento, la depresión de su madre parecía no querer desaparecer y su hermano menor estaba entrando en la edad de la rebeldía, demostrando que sería un alfa difícil de tratar.

-Lo extraño, madre -murmuró el pelinegro mientras limpiaba una solitaria lágrima que rodaba por su blanquecina mejilla.

-Todos lo hacemos, Jimin -dijo su madre parándose y caminando hasta la puerta de su ahora casi vacía habitación, giró su cabeza sobre su hombro para verlo con melancolía- Despídete del lugar, nos vamos en 10 minutos.

Jimin miró una vez más a su habitación, observando con profunda tristeza el lugar donde se había criado. Las desgastadas paredes de color azul cielo, su ventana que rechinaba cada vez que la abrías para observar el enorme árbol frente a esta y su piso de madera que crujía cada vez que caminabas sobre él. No era lujosa, pero era su hogar y los recuerdos hacían de ese lugar mucho más valioso de lo que las personas ajenas a su familia decían que era.

Un suspiro abandonó sus labios y luego la puerta se cerró detrás de él mientras caminaba lejos de cada uno de sus momentos felices, ¿Alguna vez volvería a sentirse de la misma forma como se sintió cuando vivía ahí?

....

La imagen de los campos verdes, llenos de cultivos, árboles y flores poco a poco fue cambiando para ser reemplazados por casas lejanas, gasolineras y restaurantes de paso, entre más avanzaban más población se veía deambular. Antes de que él omega lo esperara, se encontraba entre edificios enormes, mares de personas desconocidas y miles de olores mezclados. El cambio no fue tan brusco para la vista como lo esperaba, al menos no en un principio, pero el ritmo de vida tan distinto que al instante pudo notar, le dejó aturdido y con miles de temores sobre que era lo que ahora le deparaba a él y si familia en aquel desconocido lugar. ¿Realmente había sido la mejor opción abandonar su pueblo?

-Desde este momento nuestra vida cambiará -dijo su madre mientras abría la puerta del que sería su nuevo hogar.

Desde ese día Jimin supo que su madre tenía demasiada razón en aquellas palabras.

El departamento que habían conseguido con lo que les había dado la venta de su antigua casa no estaba mal, era modesto y pequeño, pero era suyo y eso era lo que importaba.

Al principio al omega le costó adaptarse a la ruidosa y apresurada vida de la ciudad, rogando para que su destino entrara en esa cara de la ciudad de una buena vida y éxitos. Su hermano cada día estaba más y más rebelde, siendo difícil su desarrollo sin la imagen de un alfa en el hogar que pudiese controlarlo. Jimin y su madre sabían que en cualquier momento aquello pasaría estando en su hogar rodeado del olor de dos omegas, pero lamentablemente no podían hacer nada más que rogarle a la diosa luna por un poco de piedad para que Jaemin no se fuera por un mal camino.

Omega de campo | YoonMin (OS)Stories to obsess over. Discover now