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No faltaron las miradas curiosas de los estudiantes cuando ella intentó pasar desapercibida entre la multitud, aunque pronto se dio cuenta de que falló estrepitosamente.

Ser la nueva da asco.

Con paso apurado, se dirigió hasta secretaría para que le indicaran en qué clase y curso le tocaba. Y allí, incluso el señor que la atendió la observó de reojo mientras buscaba sus datos. Cuando la encontró, que no era muy difícil porque su nombre y apellidos no eran algo común allí en Japón, le tendió una hoja donde había información de los libros, materiales y asignaturas que daría y necesitaría durante el curso.

El secretario la miró unos segundos en lo que ella leía el papelito para hablar.

— Tiene como máximo esta semana para traer el uniforme —la observó con cierto desagrado ante su ropa—. Debido al repentino traslado se le permite un plazo para que compre todo lo necesario, y los profesores están informados de su nacionalidad, por lo que el primer trimestre se tendrá en cuenta que su japonés hablado o escrito sea de nivel inferior al del resto de estudiantes —cogió un papel y comenzó a dibujar líneas en él—, pero deberá adaptarse rápido.

Asintió en lo que el secretario le tendió el papel, que resultó ser un improvisado mapa para que supiera llegar a su siguiente clase.

Caminó siguiendo las indicaciones del secretario. No le fue difícil llegar a su aula, casi vacía. Los pocos alumnos que había la miraron sorprendidos. Esquivó sus miradas dando un vistazo general a la clase, decidiendo que se sentaría al fondo al lado de la ventana. Se sentó sintiendo un huracán en su estómago, todos esos ojos puestos en ella y los murmullos no hacían ningún favor a sus nervios.

— No trae uniforme.

— Seguro que es extranjera, sólo mira cómo va vestida.

— A lo mejor es de la que da problemas.

Bufando por lo bajo, miró por la ventana. Los cerezos en flor eran preciosos en esta época del año.

Fue el timbre lo que la sacó de sus pensamientos.

El aula se llenó por completo y a su lado se sentó una chica pelirrosa que la miraba con curiosidad.

— Hola, soy Momoi, Momoi Satsuki —se presentó la voluptuosa chica, con una sonrisa. 

To Hell and Back - PROJECT K&AWhere stories live. Discover now