Soo Finalmente había tenido bastante. Los gilipollas de sus hermanos mayores se habían cruzado con él por una última jodida vez. Los tres cretinos se la habían jugado de nuevo una vez más, bueno, lo había hecho
Chanyeol y él odiaba total y jodidamente a Chanyeol.
Chanyeol había dicho que era
una chica. Peor, una animadora. Esta vez delante de todo el jodido equipo de fútbol americano. El bastardo se había puesto delante de todo el mundo y había dicho que la razón de que su hermano no pudiera intentar pasar la
prueba para entrar en el equipo era porque era una muñequita y deberían hacer de él su animadora en su lugar. Y entonces, todos se habían reído.
Sehun, su otro cabrón de hermano, se había reído más alto que nadie e incluso JongIn , el cual, normalmente, era el más agradable de los tres se había unido a ellos. Siempre que estaba alrededor de Chanyeol y Sehun, JongIn siempre se ponía de su lado. No era justo.
Soo tenía los tres hermanos
mayores, más fuertes y más mezquinos que él, y ellos siempre lo estaba chinchando.
Hoy, iba a darles una lección.
Soo espió la cocina de su familia, sus padres todavía estaban en el trabajo y sus hermanos todavía en el entrenamiento. Colocó la bolsa de azúcar que había comprado en una tienda de conveniencia sobre la mesa,
tiró de una silla y se subió a ella para poder alcanzar la alacena más alta, que estaba sobre el frigorífico. El cabrón de Chanyeol siempre se estaba riendo
de como necesitaba subirse a algo para alcanzar la alacena, justo como su madre. Pero Chanyeol era un maldito gigante, como así lo eran Sehun y JongIn, y la gente normal necesitaban una escalera de mano para llegar a esa altura. No era ni bajo ni pequeño, solo lo era comparado con los jodidos gigantes.
Todo el mundo parecían palillos comparados con sus hermanos.
Sonriendo con crueldad, Soo sacó el recipiente con su
reconstituyente proteico de la alacena, jadeando cuando el recipiente grande de plástico se le resbaló de las manos y estuvo a punto de dejarlo caer. Joder, eso habría sido un completo desastre. Sostuvo el recipiente
contra su pecho mientras saltaba de la silla, luego se dirigió directo al fregadero.
Ellos se creían que eran jodidamente geniales con sus grandes músculos, altura y forma atlética. Simplemente porque su madre hubiese querido una niña durante mucho tiempo y solía llamar a Soo su bebé Soosie, no significaba que fuese una chica. Solo porque hubiera pasado los
primeros cinco años de su vida vistiéndolo de rosa, llamándolo Soosie y diciéndole a todo el mundo que era su hija honoraria, no significaba que realmente fuese una jodida chica. ¿Y qué demonios hacían sus hermanos? ¿Mostraban empatía? ¿Había intentado ayudarlo a desarrollarse como ellos
o lo habían ayudado a ejercitarse para poderse unir a algún deporte? No.
Ellos solo se divertían a su costa, vacilándolo por su cuerpo esbelto y rostro bonito. Ellos siempre lo estaban llamando Soosie, bombón y linda
hermanita. Dios, los odiaba a todos ellos.
Solo espera a que estuviesen los tres gordos y lentos, entonces
desearían haber estado cerca de ser tan delgados como lo era él.
Soo vertió tres cuartas partes del reconstituyente proteico
directamente en la pila del fregadero, abriendo el grifo y encendiendo el triturador de basura para que así no pudiera atascarse.
Tomando el recipiente, levantó la bolsa de cinco libras de azúcar y rompió la bolsa de grueso papel en la parte superior. Solo para fruncir el ceño, sus dedos no eran lo bastante fuertes para realmente romper el grueso material. Maldita sea, odiaba a sus hermanos. Simplemente podía escuchar a Sehun burlándose en su oído de cuán débil era. ¡No tenía manos de chica!
Agarrando el cuchillo más cercano, Soo lo clavó en la bolsa, sacando el instrumento y vertiendo el azúcar en el cercano recipiente del reconstituyente proteico. No necesitaba ser fuerte, era malditamente listo.
Una vez que el bote de plástico estuvo lleno, volvió a ponerle la ancha tapa y le dio un buen meneo para mezclar el contenido. Volvió a la silla,
poniendo el recipiente de nuevo en donde lo había encontrado.
Sus hermanos mezclaban esa cosa con todo. Con todo. No pasaría mucho tiempo para que empezasen a ponerse gordos, entonces verían que horrible era burlarse de alguien por culpa de su cuerpo. Soo no podía evitar
ser bajo y delgado. Era simplemente la manera en que había nacido. Solo porque sus tres hermanos mayores hubieran nacido pareciendo dioses griegos no les daba derecho a tratarlo como a una mierda. Qué se jodan.
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KYUNGSOO. "Forzado a ser su hermana"
RandomSoo ha tenido bastante de las burlas de sus hermanos. Solo porque su madre insistió en que él era su hija honoraria cuando solo había tenido hijos, ¡no significaba que fuera realmente una chica! Estaba asqueado de ser tratado como una chica y está...
