Llevaba viviendo en Seattle menos de un mes, así que era lógico que no supiera dónde se encontraban los lugares. Y eso es lo que me estaba pasando, concretamente con el Seattle Grace Hospital, mi nuevo trabajo. Llegaba con más de una hora de retraso, así que consideré que no hacía falta que hiciese la maratón, total, tarde iba a llegar de todas formas.
Apoyé la cabeza en el volante de mi coche y di un gran suspiro. ¿Qué se supone que debía hacer? El GPS me lo había dejado en mi antigua ciudad, y no tenía ningún mapa a mano. Tras comprobar la hora varias veces y ver como los minutos aumentaban, decidí aparcar el vehículo y hacer autostop. No pasaba nada si me timaban, total, dudo mucho que fuera la primera y la última guiri a la que le sucedía esto.
Después de varios minutos y de rechazar a un par de camioneros con un pie en el coma etílico, un coche se paró y bajó la ventanilla.
Se trataba de un hombre algo mayor que yo, con ondas en su pelo oscuro y unos ojos azules. Era muy pero que muy atractivo.
-¿Qué puedes ofrecerme como agradecimiento?
-¿Mi compañía?
Parece ser que al muchacho le sirvió, ya que quitó el seguro de la puerta y me dejó entrar. Me fijé en los asientos traseros del coche. Había un anzuelo junto una revista de crucigramas y una botella medio vacía de Whisky de Malta.
-¿Adónde tienes que ir?
Mientras me ponía el cinturón pude fijarme en que me estaba mirando con curiosidad, y no sabía exactamente la razón. Quizá era por mi extraña pronunciación del idioma, o por mi color de pelo. Tal vez era un conjunto de todo.
-Al Seattle Grace Hospital. Llegaré con más de una hora de retraso, así que puedes tomarte tus minutos.
-¿Sabes? Yo también iba al hospital.
-¿Y cuánto tiempo llevas de retraso?
Puso la radio y miró la hora mientras se ponía el cinturón mientras esbozaba una sonrisa. Lo acababa de conocer, pero ya me parecía un tío de diez.
-Más de una hora.
Asentí divertida y me dediqué a contemplar la ciudad por el retrovisor. Seattle también era conocida como 'La Ciudad Esmeralda', y con mis dos semanas de residencia ya podía confirmarlo. Era el sitio más verde que había visto mis ojos. Lo que más me gustaba era la extensa mancha verde que dominaba una caprichosa geografía recortada por lagos azules formando un colorido tapiz. Simplemente era maravilloso.
Cuando quise darme cuenta ya habíamos llegado y él había parado el coche. Salí del vehículo y empecé a caminar. En ese momento se me encendió la bombilla, y cuando comprobé que todavía no se había ido, me dirigí hacia él.
-Por cierto, ese crucigrama no tiene solucionario.
Soltó una carcajada y se fue al aparcamiento. Me quedé de pie y observé detalladamente la zona. Todo me resultaba muy familiar y acogedor, incluso esos bancos de color verde que estaban delante de los arbustos. Pasaron unos diez minutos hasta que volví a la tierra y entré en el edificio, que, por cierto, era enorme.
No sabía dónde podía encontrar al hombre que me hizo la entrevista, así que fui a recepción y pregunté en qué lugar se encontraba.
-Ahora está en una reunión, pero puedes esperar en las sillas que están al lado. No son muy acogedoras, pero puedes leer alguna revista para que la espera se te haga más amena.
Asentí sorprendida y fui hacia la indicación que me dio. Me sorprendió que la enfermera fuera tan... ¿Simpática? No sé si esa era la palabra adecuada, pero era de las más acertadas ya que no era para nada como las enfermeras alemanas.
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CORAZÓN HELADO | FANFIC ANATOMÍA DE GREY
FanfictionHeidi Meier es una doctora alemana que se ha mudadado a EEUU para empezar una nueva vida en el Seattle Grace Hospital. Su llegada revoluciona el hospital, ganándose así la admiración de muchos y el odio de otros. Lo que busca es ser una de las mejor...
