Era una fría madrugada en el Monte Molusco, un bello lugar en donde los octolings suelen venir para relajarse, disfrutar de la naturaleza o simplemente para apreciar la impactante vista que tiene hacia el Distrito Pulpo. Sin embargo, hasta hace unos días aquel monte se había convertido en un centro de operaciones de un grupo de octarianos de élite con la tarea de vigilar los movimientos de su enemigo número uno, Jerónimo Jibión, quien solía ir a patrullar con regularidad la zona. Y ese día no era la excepción.
-¿Nada aún?-
-¡Nada aún, capitana!- dijo una soldado que observaba con unos binoculares desde lo alto de un árbol.
La capitana entonces subió al árbol.
-¡Dámelos! No estás buscando bien- dijo ella.
Y empezó a mirar, enfocando y desenfocando a sus alrededores. Unos momentos más tarde otra soldado apareció, trepó hasta donde estaban sus compañeras y dijo:
-¡No he encontrado al intruso, mi señora!-
-Así que tampoco está en el norte- respondió la capitana sin quitarse los binoculares de encima.
-¿Cree que haya sido una falsa alarma?-
-¡Por supuesto que no! Nuestro sistema de seguridad es infalible, ¡jamás se ha equivocado!- respondió indignada la otra soldado.
-¡Silencio! No dejan concentrarme- exclamó la capitana. -¿Dónde te escondes, calamar de pacotilla?-
Continuó buscando hasta que logró encontrarlo: el viejecito se encontraba tranquilamente caminando inspeccionando la zona, no muy alejado de la ubicación de las octoamazonas.
-Ahí está- dijo en voz baja. -Separense, escóndanse entre los árboles y rodéenlo pero no hagan ningún otro movimiento hasta que lo ordene, ¿entendido?-
-¡Si señora!- respondieron ambas.
Pero antes de que éstas bajaran del árbol, la capitana las detuvo.
-Esperen, ¿dónde está el novato?-
-¡Creí que estaba contigo!-
-¡No, yo creí que estaba contigo!-
-¡Silencio!- repitió molesta la capitana.
(Ese chico está en graves problemas) pensó.
Aún molesta, la capitana y las demás octarianas bajaron del árbol y comenzaron a buscar a su compañero perdido en los alrededores, cuidándose de ser vistas por el capitán Jibión. Entonces una de las soldados llamó a su superior.
-¡Mire allá!- dijo, señalando a un octoling andando sigilosamente en dirección hacia el viejo inkling.
-¡Maldición! ¡Rápido, cúbranlo!-
-¡Sí, señora!- respondieron las soldados.
Llena de rabia, la capitana corrió a alcanzar al chico, se abalanzó contra él y antes de que éste lanzara un grito le tapó la boca.
-¡Soldado, qué tentáculos estás haciendo!- susurró enojada, y acto seguido le quitó la mano de la boca.
-Lo siento capitana, como encontré al enemigo, decidí espiarlo de cerca- susurró el octoling.
-¡No te das cuenta del peligro que corres! ¡Aunque es un viejo, está armado! ¡Además, desobedeciste mis órdenes! ¡¿Por qué no utilizaste el comunicador?!-
Ambos octolings continuaron discutiendo hasta que escucharon el ruido del bastón del capitán Jibión y se ocultaron detrás de unos arbustos. De pronto, el intercomunicador del inkling comenzó a sonar.
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Mi Agente Favorito (Splatoon)
Fanfic(Agent 24. Chico X Chico) Una luna de verano reflejada sobre el agua, los sueños fugaces de un pulpo que ignora su captura... Esta es la historia de aquel chico que tras salvar su nuevo hogar salvó también la vida de su amado. Aclaraciones: Se usará...
