Prologo

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Hace algunos años la tierra descubrió que no estaba sola en el universo. Que más allá de las estrellas existen miles y miles de planetas y sistemas solares con habitantes de todos los tamaños, colores y formas posibles.
Hace 100 años la tierra dejó de ser un planeta solitario en un sistema lejano y se unió a la alianza de la las galaxias, obteniendo ciertos derechos y deberes con el universo.
Hace 95 años empezó una guerra intergaláctica entre cuatro de los planetas más poderosos del universo: Sarahion, Woodrux, Gardanz e Ithia.
Todo el universo se vio afectado por el odio que se profesaban, incluso la tierra. Miles de pequeños planetas fueron destruidos, los derechos galácticos fueron violados y la alianza de deshizo.
La tierra perdió contacto con los del más allá, hasta hace 50 años, que llegaron los celestiales. La guerra aun estaba viva, y nosotros éramos los próximos en arder, pero ellos estaban ahí para protegernos. Nadie sabe porque o para que, pero en el cielo brilla el sol y cuatro seres que vigilan los cuatro puntos cardinales, día y noche. Nada ha pasado, y nunca establecimos mucha comunicación con ellos, o eso creía yo, hasta hace un par de semana cuando me di cuenta de que había un extraterrestre en mi clase de biología.

Celestiales: Alas protectoras Where stories live. Discover now