Sus manos recorrían el cuerpo de la pequeña saltamontes, sus mejillas rojas causaban exitación a la mayor.
- ¿Cómo es posible que nuestra Jiwoo-nnie sea tan morbosa? -Dijo pasando las manos sobre los pechos de la pelinegra.-
Jiwoo estaba indefensa, sabía que estaba mal pero su cuerpo y mente se encontraban en un trance del cual no lograba salir.
