Uno.

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Shay.

Vivimos en una época en la que todo cambia muy deprisa,en la que la velocidad con la que se desarrollan los acontecimientos nos introduce a olvidarnos de la urgencia con la que hemos de abordar problemas como la desigualdad de género, la violencia, el respeto a los derechos humanos, la defensa del medio ambiente...

Pero cuando tienes 17 años y todo va aún más rápido es importante disfrutar de la juventud. Cuando tienes esa edad lo único que importa son los seguidores, la apariencia, los estudios y el amor.

Eso último es lo que más importancia le damos. Buscando el amor de tu vida o acostándose con cualquiera que este bueno.

Hoy es el primer dia de clase de mi último curso y como siempre hacemos Loren, Yana y yo vamos a una cafetería cercana al instituto. Yo me pido lo mismo de siempre, un Mocca con pepitas de chocolate y un chorro de sirope del mismo sabor.

Loren rubia de pelo corto y ojos miel. Yana es mi hermana, así que nos parecemos bastante. Las dos pelo negro largo, yo soy la más alta de las dos, también es que yo soy la más mayor de las dos. Soy mayor por 10 meses. Mis padres no quisieron perder el tiempo. Las dos vamos al mismo curso, a la misma clase. Pero solo hay una cosa en la que nos diferenciemos notablemente, aparte de en la cara, los ojos. Ella los tiene azules y yo verdes. Nuestra madre los tiene como mi hermana y yo los tengo como papá.

Se ponen ha hablar de un chico nuevo que viene de Los Ángeles. Al parecer se ha mudado no muy lejos mio. Su familia es de aquí y se mudaron cuando el chico nació, hace 17 años, para seguir el sueño de la señora Avery de ser actriz. Parece ser que no se cumplió y han vuelto, pero esta vez con una niña de 10 años y un chico de 17.

Todo esto lo sé gracias a Loren, que es la encargada de enterarse de todo, aunque haya pasado en la otra punta del pueblo, ella siempre es la primera en enterarse y nosotras las segundas.

-¿Puedes dejar de hablar de un niño que me importa más bien poco? Por favor- sonrió a Loren, ya estamos en la puerta del instituto y no quiero que nadie oiga hablar del nuevo hasta que la cague de alguna manera y todo el mundo se de cuenta de que existe. Porque la va a cagar, siempre pasa eso-. Vamos a ver en qué clase nos ha tocado.

Nos encaminamos a las listas y como no me ha tocado con mi hermana. Pero es el primer año que Loren no está con nosotras.

-No me lo puedo creer. ¿Tu madre no puede hacer nada?- me pregunta Loren.

-No creo, esto ella no lo mueve- mentira, ella mueve lo que le da la gana y lo que quiere-. Lo siento, me hacía ilusión, pero bueno a lo mejor es bueno para ti, así puedes hacer más amigos.

-Claro, os veo a la salida y suerte.

-Igualmente -dice mi hermana andando hacia nuestra clase-. Shay

Me llama.

-Dime.

-Es el último curso y todavía no sé a qué universidad ir ni qué carrera recoger. ¡No sé si ir a la universidad ni siquiera!

-Tranquila, yo tampoco -digo mirándola a los ojos y abrazándola. Sigo andando hasta mi sitio de siempre. Ella se sienta a mi derecha, como siempre.

-No me mientas. Siempre me recuerdas que quieres ir a Los Ángeles con papa.

-No seas envidiosa y preocupate por estudiar y disfrutar al maximo este año. ¿De acuerdo?- mi hermana pequeña asiente y comienzo a sacar lo necesario para empezar las clases.

El tutor entra en la clase y me sorprende. Es un chico joven de unos veintiséis años, barba de no haberse afeitado hace varios días, pelo casi tan negro como el mío y tiene unos ojos marrones claritos parecidos a la miel. Y es tremendamente guapo. Me quedo mirándole como una tonta hasta que se le cae su maletín de profesor. Se agacha para cogerlo y veo como su camisa blanca de amolda a sus músculos.

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