Buenos chicos

4.8K 632 211
                                        


Y ahí estaba él de nuevo. 

Sentado en las gradas mientras se colocaba la seguridad del uniforme, faltaban alrededor de cinco minutos para que empezara el entrenamiento, y aún sabiendo eso no podía concentrarse. Sus ojos estaban tan pegados sobre Jung Hoseok que a ese paso de tortuga no terminaría nunca.

Al menos habían pasado dos minutos desde que Taehyung ajustaba su casco, realmente sin ver lo que hacía. Tal vez sus manos estaban sobre el casco, pero sus ojos y atención estaban en el cuerpo del nadador estrella, justo al otro extremo del campo. El chico se encontraba estirando afuera de la piscina de la escuela.

Taehyung no podía alejar la vista de su trasero en ese traje apretado cada vez que se agachaba o estiraba. 

Si te lo preguntabas: sí, sí hay un enorme secreto en este enjambre. Kim Taehyung, el mariscal de campo, conocido como "el brazo de oro" era bisexual. Bueno... Tal vez su atracción a los chicos era mayor, pero igual seguía interesado en las chicas. Se repartían en un setenta y treinta.

Nadie sabía esto, ni siquiera sus padres o su mejor amigo. Y no podrían enterarse, sería decapitado y bajado de su trono como chico popular si el rumor de que era bisexual salía a la luz. Mientras tanto, lo único que podía hacer era observar, observar a Hoseok y deleitarse con cada estiramiento. 

Maldición, cada vez que veía a Hoseok estirar su cuerpo de esa manera, era como si el cielo le diera una razón para agradecer que era bisexual.

No se confundan. Taehyung no creía que ser bisexual era malo, al contrario, le encantaba ver culos masculinos y darse un poco de amor propio mientras lo hacía, el único "pero" de la situación era ser descubierto. Porque no importara cuanto marcara y dejara claro que era bisexual, los chicos homofóbicos closeteros de su equipo sólo verían el hecho de que amaba los cuerpos masculinos. Para ellos sólo sería "gay", un maricón.

Él no quería eso, quería mantenerse donde estaba, pero a la vez quería poder salir algún fin de semana a un club nocturno y coquetear con algún chico sin miedo a ser visto. Quería besarse con un chico en público como cualquier otra pareja, o tomar su mano sin tener que alejarla cada que alguien los volteara a ver.

Taehyung quería llegar a los vestidores del equipo y gritar que era maricón sólo para ver los rostros de sus compañeros y reírse un poco.

Pero no podía hacerlo. El miedo y la presión social no le dejaban ser quien realmente quería ser. Porque el chico Kim no podía salir con un chico. El más sobresaliente jugador del equipo no podía ser maricón. El hijo del señor Kim no podía gustar de hombres, sus padres no se lo perdonarían ni en un millón de años, en especial su padre.

Como sea, él era medianamente feliz al ver a su chico favorito en toda la escuela; Jung Hoseok. El nadador estrella de la escuela, también un chico popular y con un círculo de amistades tan grande como el de Taehyung. Era más pequeño que él por unos escasos centímetros y más liviano por unos cuantos kilos, pero no dejaba de estar en muy buena forma. Obviamente al ser nadador no necesitaba la masa muscular que tenía Taehyung, pero su cuerpo delgado y tonificado nunca dejaba de ser un manjar para los ojos del mariscal de campo.

Taehyung sabía que Hoseok era terreno prohibido y que estaba muy fuera de su alcance, pero no perdía nada con observar y desear. Después de todo, nadie se enteraría. Así que todas las tardes, antes de entrenar, se sentaba en las gradas mientras veía al chico estirar en el pasto. Pasaba sus ojos por cada curva de su cuerpo, tratando de memorizarlas para imaginar como se sentiría bajo la palma de sus manos. 

Algunas noches se metía en el perfil del chico para mirar las fotos, sin miedo de que alguien lo viera hacerlo. Oh joder, Taehyung amaba la foto de perfil de Hoseok; era él con una sonrisa de oreja a oreja, su cabello estaba mojado y desordenado por el agua, y no llevaba camisa.

Era difícil saber con exactitud cuando fue que esto se volvió tan real. Tal vez empezó con unas cuantas miradas y escaneadas al chico hasta que determinó que no estaba nada mal, no podía saberlo. Lo único que sabía es que le gustaba y quería pasar una noche con él.

A veces sólo quería esperar a que se fuera todo el equipo de natación para entrar a las duchas y encontrarlo ahí, desnudo. Entonces se acercaría a él y lo besaría sin un contexto o palabras de por medio, sólo lo haría. Lo acorralaría contra la pared y lo besaría con todas las ganas que había guardado alguna vez por besar a un hombre. Incluso si Hoseok se lo permitiera —lo cual nunca pasaría, porque esto era una fantasía— lo follaría ahí mismo, contra los azulejos de la ducha, con su cuerpo mojado y suave acorralado entre el suyo. 

Aunque bueno, por ahora se conformaba con los polvos que tenía de vez en cuando. Que quede claro que no estaba enamorado de Hoseok, simplemente quería follarlo porque era jodidamente caliente y demasiado perfecto para este mundo. Lo sabía porque cada vez que imaginaba escenas eróticas con Hoseok, él no era el único en emocionarse, tenía un amiguito bastante contento en esos momentos.

Maldita sea, si él no fuera tan perfecto su pene no estaría tan feliz cada vez que lo viera. Si él no fuera Jung Hoseok, esas ganas de follarlo y corromperlo no serían tan grandes e incontrolables. 

— ¡Taehyung! —gritó Namjoon desde el campo— ¡El entrenamiento va a empezar, date prisa! —Logró despertarlo, y por primera vez en varios minutos alejó la mirada.— ¿Qué tanto ves, eh?

Taehyung negó con la cabeza.

— No miraba nada, me quedé pensando. —dijo poniendo atención en su casco antes de colocárselo.

— Mirabas a las porristas, ¿No es cierto? —dijo Namjoon con una sonrisa. 

Taehyung tuvo que devolverle una sonrisa cómplice para disimular.

— Me atrapaste —dijo con una calidez que cualquiera creería. Mintió demasiado bien,haciendo que por dentro esa parte de él que gustaba de chicos sólo se escondiera. Él sólo se mintió.

— No las mires demasiado, amigo. Necesitas concentrarte en ganar el próximo partido, vamos a jugar contra Montaedro, ellos nos han estado tocando las pelotas por un tiempo ya, debemos ganarles sí o sí —dijo. Montaedro era la escuela vecina de Ashbile —su escuela—, la cual había estado de toca pelotas estas últimas temporadas. Todo el equipo quería ganarles para callarlos de una vez.

— Lo sé —Asintió— Esos idiotas hablan demasiado, pero son unas muñecas en el campo. —dijo con el tono de cualquier jugador de fútbol americano no interesado en chicos promedio.— Vamos a ganarles, ya lo verás.

— Más te vale —apuntó con dos dedos a sus ojos y luego a los de Taehyung, en señal de que lo vigilaba— Baja ya, creído. Vamos a empezar.

— Voy —dijo.

Aprovechó el momento para mirar de nuevo a su chico acuático. Se le quedó mirando fijamente por unos segundos, deseando que volteara. Voltea a verme. Voltea a verme, maldición. Pensó.

Desgraciadamente, Hoseok no lo volteó a ver. Taehyung hizo una mueca y bajó la cabeza, después asintió, resignado a que obviamente eso nunca pasaría. Negó la cabeza y sonrió, un poco decepcionado. Bajó de la gradas hasta el campo sin mirarlo otra vez.

Cuando estuvo fuera de su vista, Hoseok dejó de estirar y miró a las gradas. Justo uno segundos después de que Taehyung bajara de estas. Hoseok bajó la mirada y rápidamente entró al gimnasio de la escuela.

Ambos se fueron, dejando el fantasma de dos miradas que no alcanzaron a encontrarse.

Una vez alguien sabio dijo que lo que estaba destinado tarde o temprano se encontraba. ¿No es eso curioso contando las muchas veces en que esto había sucedido antes?

Innumerables habían sido las veces en que Taehyung y Hoseok alejaban la mirada muy rápido, justamente coincidiendo en que no alcanzaban a encontrarse. Ya llegaría el momento, ¿no?

---------------------------------


Espero que no tenga errores. Si los hay no tengan miedo en avisar.

piedpiper

Buenos chicos |vhope|Onde histórias criam vida. Descubra agora