HOJA DE PAPEL

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Las voces de dos personas discutiendo hicieron que el tímido joven dejara su libro de lado y se acercara sigilosamente por el largo pasillo. Apenas iluminado por unas pequeñas lámparas, la delgada figura caminaba hacia la habitación de dónde provenía el acalorado enfrentamiento. Quizá para cualquier adolescente escuchar a sus padres discutir era algo normal, pero no para este niño.


Él había crecido en un ambiente tranquilo, bastante silencioso pues sus padres no pasaban demasiado tiempo en casa, siempre ocupados, pero no se quejaba. Vivía feliz, encerrado en su biblioteca privada día y noche. Tenía la dicha de que el dinero nunca hubiera hecho que sus padres perdieran la humildad y buscarán refugio en brazos de terceras personas. Aún cuando su padre, un exitoso publicista, estuviera rodeado por montones de mujeres hermosas, y su madre, fotógrafa, de exquisitos modelos. Disfrutaban cuando estaban juntos y eso era más de lo que podía pedir.


Cuando estuvo lo suficientemente cerca, acercó su oído a la puerta.


―Vamos querida, por favor. Nunca te pediría esto si no fuera realmente importante.


―¿Te das cuenta de la magnitud de esa petición? ¿Cómo puedes querer exponer a tu hijo a algo así?


—Taemin lo comprenderá, es un niño maduro, ¿Crees que realmente podría exponerlos a algún riesgo de manera consiente?


―Después de la barbaridad que has dicho he comenzado a creerlo.


―Por Dios, Sarang. Él es como un hermano para mí. Fue quien me ayudo cuando nadie más lo hizo, me alimentó cuando mis padres murieron y me dejaron en bancarrota. Es por él que tenemos todo lo que nos rodea.


―Song, yo...


―Ni siquiera me lo pidió directamente. Yo se lo ofrecí porque es lo que le hace falta. Rodearse de cariño familiar, estar lejos de los negocios, de los medios y sobretodo de... tú sabes quién.


―¿Me prometes que todo estará bien?


―Te lo prometo.


―¿Por qué siento que le estoy vendiendo mi alma al diablo al aceptar?


―Sólo serán seis meses, ¿Qué podría salir mal, amor?


—Confió en ti.


Y justo cuando su madre terminaba esa última oración el sonido sordo de los pasos de su padre, amortiguados por la alfombra, se escucharon cercanos a su dirección. Tuvo que correr como alma en llamas y encerrarse en su habitación.


¿Sería realmente la persona que se imaginaba?


LIBRO ABIERTOWo Geschichten leben. Entdecke jetzt