Compañero de atasco

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Me despierto con un sentimiento extraño, como un presagio de que algo va a cambiar pronto. Mi madre dice que tengo ese don, pero yo creo que la edad le está afectando. Me levanto de la cama y me dirijo hacia el baño y me doy una ducha, al bajar a la cocina me encuentro a mi madre haciendo tortitas. Ella es una persona muy supersticiosa, por lo cual me obliga a llevar bolsitas con incienso en los bolsillos para que ningún mal se me acerque.

-¡Yun-dae!.-
Me llama ella.

-¿Si?.-
Pregunto.

-¿Hoy tienes que ir a la entrevista de trabajo?-

-¡Si!.-
Le contesto con la boca llena, lo que le hace explotar de risa.

-¡Pues ponte algunas piedras de la buena suerte en la chaqueta. ¡A ver si te funcionan!.-
La miro a los ojos y veo algo en ellos que me confirma que cree ciegamente en esas estupideces.

-Es para periodista en una gran revista.- Añado para que no se haga muchas esperanzas.
En la última semana ya fui a dos revistas y no me cogieron. Estoy acabando la carrera de la universidad como periodista, pero ya tengo la de economista y experiencia como secretaria personal. Subo a lavarme los dientes y me miro en el espejo, sigo teniendo el mismo tono de cabello desde que nací: castaño claro y largo hasta las costillas, los ojos rasgados como todo asiático pero de un peculiar tono azul (gracias a que mi padre es estadounidense y mi madre coreana), mi nariz es respingona y mis labios son grandes. Se podría decir que soy mona si no fuera por el hecho de que soy una rareza y a poca gente le gustan las rarezas. Me visto formal porque la primera imagen es importante y no quiero ir con mis sencillos vaqueros y mis sudaderas. Cojo mis gafas de pasta negras y me hago un moño arriba de la cabeza. Listo.

-¡Mamá, me voy!.-

Le grito para que me escuche, me subo a mi pequeño y antiguo coche. Mi madre y yo vivimos en el centro de Seúl en una acogedora casa. Somos de clase media  ya que mi padre trabaja muy duro para mantenernos. Digo que mi padre no vive con nosotras porque apenas está en casa, solo para dormir y un día a la semana, que tiene libre, se lo pasa estudiando en su despacho. Pongo la música a máximo volumen porque en la radio está  sonando mi canción favorita: "Playing with fire" de Black Pink y me lanzo a cantarla a pleno pulmón. Es primavera y hace buen tiempo, así que bajo las ventanillas mientras sigo cantando en medio de un atasco. Miro la hora, las 10:45 y tengo que estar allí en media hora. El señor del coche de al lado ha bajado la ventana, pero no me doy cuenta porque estoy demasiado ocupada en seguir cantando la letra.

-¡Ey! ¡Baja la voz que me van a explotar los oídos!.-

Esa es la primera vez que lo veo. Tenía piel perfecta, cara de ángel divertido por verme cantar y sonrisa de demonio, traje caro de marca, gafas de sol y un pendiente, que estaba segura que es de diamantes (por el anillo de mi madre),  complementan su atuendo. Lo miro con odio y apago la música (no por su petición, sino por que ya me ha amargado la mañana)

-¡Y qué si quiero cantar! ¡Quién eres tú para impedírmelo! -

-¡Pues resulta que soy el hijo del más rico de la ciudad!.-

Eso explicaría la limusina, los cristales blindados, el pendiente de diamantes y el traje, pero sigue sin intimidarme.

-Por mí, como si eres el emperador de China. Déjame en paz y lárgate de una vez!-

Se me queda mirando con la boca abierta, mientras me recorre con la mirada intentando descifrar qué clase de chica tiene esos modales. Saca los brazos por la ventanilla y señala a nuestro alrededor:

-¡A lo mejor estás demasiado ocupada cantando para darte cuenta de que estamos en medio de un atasco! Por si no te habías dado cuenta.-

Lo dice en un tono que da a entender que soy demasiado tonta para entenderlo, lo cual me cabrea. Toco el claxon varias veces y por fin voy avanzando poco a poco. Me giro para despedirme de forma sarcástica y brusca hacia el:

-¡Hasta nunca Rey de China!-

Digo con ironía.

-¡Adiós, niña descarriada!-

Dice él, cosa que hace que ahora sea yo quien se le quede mirando con la boca abierta. Veo como la limusina se aleja mientras los coches de atrás pitan para que avance.

Se que es un capítulo corto pero quería ver si os gustaba. Votarme si os gusta y queréis que continúe la historia.
Dejarme vuestra opinión en los comentarios.
Besos, Laura

~Casualidades~Where stories live. Discover now