Había estado en esta casa antes, lo presentía; tal vez durante su infancia, en algún sueño o incluso en su vida pasada. Noreen estaba segura de que ya había recorrido aquellos pasillos.
Se encontraba en la nueva casa de sus abuelos, la cual era grande y elegante pero no le entraba mucha luz. La entrada era grande y majestuosa, recorrías un pasillo de piedra blanca con flores al rededor, para llegar a la puerta.
Por dentro, tenía un espacio vacío con nada más un candelabro colgando encima, del lado derecho se encontraban las escaleras, forradas con una alfombra elegante, pasando las escaleras, se encontraba la sala de estar, con los sillones amplios y adornos demasiado caros, para el gusto de Noreen. La cocina se encontraba más escondida, puesto que ahí se la pasaban la mayor parte del día las señoras que trabajaban para la abuela en preparar alimentos y el aseo de la casa.
La planta de arriba era un pasillo largo con muchas habitaciones amplias a los costados. La habitación donde se quedaría Noreen era sencilla, pero bonita. La colcha de la cama era beige y todo estaba impecable.
Noreen se quedaría todas las vacaciones de verano en casa de su abuela que se encontraba en Canazei, Italia. Sus padres lo habían decidido por que querían que Noreen se distrajera e hiciera cosas diferentes por que últimamente su vida se había vuelto muy rutinaria.
-Noreen - La abuela dijo entrando a la habitación donde se encontraba la chica. - Como vas a estar varios días aquí, he decidido que tomarás clases de música, pintura y alfarería aquí dentro.
-Está bien. -Respondió Noreen aún mirando su iPhone en busca de señal, para poder contactar a su novio.
Cuando la señora salió de la habitación, Noreen tras soltar un desesperanzado suspiro, se tiró en la cama sin ánimos.
Noreen no había querido ir a Italia por una simple razón que tenía nombre y cuatro letras; Evan.
Aún estando en un país desconocido para ella, solo seguía preguntándose qué estaría haciendo en ese momento el chico que cargaba con su corazón entre las manos.
Llevaba horas sin señal su celular y eso le frustraba bastante, ya que no estaba acostumbrada a vivir sin estar en constante contacto con Evan.
Después de estar esperando, se quedó dormida hasta que su teléfono la despertó.
Estaba todo oscuro y hacía un frío impresionante. Se levantó y lo primero que hizo fue dirigirse a cerrar la ventana, acto seguido se puso a buscar su celular entre su bolso.
Eran las 3:11 de la mañana y ya había señal.
Era Evan.
-¿Hola?
-Amor, ¿cómo estás?- Dijo Evan notando un tono decaído en la voz de su novia.
-Bien, estaba dormida.
-¿Dormida?
-Son las tres de la mañana, ¿por qué no estabas dormido tú?
-Oh - Evan rió. - Aquí apenas son las ocho, perdóname.
-Está bien, apenas llegué hoy y ya te extraño - Dijo Noreen.
-Yo también... - Susurró sin estar convencido de que las cosas estuvieran bien. - ¿Pero todo bien? ¿Ha pasado algo? Te estuve tratando de llamar todo el día y no te entraba la llamada.
-Es que no hay buena señal, pero todo bien.
Después de decir eso, Noreen se levantó de la cama aún con el celular pegado a la oreja y se acercó al closet para sacar su pijama.
-Bueno, cualquier cosa dime, ¿okay? Aquí estoy yo a una llamada de distancia - Dijo Evan aún preocupado.
-Gracias amor, no te preocu... - Alguien tocó la puerta de la habitación de Noreen, quien se exaltó por un momento dado la hora que era.
Tal vez su abuela la había escuchado hablar por teléfono y venía a pedirle que guardara silencio.
-Espera - Le susurró a Evan a través del celular.
Volvieron a tocar la puerta con más intensidad y la chica pudo distinguir una sombra por debajo de la puerta.
Noreen terminó rápido de ponerse la pijama y se apresuró a abrir.
Cuando abrió, no había absolutamente nadie.
Se quedó mirando el pasillo que seguía intacto y por un momento se le heló la sangre.
Volvió a cerrar la puerta, le puso llave y encendió la luz.
-¿Noreen? - Seguía Evan en el teléfono.
-E v a n...
-¿Estás bien?
-Había alguien afuera de mi habitación.
-¿Cómo que alguien? - El corazón de Evan le empezó a latir muy rápidamente y empezó a sentir miedo, miedo por su novia con una mezcla de impotencia absoluta.
Noreen cerró esta vez también las cortinas y volvió a sentarse en la cama, subiendo los pies.
-Noreen, contéstame por favor - Evan comenzaba a sonar desesperado.
-No te preocupes, en esta casa hay mucho personal que vive aquí, de seguro alguien se confundió de cuarto. - Dijo la chica tratándose de convencer a sí misma.
-¿Pero el personal no duerme en otra planta?
-Sí... Pero ya, no importa.
-Si importa, quiero asegurarme de que estés bien. Sino ve con tu abuela y cuéntale.
-Estoy bien, pero yo creo que ya voy a dormir, amor - Dijo Noreen. - Mañana hablamos.
-Bueno - Dijo Evan tras soltar un suspiro. - Cualquier cosa me llamas, buenas noches.
-Te amo.
-Yo más.
Al colgar Evan se quedó recostado en su cama con la cabeza dándole vueltas y un inexplicable miedo que se le había impregnado en el pecho.
Mientras tanto, Noreen no apagó la luz ni un segundo, y solo se quedó mirando la habitación, con un dolor punzándole en la cabeza.
La chica no durmió en toda la noche, por que no podía dejar de tener un terrible presentimiento de que si permanecía en ese lugar, algún acontecimiento destrozaría su corazón.
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The mirror that keeps his soul in Canazei. [TERMINADA]
Short StoryNoreen es una chica de diecinueve años. Su novio, Evan, tiene veintiuno. Y aunque llevan una vida cotidiana completamente normal, se aman con locura. Pero todo cambia cuando un verano mandan a Noreen de visita a Canazei, Italia. Una serie de event...
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