CAPÍTULO 1 - C.E.I.P. Manuel Siurot

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Bueno, pues sí. Al final me he decidido. Voy a escribir una historia completita de mi vida, porque me apetece, porque quiero tener un diario donde seguir detalladamente mis pasos por la vida y compartirlo con mis amigos, y porque los viajes en autobús y metro se hacen eternos. Ni que decir tiene, que yo no soy escritor, y que la primera palabra de esta novela sea "Bueno" creo que ya lo deja bastante claro. También os pido que no me tengáis muy en cuenta alguna falta de ortografía que podáis observar, no suelo tenerlas nunca pero aquí de tanto escribir seguro que se me cuela alguna. En fin, hay bamos.

Voy a obviar mi nacimiento y los primeros años de mi vida de los cuales muy leves detalles recuerdo, por lo que vamos a saltar al recuerdo nítido más antiguo que conservo: mi primer día de colegio.

Septiembre, 2001
Sevilla

Acababa de entrar al centro. Todo me parecía enorme, y habían muchos niños. Estaba nervioso, y a la vez emocionado. Me habían dicho que aquí aprendería muchas cosas y haría muchos amigos.

- ¿Sabes cómo se llama tu señorita, no?

Miré hacia arriba, ahí estaba mi madre, agarrándome la mano.

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MARÍA DE LOS ÁNGELES
aka "Angelines"
Costurera
Muy dulce
Andaluza y salá
La mejor madre del mundo
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- Sí, señorita Socorro. -le respondí.

Me hacía gracia el nombre, no lo voy a negar. Al lado mía, había una madre con su hijo (entre muchísimas otras). No recuerdo quién era, pero sí recuerdo un detalle:

- Tu señorita se llama Socorro, como cuando vas al bosque y te pierdes, y gritas "Socorro!", pues igual.

No recuerdo exactamente quién era, pero recuerdo que era un chico y obviamente iba a estar en mi clase. Nos fuimos un poco despistados hacia las filas, donde nos esperaban los profesores e iban diciendo sus nombres. Cuando escuché "1°B, señorita Socorro", me fui corriendo para allá. No recuerdo absolutamente nada de la presentación, solo recuerdo que las mesas estaban en forma de "U" redonda, haciendo un semicírculo mirando hacia la mesa de la profesora.

Conocimiento del medio. Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. ¿Son las plantas seres vivos? Yo estaba convencido de que sí.

- ...porque aunque no hablen, pero si las arrancas o no le echas agua se mueren. -terminaba yo de "explicarle" a la profesora.
- Claro.

Miré a la dirección de donde provenía esa voz. Una chica morena, de piel algo oscurita, había respondido a mi explicación. Había sido solo una palabra, pero lo suficiente como para llamarme la atención.

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ANDREA
Pija
Guapa
Simpática... cuando quiere
Nunca supe si realmente le llegué a gustar
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Sep, mi primer amor, si así se le puede llamar. Me enchoché bastante con esa niña basándome únicamente (como es lógico) en el físico. Me hace gracia cuando en las películas aparece la típica escena a cámara lenta de "¿Qué es este cosquilleo que siento? ¿Por qué quiero estar más cerca de ella?" y el actor tiene como 17 años. Vamos, me vais a negar que a los 10 años no están todos ya bien enterados de temas de sexo y amor.

Pasaron los días y poco a poco fui conociendo a más compañeros. Ninguno concretamente me cayó mal, algunos me caían mejor y otros simplemente no nos llevábamos, pero no tuve malos royos... hasta que un día, mientras estaba haciendo los ejercicios...

- Oye, ¿me prestas el sacapuntas?

Miré hacia arriba. Un chico de complexión delgada me miraba.

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DAVID
aka "Wetto"
Muy fan de Harry Potter
Revoltoso y liante
Profesional con BeyBlades
Obsesionado con los pedos
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- Si, toma. -le respondí mientras le extendía mi sacapuntas.

Lo tomó y se quedó observándolo, riéndose.

- Rosita de mariquita. -dijo en un tono sarcástico.

Yo solía ser un chico pacífico, pero ese comentario me dio mucho coraje. Le había insistido a mi madre anteriormente que prefería un sacapuntas de un color diferente, pero ella dijo que el color daba igual. Como consecuencia, le di un golpe en el brazo.

- ¡Ah¡ Illo que me has dado fuerte.

Se fue hacia la papelera a sacar punta. No sabía quién era, pero algo me decía que no íbamos a llevarnos muy bien.

Generalmente en la clase había buen ambiente, aunque había un grupito de chicos, compuesto por Raúl, Álvaro y Javi (este último era vecino mío), que eran los "populares", y básicamente se dedicaban a jugar al fútbol y reírse de los demás. Era un bullying muy, muy leve el que hacían realmente, pero lo suficiente como para darte cuenta de que no podías denominarlos amigos. En realidad era algo extraño, a veces éramos medio amigos, nos prestábamos material, nos explicábamos ejercicios, y a veces simplemente tenían ganas de reírse de alguien. Ya sabéis como funciona el tema, supongo.

Habían otros dos chicos, Pablo José y Alexis, que no se si se conocieron en el propio instituto o ya se conocían de antes, pero desde luego entre ellos dos se llevaban a matar. Pablo José era un chico que tenía algún tipo de problema, no una deficiencia en sí, pero se ponía muy nervioso muy rápidamente y lloraba con bastante facilidad, posiblemente por un problema de nervios. Alexis, por el otro lado, era el proyecto de minicani. Tenía coletilla, jugaba al fútbol y hacía karate, aunque se podía mantener una conversación perfectamente friki con él.

Los profesores me miraban con muy buen ojo. Hacía toda la tarea siempre, en clase no había nadie que terminase los ejercicios antes que yo, estudiaba con regularidad y participaba en clase haciendo preguntas. En los exámenes de hecho, siempre aprobaba con una nota bastante alta, y a final de trimestre a menudo me asignaban matrículas de honor, lo cual pocos compañeros lograban. Era un muy buen estudiante. Me costó trabajo establecer mi grupo de amigos, eso sí, así que iba turnándome en los recreos, me juntaba con uno y con otro. A menudo me juntaba con las niñas, y se solían meter conmigo por ello. Pero a ver, ¿qué iba a hacer? Era jugar al fútbol (lo cual no me gustaba nada, me parecía muy simple), juntarme con las niñas o quedarme totalmente solo.

Pasando los días y las clases me di cuenta que aquel chico que me cayó mal, David, hacía bastantes tonterías. Ponía voces raras, se tiraba pedos con prácticamente cualquier parte de su cuerpo, y era el único de la clase que no temía al "Te voy a poner un parte" de los profesores. No es que de repente me cayera súper bien, pero me empezaba a hacer mucha gracia. A menudo estaba más atento a lo que él hacía que a las clases en sí. En un recreo, me dio por buscarlo, porque me había fijado que él tampoco jugaba al fútbol. Entonces lo encontré por una zona que yo no solía frecuentar, estaba con su amigo Mario, un chico de piel muy blanca y el pelo largo y lacio. Era el único niño en todo el colegio con el pelo largo, por lo que llamaba bastante la atención. Me dirigí hacia ellos dos, ya que eran los únicos de mi clase que tampoco jugaban al fútbol, a ver con qué se entretenían ellos.

- Hola. -les dije.

Me respondieron al saludo con la mano. Estaban hablando de El Señor de los Anillos. Había visto las películas pero honestamente, me parecían lo más aburridísimo del mundo. ¿Cómo podía involucrarme en la conversación? Esperé a que terminaran de hablar, y salté con mi tema de concersacióm favorito:

- Oye, ¿a vosotros os gusta Star Wars? -les pregunté.
- Sí, claro. -me respondió David.

Oye, pues igual no íbamos a llevarnos tan mal después de todo.

Dream of a Funky ZebraCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang