Eolo

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<< Escribo sin fines de lucro los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto descargo mi responsabilidad.>>

Era tarde, odiaba a las terceras personas del consejo y sus miles de preguntas sobre su trabajo, odiaba que pusieran en duda su conocimiento sobre cada una de sus misiones asignadas, y ante todo aborrecia el hecho de haberse perdido la cena

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Era tarde, odiaba a las terceras personas del consejo y sus miles de preguntas sobre su trabajo, odiaba que pusieran en duda su conocimiento sobre cada una de sus misiones asignadas, y ante todo aborrecia el hecho de haberse perdido la cena.

Limpio el rastro de polvos que ensuciaban su chaleco verde, después de cada misión terminaría echo un desastre. Estaba cansado, le dolía la espalda a causa de la tensión acumulada en los últimos días y moría de hambre.

Deseo por un momento dejar aquellos problemas en manos de otros y ser el clásico holgazán que se la pasaba de vago. Pero no, nunca le daría la satisfacción al consejo de verlo fallar en algo. Se quito el chaleco y lo dejo sobre el sillón marrón de la sala de estar que entre ambos habían amueblado.

Shikamaru siguió su camino por el pasillo y después hacia la cocina, imaginaba a Temari ya en la habitación, se daría un baño y se uniría a su lado, era algo que había anhelado todo el día. Después de un mal día no existía mejor lugar que estar junto a ella.

Un sollozo lo saco de sus pensamientos, era leve y bajo que creyó haberlo imaginado hasta que lo escucho nuevamente y aceleró el paso. Fue allí cuando la encontró de rodillas en el suelo de la cocina, ella sollozaba.

-¿Que sucede?___Shikamaru se detuvo cuando miro a la rubia con detenimiento, algo yacía tendido entre sus brazos llevaba el cuerpo sin vida de aquel gato pardo naranjoso.

-Eolo.___Temari susurró y las lágrimas se derramaron.

Él la observó llorar,no sabía que hacer ni que decir, no había un protocolo o seguimiento específico que seguir como en sus misiones. Su padre nunca le había enseñado que debía hacer en situaciones así ya que Yoshino su madre rara vez se mostraba vulnerable, durante su infancia nunca tuvo una mascota. En realidad el muchacho nunca tuvo un vínculo tan fuerte con alguien o algo para que le doliera tanto una perdida, pero ver el cuerpo inerte de aquel gato hacia que un nudo inexplicable se formara en garganta seguido de un extraño sabor amargo en la boca.

La primera vez que lo conoció fue en una pequeña reunión en la antigua vivienda de Temari en Suna, dos años atrás al celebrar el cumpleaños de la rubia. El gato se había enredado en las piernas de Shikamaru desde el primer momento que cruzo la puerta y se mantuvo en su regazo casi toda la celebración.

Un sentimiento de apego que no cambio cuando ambos iniciaron su relación e incluso Kankuro bromeaba diciendo que el gato era más feliz por ello. A pesar de llevar viviendo solo un par de meses en esa casa él había optado por hacer modificaciones para que Eolo estuviera cómodo, tenía su propio espacio el cuál estaba repleto juguetes y tenía un par de rascaderas Shikamaru procuraba que no le faltara nada. Y aunque no lo aceptará fue una decisión que él tomó y decidió llevar a cabo.

Eolo y Auster [ShikaTema] Where stories live. Discover now