La paranoia

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Hola, vengo de una realidad alternativa a la tuya, una gran amenaza destruyó mi mundo, y ya que estas aquí, me gustaría contarte mi historia. seguro creerás que es solo fantasía, ciencia ficción, o algo por el estilo, pero no es así, y una cosa más, si crees que podrías estar en una situación similar a la que aquí se narra mejor toma el libro y lánzalo por la ventana, ya que conozco poca gente que realmente estaría en esta situación.

Antes de comenzar, tengo que explicar algo, todo esto de este libro ha sucedido realmente, todo esto es real, lo he visto con mis propios ojos, no es ningún tipo de distopía.

Mi nombre es Jack Muller, antes de la catástrofe que sufrió mi mundo tenía unos 14 años aproximadamente, más o menos en inicios de octubre de 2016 todo comenzó cuando volvía a casa después de una reunión con mis amigos, Marisa, Fabricio y Fernanda, que pronto sabrás quienes son.

Mi vida no era distinta a la tuya si es que tienes mi edad, iba a la escuela, hacía mi tarea, si tenía tiempo me ponía a jugar videojuegos, navegar en internet, estar con mis pocos amigos, ver como ligar a una chica linda en la escuela (aunque tuviera una suerte horrible para el "amor")... lo típico, también podría decir que soy alguien solitario, suelo ser bastante frio con gente que recientemente conozco, hasta conocer sus gustos y disgustos, soy bastante especial en ese aspecto.

Hablando un poco más de otras personas como mis padres, eran bastantes normales, preocupándose por el trabajo y por el bienestar de su hijo, podríamos decir que éramos un poco distantes, ni yo platicaba con ellos de lo que me ocurría, ni ellos hablaban conmigo de lo que les ocurría en el trabajo. El mundo se encontraba muy normal, quizá con algún país en problemas menores, pero lo único que realmente era diferente de mi mundo al tuyo era la Antártida, varios países se preocupaban por ver de quien era, lo que a gran parte de la población le incomodaba mucho.

"¿Por qué demonios se pelean por un pedazo de hielo?" O eso era lo que yo percibía de ello en aquél momento.

Como de costumbre llegue a mi casa, tome una ducha y me puse a ver la televisión y miré las últimas noticias:

–... tras el tiroteo, el cargamento de armas robado del ejército estadounidense para un grupo delictivo aún no identificado continúa desaparecido, se cree que ha llegado a las manos de alguna empresa o grupo criminal igualmente desconocido– dijo el reportero desde el lugar de los hechos, que era en una carretera.

–Gracias Hernán– dijo la presentadora del programa al finalizar la nota –ahora, Jenny, cuéntanos que hay en el mundo del espectáculo–

–Pues noticias no muy agradables Patricia– comenzó la encargada de los espectáculos –en la famosa novela de "La calle principal", la rebelde chica, Dayana Arellano ha denunciado el acoso que ha sufrido por uno de los actores...– dijo la reportera mientras que a un lado ella aparecía una foto de la chica anteriormente mencionada, que era una chica de mi edad, con un aspecto un tanto "emo" de piel clara como la nieve, estaba peinada con el pelo hacia el lado derecho, tapándole el ojo, su ojo visible era de color verde, usaba sombra y labial de color morado obscuro, además de tener las puntas del pelo de ese mismo color y una perforación en la nariz. Cuando la vi en ese momento no sabía nada de ella, ya que no solía ver esos programas, sabía de ella por lo que acababan de mencionar en la tele, pero realmente se veía hermosa, ya que a mí me gustan bastante las chicas con ese estilo, pero en ese momento mi atención miró hacia otro lado; la luz se fue, dejándome a obscuras, cosa rara, ya que no estaba lloviendo ni había ningún otro motivo por el cual está se hubiera hido. Pensé que a lo mejor algún niño imbécil había cortado la luz de mi casa para hacerse el gracioso.

–¿Mamá?, ¿Qué pasó?– pregunté a mi madre que estaría en la cocina, pero no obtuve respuesta.

Pensé que estaría dormida, pero la tele se encendió sin que lo demás se prendiera; en la televisión se veía la interferencia, pero poco a poco se formaba un símbolo, más exactamente un cráneo alargado sin la quijada, con fuego detrás, y con dos misiles cruzados en la parte de abajo, fue entonces que comenzó a hablar una voz robótica y metálica muy escalofriante que venía del televisor.

La caída humana (terminada, pero sin corregir)Stories to obsess over. Discover now