Parte 1

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Chanyeol solía ser una persona comprensible, no solía criticar y siempre se quedaba en estado neutral. Claro que compartía sus opiniones pero siempre se le notaba cierta objetividad en todo lo que contaba; eso, si se trataba de gente desconocida. Otra característica suya era que raramente conseguía impresionarse de todo aquello que le rodeaba, por ello, no era de él que se sorprendiera al ver a su tío venir con una expresión muy seria en la cara, intentando explicarle mil veces que, aunque no se conocieran otros mundos, no significaba que estos no existieran; también, que lo que iría a hacer no era algo corriente en su vida, pero que debía asimilarlo tarde o temprano y, por ende, cumplir con el deber que se le iba a otorgar. Al parecer él no poseía voluntad en esa situación.

¿Qué deber? Se seguía preguntando mientras lo llevaban al laboratorio donde trabajaban con miles de tecnologías reunidas dentro. Ni siquiera tuvo tiempo de abrir la boca y observar cómo la humanidad había progresado tanto — sin él haberse dado cuenta — cuando lo subieron a una plataforma y le dijeron que se tranquilizara.

— Él te explicará todo. Bueno... O eso creo —. Su tío le entregó una mochila con todas las utilidades que podría usar en caso de emergencia, pero en el acto, comenzó a desviar la mirada hacia todos los lados, como si no fuera tan seguro de lo que acababa de decir. — Vale, vamos. ¡Activadlo ya, no quiero retrasar más este favor!

No sabía dónde se encontraba hasta que fue enviado a un lugar desértico con tierra y rocas rojizas debajo de sus pies. ¿Qué clase de tecnología era esa que te teletransportaba de un lugar a otro? O tal vez estaba soñando y todo lo que veía en ese momento lo estudiaban un grupo de científicos locos en una pantalla gigante.

Suspiró y siguió caminando en dirección a aquella luna plateada como le habían indicado: "Cuando estés allí, recuerda que a tu derecha verás la luna, sigue caminando en esa dirección"

Por algo debía comenzar.

La pequeña mochila que llevaba en su mano derecha comenzó a pesar y se vio obligado a cambiarla en la otra mano; pero no, no se la puso en la espalda como la gente normal porque, bueno, ya estaba lo suficientemente shockeado como para pensar en otras cosas, además de que el aire que inhalaba parecía tener más humedad de lo normal, dificultando su respiración.

"Alguien tiene que cuidar de él, no puede quedarse solo." Fueron las últimas palabras que su tío intercambió con él en privado.

Ni siquiera una pista, nada. Pero de lo que sí podía estar seguro Chanyeol, era que no se encontraba bajo el mismo cielo al que estaba acostumbrado siempre, este tenía tonos distintos de azul y morado y no porque estuviera atardeciendo, no. Había esferas blancas, unas más grandes que otras, las cuales descifró como estrellas; ese cielo presentaba unas mucho más voluminosas que en la Tierra, aunque no tanto como la fina y resplandeciente luna que lo guiaba. Tampoco había un sol del cual aquel astro tan cercano pudiera alimentarse para conseguir su luz, este parecía independiente, iluminando con un brillo único y eso le provocó ansiedad y a la vez miedo, pues le daba una sensación de lejanía: Estaba fuera de casa.

Finalmente, Chanyeol pudo divisar una figura a lo lejos. Era una pequeña casa hecha de un material parecido al aluminio, aunque de un color azul pastel que contrastaba con el rojo del suelo y el azul, mayoritariamente oscuro, del cielo.

Acercándose, tocó la puerta suavemente.

Qué raro, se dijo en primer lugar Chanyeol, porque no parecía haber ningún árbol en ese mundo del cual extraer esa madera de la puerta, parecía como si no encajara allí y ni siquiera notó algún tipo de vegetación. Como se había mencionado, todo era desértico.

Entre Mundos [Chanbaek]Stories to obsess over. Discover now