Conociendo la Lujuria-One Shot +18

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No era un plan perfecto, era un plan impetuoso. Algo que había salido de su más interior de él, que estaba siendo pensado desde muy temprano. La persona que cargaba en sus brazos, era sin duda era alguien había conocido desde hace tiempo, alguien quien pensaba cometer su más extraño, pero si en calmante plan.
Esta persona se trataba de una mujer, y no cualquier mujer, se trataba de una Kunoichi muy bien reconocida.  Mito Uzumaki, la más preciosa mujer, que ha visto sus ojos de color de la sangre, sangre que derramaba al matar a los individuos que se le cruzaran.
No había tenido problemas para él, Madara Uchiha, raptar a la mujer de cabellos rojos.  Atravesaba un camino compuesto por cámaras subterráneas, para llegar al sitio que era su guarida, no era tan iluso tomar el camino principal, para ser captado por los perseguidores que tenía atrás. Perseguidores del clan Uzumaki, que iban a rescatar a la mujer.
Fue fácil escabullirse en la residencia que vivía ella, al llegar a la habitación, Mito estaba vestida para dormir. Cepillaba su largo cabello frente a un espejo, había captado su presencia desde lo lejos, así que no estaba sorprendida por ver al Uchiha en su habitación. En simples movimientos pudo usar sus poderes de su sharingan con ella. Cayó desmallada en su cama, y ya tenía en su poder a ella. Estaba sin moverse en la cama, se acercó a ella y le acaricio la mejilla, pensaba que no iba ser divertido aprovecharse estando dormida la mujer. Solo la abrigo antes de escaparse con ella de la residencia.
Ya estando en su guarida, y haber burlado a sus perseguidores, estaba a solas con ella. La acostó en una cama, y se dispuso verla unos instantes, era más preciosa que cualquier otra joya, de maravillado también estaba molesto. No podía creer que la mujer, estaba siendo cortejada por su rival, Hashirama. Quería que fuera suya y de nadie más.
Para quitar su bronca de su cabeza en unos instantes, se sentó en una silla cercana a la cama y empezó a afilar unos kunais entre sí.
Ya era la madrugada y Mito recobraba su conciencia, no había sido totalmente controlada por el sharingan, sino cayó en un sueño profundo.  Cuando pudo mirar bien, notó que la llevo a una especie de guarida. Se trató de levantar pero una brisa fría hizo que le temblara todo el cuerpo, se cubrió con el abrigo que tenía puesto pero no era lo suficiente. Pronto escuchó abrirse la puerta, y ver entrar al pelinegro con una sonrisa maliciosa.
-: Valla, no sabía que tenías otra profesión, de raptar personas-hablo burlona la peliroja, este no hizo ninguna mueca, solo arrastro una silla hasta cerca de la cama y sentarse en ella-: ¿Por qué me trajiste? Seguro haz alarmado a todo mi clan por el secuestro ¿No pudiste vivir en un lugar más frio?-se abrazó a sí misma para darse calor. Este se levantó y fue hasta una especie de chimenea, a prender fuego en la leña para calentar la habitación.
-: Esto no es un secuestro, es solo un encuentro. Desde hace tiempo te pido que conversemos, tú misma provocaste esto-
-: ¿Qué me secuestraras?-interrumpió-: No fue mi culpa, fue tu culpa por no entender las cosas. Desde hace tiempo me persigues, Madara déjame ir-pidió pero este no quiso aceptar-: Todo mi clan, mi clan está cayendo. La guerra lo está echando perder, la única forma…-
-: No hables de esa forma que hay-hablo ya serio el Uchiha apretando sus nudillos-: ¿Siendo cortejada por Hashirama? ¿Y así unirse para no echarse a perder?-habló con ironía-: Querida, eso no es nada grato. No espero eso de ti, sino de los que están en el poder de tu clan-
-: N-no es verdad Madara, yo con él…solo nos hemos estado entendiendo nada más. No por conveniencia de interés, solo que…no sé, son cosas que implican mi clan-hablaba medía decaída. El Uchiha solo suspiró-: Madara, yo no puedo corresponderte. Mi clan no lo aceptaría. Por favor, olvídame, déjame en paz. Haz estado siempre queriendo que este contigo, poseerme…te lo he dicho desde hace rato, que yo no puedo estar contigo, yo estoy comprometida con mi clan-
-: Mito, sabes que yo no soy hombre de palabras-dijo el Uchiha poniéndose de pie.
-:¿Vas obligarme?-Este negó con la cabeza, se acercó a ella lentamente a tocar con suavidad su mano, está la retiro rápidamente-: No creas que voy a permitir, lo que creo que vas a querer hacerme…-pero fue interrumpida cuando este se acercó lo suficiente a su rostro-: Madara…-hablo tragando saliva, sentía la respiración de él chocar contra la suya, tuvo que abrir su boca lentamente para respirar mejor, bajaba la vista a los labios del pelinegro que estaban cerca de los suyos.
-: Si crees que haría eso, me hubiera tirado encima de ti para hacerlo, pero no. No ensuciaría una hermosa mujer como tu Mito-dejo de hablar para besarla a los labios. De un rose simple a uno rápido-: Desde hace tiempo me provocas, no con lo físico, sino como eres. Me produces un placer que no es posible de explicar por palabras-
-: ¿Cómo que placer? No entiendo lo que dices,  yo…bueno nunca, entendí eso lo que dices, de cómo alguien puede provocar si no es físicamente, igual aléjate de mí, me haces sentir algo extraña-hablo algo avergonzada la peliroja, Madara extendía su mano para acariciar su mejilla delicadamente, esta no se movió solo se quedó quieta a los roses del Uchiha. Sentía mucho calor de repente, y no era por la pequeña chimenea, solo por algo distinto, empezó a retirarse el abrigo y arrojarlo lejos. Quedo solo con la ropa de dormir que traía puesto, llevó sus manos hasta la ropa y empezar a desabotonar la pieza enteriza del piyama y retirársela, quedando esta vez en ropa interior.
El Uchiha trago algo de saliva al verla como se desvestía, y titubeo por debajo al verla en ropa interior, más quedo inquieto al mirar que estaba retirándosela, y quedando con la pieza de abajo.
-: Madara quiero que me toques…-la mujer tomo las manos de él y las llevo hasta sus senos descubiertos, para que se los masajeara lentamente, gemía un poco cuando la caricia era más frenética-: M-Madara-hablaba entre gemidos y respiraciones pausadas. Ya sus senos eran erectos y firmes-: Toca todo mi cuerpo, quiero sentir más esto-el pelinegro con esa invitación lo hizo sin dudar. Sus manos las llevaba a las caderas de la mujer y bajarlas hasta los muslos, para dirigirlas hasta los glúteos de la mujer y acariciárselos mientras ella gemía, era algo estorboso pasar las manos por encima de esa ropa interior, así que la mujer le pidió que se la quitara-: Déjame desnuda-habló decidida. Ya de un simple instante quedo desnuda, estaba sonrojada al ver como el Uchiha no quitaba los ojos de ella. Acariciaba con sus manos su cabello suelto, miraba de reojo avergonzada.
-: ¿Otra petición querida?-preguntó acariciándole las piernas.
-: Q-quiero que me lo hagas, he sentido unas sensaciones nuevas cuando me has tocado-estiro sus manos para acercarlo hasta su boca para besarlo y besarse apasionadamente. Luego de los besos él bajo hasta su cuello para besarlo y dar pequeñas mordidas-: No aguanto más…acémelo- suplicaba ya por la excitación que tenía.
-: Se paciente-se alejó de ella para desvestirse, y ya quedar desnudo frente ella. La recostó en la cama y beso su cuello como hace momentos atrás, pero solo que ahora mientras la besaba, llevo su mano hasta la intimidad de ella-: No tienes que saltearte esta parte-con los dedos abrió los labios de la peliroja ya húmedos, y sin complicaciones pudo introducirle un par de dedos.
-:Oh, Madara-gemía cuando este la penetraba con los dedos-: Se siente b-bien…-se agarraba de las sabanas de la cama con el vaivén del movimiento. Había quedado toda húmeda, su respiración era mucho más rápida. Agitada, beso los labios de su ya amante, Madara se retiró de encima de ella, llevo una mano a miembro ya erecto, para introducírselo-: Despacio, que yo soy…-
-:Lo sé-se apresuró en contestar-: Me fije hace unos instantes- de poco fue metiéndoselo, la peliroja gemía entre dientes y se quejaba un poco-: Te va a doler solo un momento-Decía cuando ya la había metido por completo-: Que apretado-hablaba mientras empezaba a moverse lento, la tomaba de las piernas al estar cogiendo. La Kunoichi sentía como su interior se abría cuando se movía dentro de ella, podía experimentar como el miembro entraba y salía pero ya rápido-: No creas que me voy a venir tan pronto, tengo para bastante-hablaba soberbio el Uchiha. Las embestidas eran más fuertes, la peliroja ya gritaba cuando sentía que ella era quien se venía. Unas cuantas embestidas más hizo que un líquido de ella saliera y cubriera por completo el miembro masculino de él. Respiraba muy agitada tratando de levantarse de la cama, el pelinegro la tomó entre las caderas y la hizo sentar entre sus piernas, introduciéndole su pene en ella.
Comenzó a moverse sujetándola de las caderas con una mano, y con la otra le presionaba un hombro. Tenía enfrente suyo los senos de ellas moverse de arriba abajo, no pudo resistir la sensación de introducir uno a su boca y estirárselos con fuerza.
-: Madara, duele un poco-se quejaba, pero igual le gustaba esa sensación.
-: Son riquísimos tus senos-decía masajeándoselos con las manos y metiéndose a la boca cada uno. Pasaba su lengua en el seno y los mordisqueaba hasta quedar morados-: Se que te gusta bastante que te lo haga, creía que iba a tardar en convencerte para que tengamos sexo ¿Por qué aceptaste tan pronto?-
-:N-no se…pienso que es que tenía ganas, y más cuando me has tocado-hablaba mientras se montaba encima del Uchiha.
-: Voy a tu casa todos los días para que tengamos sexo-
-: No creo, no creo que se pueda Madara-hablaba entre gemidos-: Pienso que esta va ser la ultima vez-
-: Te voy a convencer mejor-hablo serio. La retiro de encima de ella, colocándola de espaldas para ponerla en cuatro en la cama. Introdujo su pene nuevamente en la cavidad húmeda de ella y comenzó de vuelta a embestirla. La peliroja sentía más placer así, mucho que ya no lo aguantaba, que gemía a gritos, apretaba sus manos contra las sabanas bastante fuerte. Entre sus gemidos escuchaba golpearse entre ella los grandes testículos del Uchiha, cuando la estaba embistiendo-: ¿Te gusta que te coja?-
-:N-no seas vulgar…pero si-la tomaba más firme entre las caderas y el movimiento fue más fuerte y salvaje. Pronto vino lugar el orgasmo de él dentro de ella, llenando toda la cavidad de ella con su semen. Respiró profundo y satisfactorio, Mito estaba totalmente exhausta, no creyó que Madara también era bravo en la cama. Se recostó en la cama cansada, él se acostó al lado de ella.
-: Sé que te gusto bastante, ven y lo vamos a repetir seguido-le acariciaba la larga melena roja de ella.
-: De acuerdo-hablo la mujer abrazándose con él.

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