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Acuno las mejillas rojizas y llenas de lágrimas de la dulce Mocket entre sus manos. 

Sus horribles manos.

Con sus pulgares barrió cada una de estas, como cuando trabajaba con el señor Arturo y conoció a la niña que ahora sollozaba incansable entre sus brazos.  

Sintió cosquillas en el estómago cuando la pequeña batió sus pestañas sin maldad alguna, y que sin embargo le hizo experimentar el placer del amor.

Del amor...

-¿Me amarás, Elise?-cuestiono la tenue y rota vocecilla de la chiquilla de largas y castañas coletas-¿Me amarás para siempre?

La sostuvo fuertemente. Se grabo sus rasgos y la cicatriz en sus labios que nunca había tenido el placer de probar. 

-Nadie te amara jamás como yo, Mocky-le aseguró, tan cerca de su boca que ante las palabras sus labios se rozaban inocentes. 

¿Pero que era el amor?

PromisesOù les histoires vivent. Découvrez maintenant