«Los colores de nuestro amor están reflejados en esta pintura.»
Género: Fanfiction. Romance.
Extensión: 2533 palabras.
Advertencia: Ninguna.
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[Esta historia ha sido escrita para el concurso "Cazadores de escritos" de CaveCrew]
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Cuando eramos pequeños nuestros colores eran los más lindos que conocía entonces.
Recuerdo mi color favorito: el rojo. Tu color.
Vibrante, explosivo, fuerte. La definición de la pasión y el amor. Esa eras tú, siempre con dos coletas adornadas con moñitos rojos, tu nariz y mejillas rojizas, tus labios de aquel color granate que tanto me gustaba y tu vestido de verano también de color rojo.
Recuerdo que te encantaba mi color. Decías que las fresas también tenían verde y que éramos una fresa, la más bonita de todas.
Aquel día en que te conocí.
-¡Hey! ¡Mi nombre es Seo DoYeon, gusto en conocerte!
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-DoDo, ¿puedes pasarme la ketchup por favor? -Estiré mi mano tomando el bote de salsa que me extendía DoYeon mientras se metía una papa a la boca.
-¿Crees que sea buena idea darle una oportunidad a NamJoon, Tae?
A DoYeon le gustaba un chico mayor, Kim NamJoon de último grado, quien pertenecía a su departamento.
Estudiaba pintura debido a su extraña admiración al arte desde que nos encontramos de nuevo. Cuando era joven mis padres aceptaron que me fuese de intercambio a una escuela de bellas artes en Roma debido a mi potencial en la pintura, abandonado mis estudios en Corea y a mí mejor amiga, Seo DoYeon, la chica roja.
DoYeon había cambiado bastante con el paso de los años. Cuando era pequeña era activa, ruidosa, amaba ir a sus clases de canto y las fresas. Era brillante siempre feliz con las mejillas sonrojadas y su famoso chupetín -de fresa por supuesto-.
Muchos dicen que fué el hecho de haberme ido del país que la cambió, otros que nunca me pudo declarar sus sentimientos y otros cuantos que había pasado por muchas cosas malas.
Cuando volví mis colores eran distintos, algo más opaco y clásico, sofisticado. Nuestros colores se parecían más.
La gente solía tomarlo como una forma de ser o actuar, los sentimientos.
Sin embargo yo era diferente, los sentimientos tenían un color distinto para cada uno. «Cada persona tiene sus propios colores, algunos los comparten con sus seres queridos o con alguien a quien desprecian, pero todos tenemos nuestros propios colores.» Eso pensaba.
-Solo si tú piensas que es buena idea darle una oportunidad. Son tus decisiones DoDo.
-Desearía poder exponer mis pinturas y venderlas igual que tú Tae. Esto tan injusto. -apoyó su barbilla en la palma de su mano e hincó su codo en la mesa. -Es una suerte que te hayas graduado antes.