𝚏 𝚕 𝚊 𝚜 𝚑 𝚋 𝚊 𝚌 𝚔 #1

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La ciudad no había cambiado mucho desde mi partida, pensé mientras caminaba por las pulcras calles de Londres, tan conocida para mi.

A penas ayer había llegado, y aunque Londres es una ciudad característica por el clima frío, había sentido mucha calidez al llegar, con los abrazos de mi madre, la cena con mis tíos, y la visita de mis amigas.

Observé el cielo, grisáceo, y por una milésima de segundo me transportó a aquel día, mi partida.
Recuerdo saludar a mamá, y confesarle que mi viaje no tenía realmente una fecha límite, sino que llegaría cuando me sintiese lista.

Una oleada cálida me estremece cuando llego a mi destino.

Abandono tal recuerdo, y me veo obligada a prestar atención a los diferentes envases frente a mi en las góndolas.

—Bella.— murmura una voz que conocía malditamente bien.

Me estremecí tal y como la primera vez que mi nombre salió de sus labios.
Me estremecí al escuchar su voz tan cercana y lejana a la vez.

Giré sobre mi propio eje y como en cámara lenta, pude observarlo luego de largos meses, y para ser exactos, años.

Su cabello se ve un poco más largo,
Su brazo se ve un poco más fuerte,
Sus ojos tal como los recuerdo.

—Dan.—murmuré con dolor contenido en cada letra de su nombre.

Pude notar en sus ojos nostalgia.

De sus comisuras surca una sonrisa.

Su sonrisa es un poco más suave.

Y nunca me preparé para un momento como este,

¿Por qué la vida se empeñaba en ponerme en situaciones tan incómodas con personas importantes de mi pasado?

Si, de repente todo regresó.
Todo regresó.

Las sonrisas, los besos, los abrazos,
Los ojos destellantes de alegría, emanando amor de cada partícula.

Pero todo eso terminó, finalmente los abrazos no eran los mismos, y las disculpas por las tontas peleas no bastaban.

Aún así me dolió terminar aquella relación que, finalmente se había convertido en un círculo vicioso de peleas.

Tal vez era porque teníamos metas distintas, yo tenía deseos de libertad, deseos de vivir la vida al máximo, deseos de recorrer cada rincón del mundo, mientras Dan deseaba una vida estable, una profesión, y una familia numerosa.

No nos parecíamos, en nada, quizás por ello no había funcionado.

Pero los recuerdos felices eran más fuertes que los malos.

Y maldición, ¿Por qué había decidido volver?

Estaba más feliz en alguna otra parte del mundo, cumpliendo mi sueño.

—Haz vuelto.—murmuró un destello de dolor en su mirada.

Tal vez ninguno de los dos había sido lo suficientemente fuerte como para hablar con seguridad.

—Te fuiste por mucho tiempo.—volvió a murmurar.—O eso es lo que dicen.—carraspeo y asentí.

La tensión era notoria.

—Si, hace años, Dan.— reí suavemente y su sonrisa destacó.

Su mirada se posó en algún producto de la tienda, cuando unas manos se posaron en su cintura, y unos labios rojos dejaron una marca en su mejilla.

—Uh, Ellie, ella es Bella.—murmuró notablemente incómodo.

La mujer me miró de pies a cabeza y sonrió incómodamente.

—Hola Bella—. me saludó, e instantáneamente se giró y observó a Dan.—Ya podemos irnos—. completó, y me saludó con un simple gesto.

Yo lo devolví, y no me atreví a mirar en la dirección en la cual iban, simplemente me dí la vuelta y comencé a caminar nuevamente hacia mi destino.

Mis zapatos resonaron en cada paso que daba en el blanquecino suelo de la tienda, y mis pensamientos iban a mil junto a mi corazón ante tal sorpresa, pero de una cosa estaba completamente segura, y es que, me arrepentía completamente de volver.

All these years. Stories to obsess over. Discover now