Narrador omnisciente:
“¿De qué cámaras habláis?” Dijo Elysandra frunciendo el ceño.
“Déjalos, son idiotas, como si no lo supieras ya…” Dijo Allison mientras volteaba los ojos.
“EH, CUIDADO CON LO QUE DICES.” Dijo Twist con un tono amenazador mientras se acercaba hacia Allison.
De un movimiento rápido, Za lo sujetó del brazo para que no avanzara más e hiciera algo de lo que todos allí presentes se iban a arrepentir. Twist luchaba para soltarse del agarre de Za, pero no podía. Era mucho más débil que él, además no quería que su ropa se arrugase, ya que la acababa de planchar y quería ir guapo a ligar.
“En fin, dejad de ser tan inmaduros… por cierto, ¿y Álex?” Dijo Dan mientras miraba hacia su alrededor, rascándose la cabeza.
“Ni idea… Voy a buscarlo.” Dijo Fredo andando hacia el asensor.
“No, ya voy yo.” Dan dio una suave palmada en la espalda de Fredo y al cabo de un rato ya estaba en frente de la puerta de la habitación de Álex. “204, tiene que ser esta.” Se dijo a sí mismo en voz baja. Antes de llamar para poder entrar, oyó unos sollozos, era como si alguien estuviera llorando dentro. Arrimó la oreja a la madera de la puerta para poder oír mejor, y se quedó inmóvil.
Y así era. Álex estaba llorando. Su cuerpo estaba casi tumbado del todo al lado de la cama, las lágrimas resbalaban descontroladamente por sus mejillas mientras miraba hacia el suelo, inmóvil, con un dolor que le oprimía el pecho y apenas lo dejaba respirar.
Se secó las lágrimas con la manga de la camiseta rosa que llevaba, y se levantó poco a poco.
Dan seguía fuera, pero se dicidió a entrar.
“ÁLEX, ¿ESTABAS LLORANDO?” Preguntó Dan alterado.
El muchacho, cuya cara estaba roja y sus labios agrietados y secos, volvió a echar a llorar otra vez, ahora abrazado a Dan y llenándole de mocos la chaqueta vaquera que tenía puesta.
“Eh, eh… no llores, vamos. Relájate. Dime lo que te pasa, chico.” Dijo Dan con un tono dulce, mientras alejaba el cuerpo de Álex del suyo.
Álex se limpió de nuevo la cara y las lágrimas. Acto seguido se sentó en la cama, Dan lo siguió e hizo lo mismo. El cuerpo del chico temblaba y su expresión era una triste, a Dan le entraban ganas de llorar también. Álex suspiró e intentó calmarse, al cabo de unos segundos, dijo las dos palabras más difíciles para un adolescente de su edad, referidas a su condición sexual.
“Soy gay.” Dijo conteniendo las lágrimas. La cara de Dan se volvió negra como una nube. Sus pupilas se dilataron y sus ojos parecían a punto de estallar.
Pero… eso… es imposible, ¿cómo lo sabes?” Dijo cogiéndolo de las muñecas.
“El otro día, vi a una pareja de gays por la calle, y… sentí necesidad de… yo también quería…” Álex esbozó una media sonrisa, llena de tristeza y alegría a la vez.
“Pero eso… tenemos que contárselo a tu tío.” Dijo Dan levantándose.
“NO.” Álex se dirigió hacia Dan, haciendo que éste se parase en seco. “No tienes que contárselo a nadie, por favor.” Dijo mientras se mordía el el labio superior.
“Pero… necesitas ayuda, no puedes guardarlo en secreto para siempre.” Dan lo miró comprensivo.
“Por favor… Te prometo que se lo diré cuando esté listo, confía en mí…” Dijo decidido y sin huella alguna de los llantos que tuvo. Dan suspiró y cogió sus manos, mirándolo a los ojos.
“Está bien, no me falles.” Dijo serio.
Ambos se dieron un abrazo y bajaron juntos al vestíbulo.
“Eh, ¿qué os ha pasado, tardones?” Dijo Scooter al ver a los dos muchachos.
“Álex no podía decidirse en escoger camiseta.” Dijo Dan nervioso.
“¿Y COGIÓ LA ROSA? JAJAJAJAJAJAJAJAJA.” Twist el idiota, con sus comentarios estúpidos de nuevo.
“No le hagas caso Álex, estás muy guapo.” Dijo Bella mientras lo abrazaba tiernamente.
Twist y Za intercambiaron un par de miradas, ellos sabían el por qué de ellas.
“MIRAAAAAAD, EL COCHE DE JUS.” Gritó Fredo.
Después de unos minutos, Justin y Sandra entraron los dos por la puerta y dejaron a los paps. fuera. Justin llevaba gafas de sol y Sandra estaba guapísima con ese vestido rosa palo apretado. Sus pies tenían en ellos unos zapatos negros con tachuelas y su pelo estaba suelto, planchado y con un brillo especial. Era muy atractiva.
Justin estaba muy sexy con esos pantalones negros caídos y a la vez apretados, se ajustaban perfectamente a sus piernas. Llevaba una camiseta de tirantes amarilla con una chaqueta vaquera fina. Se pasó las manos por el pelo y se lo levantó más, aportándole un aspecto aún más provocativo.
Los dos venían cogidos de la mano, y todos se morían de ganas de saber el por qué.
“Uiuiui, ¿cogidos de la manita?” Dijo Elysandra al verlos. Justin y Sandra se soltaron enseguida e intercambiaron unas cuantas miradas desafiantes los tres.
“Ahí fuera hay muchos paps., la tuve que guiar para que no se pierda.” Dijo con una sonrisa pícara. Ya estaba Bieber vacilando de nuevo.
***
Dan y Álex se quedaron en casa para seguir hablando de la condición sexual de éste y todos los demás llegaron al local. Ya era de noche, eran las nueve y media. Justin y Sandra bajaron del coche y los flashes de las cámaras no tardaron en disparar. Después de esquivarlos, entraron en la discoteca y la gente se quedó mirando a algunos miembros del team.
Justin tuvo que ir a hacerse fotos con algunas personas allí presentes y al cabo de 20 minutos todo volvió a la normalidad. Bella se quedó hablando con Sandra en la barra, pero ésta observaba a Justin atentamente.
“Deja de mirar a Justin y préstame un poco de atención.” Dijo Bella molesta. Sandra no tardó en reaccionar y suspiró.
“Lo siento…” Dijo agachando la cabeza.
“Te gusta, ¿no?” Dijo Bella entrecerrando los ojos y mirándola desafiante. Sandra tragó saliva. Le hubiera encantado gritarla un ‘SÍ’ en toda la cara. Pero sabía que era algo imposible. Tendría que olvidarse de Justin. Antes de que ella la pudiera contestar, desvió la mirada hacia un chico rubio que subía las escaleras con una acompañante de ojos verdes y de pelo castaño.
“¿Has visto eso?” Dijo Sandra levantándose de la silla, casi acaba tirando el vaso del que estaba bebiendo. “Justin ha subido a la zona de dormitorios.” Dijo enfadada.
“¿Y…?” Dijo Bella despreocupada.
“Esa chica se parecía a mí.” Sandra se cruzó de brazos mirando a Bella mosqueada.
“No te lo niego…” Bella tosió falsamente y puso una mueca de preocupación. “Mira, seguramente… es una vieja amiga y ya.” Dijo intentando disimular su alteración.
“NO, NO ME LO CREO.” Dijo Sandra gritando. Bella la intentó calmar como pudo, pero el resultado fue nulo. Su mejor amiga estaba demasiado enfadada como para poder escuchar a nadie.
Sandra sintió que su corazón se rompía en mil pedazos, sin darse cuenta, unas lágrimas empezaron a resbalar por sus mejillas y salió corriendo de la discoteca, andando, sola, por la noche…
