Érase una vez un pony cojo. Intentó hacer el casting para My Little Pony, pero no lo quisieron porque además era feo. Entonces decidió ir a ¡Cámbiame! para que le hiciesen un cambio de look. Le pusieron extensiones (de pene, obviamente), pero ni con esas encontraba un buen futuro en el mundo de la televisión. Pero un día cuando se estaba drogando con su jeringa de Rainbow Dash, un pony con cara de pervertido le ofreció trabajo en su puticlub. El pony, tras pasar la medición del pene con éxito, obtuvo el trabajo y consiguió hacerse famoso en el mundo de los stripers. Un día llegó una vaca al Putiestablo y solicitó sus servicios. El pony aceptó y comenzó a masturbarle la ubre con sus herraduras, y la vaca mugía del placer. Entre mugidos de lujuria vacuna, la vaca sacó toda su leche la cara de nuestro protagonista. Y estaba rica... Entonces le pidió a la vaca que se lo hiciese muy duro porque estaba muy excitado. Pero entonces entró el toro por la puerta, y no pasó nada, solo pilló a los dos animales (¡¿Qué pasa?! ¿El toro siempre tiene que ir con la vaca?). Entonces el toro, que era novio del pony (eran animagays) sugirió un trío. Pony empezó a penetrarle por detrás mientras el toro penetraba a la vaca (sin protección). Y de ahí salió una hermosa criaturita mitad toro, mitad vaca, mitad pony ( sí, ya se que una cosa solo tiene dos mitades), porque el semen había pasado del pony al toro y del toro a la vaca. Nuestro povato (Pony, Vaca, Toro) siguió la meta de su padre (uno de ellos) y se presentó a My Little Pony. Extraño pero cierto, logró entrar en el programa con el papel de árbol. Pero cuando se quitó la túnica que llevó en el casting quedaron maravillados de sus cuernos, ubres y hermoso cuerpo de pony con manchas negras y blancas y le hicieron protagonista directamente, cambiando el nombre del programa a My Little Povato.
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Imagen de nuestro hermoso povato.
Desde entonces le llovían las hembras y el dinero, y pudo comprarse un bonito cercado para dormir y comer. Pero su padre, celoso de que su hijo consiguiese lo que él algún día deseó, se acercó a su cercado por la noche y le clavó un consolador en el corazón. Y el povato no murió, gimió de placer porque su corazón estaba en el pene, como todo buen povato. Al padre le gustó el sonido y empezó a clavárselo cada vez más y más fuerte. Hasta que lo mató.