Prólogo

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¡Mierda! De nuevo tarde en el jodido trabajo. Pienso al terminar de atar el delantal alrededor de mi cintura.

— De nuevo tarde Alison. —Dice mi jefe al pasar junto a mí con cierto tono de reproche.

— Lo siento Joseff, se me ha hecho tarde.

— ¿Otra tragedia amorosa? —Deja las donas sobre una vitrina de cristal para girarse a mirarme.

— No me mires así. Que esta noche no ha pasado nada.

Me acerqué a la vitrina tomando la bandeja con las donas, para comenzar acomodarlas dentro. Escuché un resoplido salir de su boca.

— Alison, ya basta de acostarte con ingratos, deberías probrar.. No lo sé, otra cosa.

— ¿Con una chica? —Inquirí entornando mis ojos hacía él.

— No, tu tienes cara de pen.. —Lo detuve levantado la palma de mi mano en alto.

— Si, tengo cara de esos, como tú.

— Cariño.. —Alargó acercándose a mí, tomando mis manos de modo que quedó frente a mí. —El amor de tu vida está en algún lugar, solo qué..

— Estoy embarazada.

Tras soltar aquello mirandolo a los ojos, me solté de sus manos para caminar hacía la cafetería, tenía que evitar su repertorio e interrogatorio.

— Alison detente. —Gritó levemente con su intento de voz afeminado.

— ¡Estoy jodidamente embarazada Joseff! —Repetí girando sobre mis talones para encararlo nuevamente.— Y nada de lo que digas podrá cambiarlo.

Joseff me miraba entre sorprendido y disgustado. Ay amigo... Esto tampoco estaba en mis planes.

— ¿Cómo te atreves a decírmelo de esa forma? —Atacó al volver en si.

— ¿Hay otra forma?

— Alison, debo decirte que siempre has sido tan perra como yo he querido ser y por eso eres mi amiga, pero ¿esto?

Tras preguntarme aquello tomó mi mano dirgiendonos a  una mesa. Ventajas y desventajas de que tu jefe sea tu mejor amigo; Hacer lo que se te venga en gana y no trabajar como esto, y aguantar sus sermones por algo que ya está hecho.

— ¿No quieres llorar? —Inquirió dando un apretón a mi mano.

Mi ceño se frunció evidentemente ante lo dicho por mi amigo.

— ¿Porqué debería querer llorar? —Deje salir una pequeña risa de confusión.

— Alison.. De verdad yo conocí personas descaradas e irresponsables a lo largo de mi vida, pero tu amiga, tu eres única. —Me soltó arrugando su cara con sinceridad.

— No me pidas que me sienta avergonzada por mi vida —Le espete molesta. —O por la vida que pueda ofrecerle a mi hijo.

Joseff pareció caer en cuenta de sus palabras cambiando al instante su expresión de molestia, a una de arrepentimiento.

— Sabes que no quería decir eso.. Sólo, al menos.. —Buscaba las palabras adecuadas.—Por esta vez deja el orgullo de lado y déjame ayudar ¿si?

Tras su petición sólo me quedo asentir para no desatar una discusión entre nosotros. Joseff me pedía dejar el orgullo de lado porqué incontables veces que estuve apunto de quedarme en la calle por no tener dinero para pagar las cuotas de mi departamento, el se ofreció a ayudarme y yo me negaba. El día que salí de casa tras terminar el instituto hace cinco años atrás, dejando atrás a una madre que permitía que mi padre me golpeara cada cuanto llegará con una borrachera, amigos hipócritas y un jodido novio infiel, me prometí salir adelante por mi propie pie, y sin alguna posibilidad de estudiar la Universidad, me vine a vivir a Nevada. Y hasta ahora, me va bien.

En nombre del destino. Stories to obsess over. Discover now