Entre sábanas y recuerdos.

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    Fui corriendo hacia la parada de autobuses, con algo de suerte encontraría temprano al que me dejaría en casa de Yoongi. No tenía esa adrenalina desde que había corrido una maratón a beneficio y, odiaba decirlo, pero necesitaba volver a entrenar. Acomodé mi cabello tratando de ocultar el desorden que éste traía y mire directo hacia la pantalla de mi celular. Busqué el contacto de Yoongi y le mande un mensaje.

¿Por qué no atiendes? ¿Estás jugando a una clase de ley de hielo, no es así?

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Ya veo, me has dejado en visto.

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No era mi intención ignorarte.

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   Me resigne y dejé que el destino decidiera acerca del repentino enojo de Yoongi. Descanse mi cabeza en el asiento observando el hermoso otoño que asomaba por la ventana y suspiré con un pequeño deseo de que éste día al menos fuese más tranquilo. Con un poco de suerte Yoongi aceptaría mis disculpas y me recibiría en sus brazos como todas las veces que acudía a él. A decir verdad, su compañía era indispensable en mi vida, él aparecía en cada rincón de mis pensamientos y estaba feliz de poder compartir momentos junto a uno de los mejores chicos que conocí. Su vida nunca fue fácil y ver cómo lidiaba con su futuro a pesar de no tener el apoyo de sus padres hacía de él un ejemplo sobre la perseverancia. Le he llevado la contra a su padre tantas veces en su casa que me sorprende no me hayan echado todavía, quizás es que siempre Yoongi ha salido a defenderme y poco y nada le ha importado haberse quedado en ridículo si de mí se trataba.

   Así de maravilloso es, a pesar de que la mayoría lo cree alguien bastante frío e indiferente, si se detuviesen dos segundos a conocerlo darían con el chico sensible y gentil que ha sido siempre. Aquel chico que no pierde oportunidad en hacerte sonreír con pequeños regalos, aquel chico que me invitó a tomar un helado cuando éramos apenas unos niños y que se rió cuando me manché la cara con chocolate. Aquel chico que no tuvo miedo de llorar en mis brazos cuando su familia consideró que estaba perdiendo el tiempo con la música. Aquel chico que se recostó junto a mi en esa pequeño balcón que poseía su habitación y juntos miramos las estrellas un sinfín de veces. Aquel chico que me escuchó cuando tuve mi primer novio y me aconsejó ser siempre fiel a mi misma, que ante cualquier situación siga siempre a mi corazón. Me hizo compañía hasta en los peores momentos, me recibió con brazos abiertos ante mi primera relación fallida. Aquel chico que me compuso una canción para decirme que no me preocupara, que no todo estaba perdido sino que fui observada por los ojos equivocados. Que ya tendría a esa persona que pudiese observarme el alma correctamente. Y justamente a la casa de aquel chico me estaba dirigiendo ahora.

   Porque sí, no sabría decir con exactitud en qué momento comenzó a gustarme Yoongi, pero estoy segura de que difícilmente pueda salir de mi corazón. Porque llevaba un tiempo sintiéndome de esta manera y con cada gesto que él realizaba quería aferrarme a la idea de que él también sentía algo por mí. Creía que esto simplemente iba más allá de una buena y hermosa amistad porque con sus abrazos podía percibir su corazón latiendo igual de fuerte que el mío y, a pesar de notarlo, nunca me atreví a dar el siguiente paso ni él tampoco. Quizás todo era un mal entendido, quizás no, pero deseaba aclarar ese asunto lo más pronto posible.

  Llegué a su hogar y no golpeé la puerta, más bien decidí saltar la cerca del costado de su casa y luego subir por la enredadera que poseía la pared para dar directo con el balcón de Yoongi. Estaba bastante acostumbrada a hacer eso desde que éramos pequeños, más de un golpe he recibido claro, pero la técnica poco a poco la fui luciendo a medida que el tiempo pasó. Una vez en el balcón, corrí despacio la puerta de vidrio y me encontré con Yoongi acostado, con sus ojos cerrados y los auriculares puestos. Decidí ir con cautela hasta donde él estaba y me recosté lentamente a su lado. Yoongi abrió los ojos rápidamente pero su mirada volvió a cerrarse cuando supo que de mi se trataba. Tiré de sus auriculares y éste lanzo un quejido.

—¿Por qué haces eso? —Me miró directo a los ojos y yo le hice un pequeño puchero.

—¿Me perdonas por no haberte contestado? —Parpadee varias veces y éste suspiró vencido. Sonreí ante la victoria.

—Te perdono, sólo porque sé que te pones insistente con estas cosas —Comentó y puso un auricular en mi oreja y otro en la suya, para luego estirar su brazo por detrás de mi cabeza.

   Cada vez que quedábamos así de cerca me sentía demasiado bien. Los gestos que él hacía conmigo eran muy agradables y no sabía cuánto más iba a poder aguantarme. Decidí poner mi mano sobre su pecho y acomodarme bajo su mentón. Observé que desde ese ángulo, su rostro era digno de admirar. Tenía unas hermosas pestañas, inclusive más largas que las mías, una nariz bastante bonita y acorde a su rostro, y por último me detuve en sus delicados y rosados labios. No había notado lo tentador que lucían de tan cerca, a pesar de que dormimos juntos algunas veces cuando tenía miedo de las tormentas. Nunca había prestado atención a aquel detalle y quizás me estaba arrepintiendo un poco de ello, porque ahora Yoongi me estaba mirando a mi también.

  Me sonroje bastante al haber sido descubierta de manera tan obvia, pero Yoongi no se rió, él no hizo ninguna burla acerca de ello. Él simplemente se acercó lentamente a mi rostro, lo tomó con sus grandes manos y pude sentir cómo sus labios se apoyaron sobre los míos de manera pausada y dolorosamente hermosa. ¿Por qué dolorosamente dirán? Porque no creía que alguien podía ser tan perfecto en todo sentido. Yoongi simplemente tenía suavidad tanto en sus palabras como en sus gestos y no había manera de no creer que sus labios eran el paraíso mismo. No podía creer que finalmente estaba siendo correspondida por quien amé durante tanto tiempo.

   Se separó de mí y ambos sonreímos como tontos al notar cómo en el reproductor de música sonaba Perfect de fondo. Quizás siempre fue así, quizás siempre estuvimos destinados a estar juntos y nunca lo supimos hasta ahora, recostados entre sábanas y recuerdos. Recuerdos de cómo él supo tener la paciencia necesaria para escucharme tanto a mi como yo a él. De cómo sus abrazos me lograron sacar sonrisas más de una vez, a pesar de lucir como un tomate luego de haber llorado horas, él me decía que igual seguía siendo preciosa. De cómo pasamos horas observando constelaciones y llamándolas con nuestros nombres, como cuando Yoongi vió una estrella fugaz y juró que su deseo algún día se cumpliría. Recordé ese momento y quise saber qué había sucedido con aquello.

—Yoonie... —Dije en voz baja mientras éste me acariciaba el cabello con ternura. —¿Te acuerdas el día que viste esa estrella fugaz?

—Por supuesto —Contestó.

—¿Ese deseo se te cumplió? —Comenté curiosa mientras me acomodaba más junto a él.

—Increíblemente, sí.

   Tomó mi rostro rápidamente y me dio otro beso, ambos riéndonos bajito después.

—¿Qué fue lo que pediste? —Pregunté curiosa.

—Poder ser yo quien tenga permiso de ver tu alma por medio de tus hermosos ojos —Respondió con tranquilidad —No podía soportar verte llorar por aquel inútil, de verdad... yo te amo. Siempre te amé.

   Decidí esconder mi rostro en el pequeño espacio que había en su cuello y Yoongi me abrazó con todo el amor posible. ¿De verdad había estado tan ciega todo este tiempo? Él también me amaba de esa forma y no podía ser más feliz en este momento. Respondí un te amo bajo un pequeño murmuro y Yoongi se rió.

—Vamos, dilo fuerte. Ahí en el cuello sólo me haces cosquillas, no se vale —Comentó Yoongi con una sonrisa en su rostro.

  Tomé valor y lo miré a los ojos. Éstos tenían un pequeño brillo por lo que decidí que era cuestión de decir aquellas palabras que tanto había ahogado en mi interior. Tanto había deseado expresarlas y por fin podía hacerlo sin sentir culpa alguna de aquello.

—Te amo, Min Yoongi.

  

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Hola, este es un oneshot que escribí en un momento de inspiración hace un tiempito atrás, casi dos semanas (?) espero que les agrade 💐🐥

Mela🌻

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⏰ Última actualización: Feb 26, 2018 ⏰

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