Capítulo Uno

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Cuando el aullido se escuchó, Stiles estaba a mitad de la clase de Ingles más extraña que había tenido.

Todo el mundo dejo de hacer lo que estaba haciendo para escuchar. Desde los policías y los médicos que intentaban comprender que había sucedido con las aves, hasta la señorita Blake, quien apenas había reaccionado desde que una parvada de aves había interrumpido su clase.

La mayoría pensó que se trataría de un extraño trueno o, los más paranoicos, un indicio de que se acercaba algo mucho peor que una parvada de aves.

Stiles sabía que era el aullido de un lobo, y no le gusto nada.

. . .

Cuarenta minutos después, Stiles estaba montado en su Jeep camino a casa de Derek Hale. Y él que se creía que la época de Derek había acabado. Ja. Que ingenuo.

La razón de que Stiles tardara tanto en ir en busca de una explicación fue porque su padre estaba en la escuela, y dado que no era momento para tener una charla padre-hijo con tema sobrenatural, era mejor que el Sheriff no supiera de las escapadas de Stiles.

Cuando Stiles al fin pudo escaparse, el bastardo de su mejor amigo se negó a contestarle las llamadas. Luego de decena de llamadas por parte de Stiles, se dignó a mandarle un mensaje diciéndole que se encontraran en casa de Derek.

Siempre Derek, como no.

. . .

Lo que menos se espera Stiles al entrar en la casa de Derek Hale era encontrar a su mejor amigo y a Isaac, semidesnudos e inconscientes.

Estaba comenzando a pensar que ir allí había sido una mala idea cuando Derek Hale se interpuso entre los cuerpos y él.

—Al fin llegas—le espetó en un gruñido, desconcertando a Stiles—.

—¿Me esperabas?—para el chico eso no tenía sentido. ¿Por qué Derek Hale estaba esperándolo?—.

—No—Derek volvió a gruñir, aunque él siempre gruñía. Stiles sospechaba que no sabía hacer otra cosa—. Quizá. Tenemos un problema.

—¿Qué sucede? ¿Qué les sucedió a Scott y a Isaac? ¿Y qué rayos fue ese...?

—¿Aullido? No tengo idea, pero no parece ser nada bueno.

Si ni siquiera Derek sabia al respecto, Stiles estaba seguro de que estaba por suceder otra de esas horribles cosas que ellos debían enfrentar porque eran "los buenos". Maldición.

—¿Y que les paso a ellos?

—Alfas—fue toda la respuesta de Derek antes de volverse hacia ellos—.

—¿Alfas? ¿En plural?—Stiles estaba estupefacto—.

—Tenemos que curarlos—dijo Derek ignorando su duda—.

—¿Tenemos?

—Stiles, sé que no eres muy listo, ¿Pero qué problema tienes hoy con el plural?—cuestionó Derek gruñendo más de lo normal—.

—Cuando dices que Alfas atacaron a Scott e Isaac, y que nosotros tenemos que curarlos, pues, sí, tengo un problema—replicó Stiles, más sarcástico de lo normal—. Para empezar, no veo que tengan mucho que curar—apuntó. Sus torsos desnudos estaban intactos—.

—No por fuera. Por dentro.

Oh, Dios. Eso no sonaba nada prometedor para Stiles.

. . .

Una hora y muchos traumas para Stiles después, las heridas de los lobos habían sanado, o eso esperaba Stiles. Si tenía que volver a hacerlo, Stiles vomitaría. Sería una lástima, se las había arreglado muy bien hasta entonces para no hacerlo.

The HowlingWhere stories live. Discover now