Sociedad de mente cerrada

22 1 2
                                        

CAPÍTULO I


Cada vez que camino por la calle, muero.

Así, sin más. Muero.

Pero no me refiero a eso. Muero por dentro. Me siento agobiada.

Maldita sociedad tercermundista. ¿Es tan difícil entender a las personas como yo?

Sí, ya sé que hay personas leyéndome. Me presento.

Hola, Perras. Soy Lama. Sí, así mismo, LAMA.

Según mi madre, en su puta mente desordenada, se escuchaba bien ponerme un nombre árabe. Después de todo, mi padre es árabe, y ya saben cómo es acá con los nombres extraños. Seamos sinceros, un nombre árabe es lo más creativo que puede haber.

No, idiota, eso era sarcasmo. Odio mi nombre.

¿Por qué lo odio? Pues, no lo sé. Tal vez sean las burlas constantes de hombres machistas.

Me refiero a que hacen algo así como ''Anagramas'' con él. Dicen cosas como: Lama, Lama-me éste; Lama Lam-edora... ¿Entienden?

Si aún no lo entienden, jódanse.

Bueno, perdón, les explico por qué me gusta tanto. -volví a ser sarcástica, sorry- El hecho de que todas mis amigas sean unas perras regaladas, que gustan que los demás les digan cosas como esas, no significa que yo también lo sea.

Bueno, sí, pero no regalada a hombres como ellas.

Ahora todo tiene sentido con lo que comencé, ¿cierto?

SOY LESBIANA, MALDITO IMBÉCIL.

Pero que no les engañen mis labios oscuros, ni mis buenas facetas de mujer, ni mi actitud ruda que aquí les muestro.

No puedo comentarle a nadie sobre mi ''condición''. Entre comillas, porque aquí parece ser lesbiana, o gay, es una enfermedad mental. Todos locos.

Me encantaría tener una novia con quien salir a todos lados, con quien pueda ir a cualquier fiesta. Quisiera una novia con la que pudiera ser yo misma, sin ser juzgada.

Sí, por qué no, lo admito. También quiero tener una novia con quien pueda cumplir esos fetiches que llevo pensando desde hace 17 años.

Creo que desde que nací soy así, ¿qué te puedo decir?

Pero eso es imposible si siquiera una persona conoce mi orientación.

¿Por qué no me pasó lo que pasó a María Fernanda?

Claro, no todos tenemos la suerte de ella. Pero seamos sinceros. ¿Qué probabilidad hay de que todos se pongan de acuerdo en ir a tu casa, forzar la cerradura, y encontrarte teniendo sexo con la única lesbiana que conoce tu orientación sexual?

Bueno, no quiero que eso me pase, pero me gustaría que los demás dedujeran como soy. ¿Es tan difícil?

Al parecer sí.

Puta vida.

SECRETO FUERADonde viven las historias. Descúbrelo ahora