unica parte

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Pov's Jimin

Para nosotros, los ultimos eran los peores dias del año. Sobraban motivis para temerle a diciembre: la navidad significaba el horror de ver a mi padre namjoon, hundirse el una embriaguez que principiaba en un brindis amistoso y concluia en largas desapariciones.
En esos periodos de soledad la angustia de mi otro padre seokjin era infinita. Incapaz de olvidarli y abandonarlo a su suerte, suplicaba a mis hermanos mayores que fueran en busca de mi padre namjoon. Ante su resistencia el repetia los peligros que los acechaban: "¿Qué tal si lo atropello un carro y ésta por ahi, solo, muriendose sin que nadie lo ayude?"

"El fuma mucho. A lo mejor se durmio con el cigarro prendido... Dios no permita que se me valla a incendiar".

"Andele, no sean malos. Busquenlo. Asi como está, cualquiera le daria un mal golpe para quitarle el reloj..."

A sabiendas de que no iban a encontrarlo, mis hermanos empezaban un rastreo infructuoso en cantinas, bares, antros y casas de mala nota. De sus exploraciones regresaban torvos, silenciosos, violentos.
Mientras tanto, los menores Procura damos ignorar los motivos que volvían Trágica la temporada que en otras casas eran de fiesta mi padre seokjin se esforzaba inútilmente por divertirse entre su preocupación y sus deberes para con nosotros.
Atento a los ruidos de la calle, a lo más que llevaba era a decirnos cuando estábamos sentados en la mesa: "ustedes coman no se mortifiquen"
Solo el hambre nos hacía tocar el pan amargo de diciembre adquirido gracias a préstamos humillantes.
La tristeza de mi padre seokjin volvia irrespirable el aire en la casa.
Por eso, aunque supiéramos que en la cuadra éramos vistos Con lástima,  salíamos a divertirnos con los juegos de siempre: "La bebeleche" "la cuerda de carne y chile y Mole" "el kani kani".
No lo confesamos pero esos momentos eran de falsa alegría. Todo estaba ensombrecido por el temor de que nuestro padre nanjoon apareciera y atrajese las miradas de burla o desprecia nuestros amigos. Tan grande era nuestra inquietud que muchas veces rezabamos para que Dios nos hiciera un milagro: "Que regrese de noche para que nadie lo vea".
Nuestras suplicás no fueron atendidas. Muchas veces mi padre volvio en la tarde, con los bolsillos llenos de chicles, pastillas de menta y monedas. Las repartia entre nuestros compañeros de juego. Ellos con más o menos disimulo, se alejaban a toda carrera. Nosotros seguiamos a mi padre hasta la casa, que de inmediato se transforma enbuna especie de pasadizo negro tachonado de malas palabras, insultos, llanto, súplicas de perdón o promesas hechas ante una virgen mancillada por la humedad de la pared.
Soportar la furia del recién llegado era menos irritante que enfrentarnos a su sentimentalismo de ebrio. Nos obliga a que rodeáramos su cama - sucia, con restos de comida, botellas papeles, cajetillas de cigarros a medio consumir - para hablarnos con voz estropajosa del "niño jesús, que aunque iba a ser el Rey de Reyes nació desnudo en un pesebre y supo que el camino de espinas de la pobreza conduce siempre a la gloria". La realidad nos habia enseñado que la miseria es algo enteramente distinto: parecer sin esperanza, sentirse solo.
Por lo general, aquellos monologos didacticos lo llebaban a la euforia amorosa asi a mi padre seokjin, que terminaba suplicandonos: "Criaturas ¿qué hacen aqui encerrados? Vayanse a jugar, diviertanse ¿No están contentos de que haya regresado su papá?".
Aquel maravilloso hombre a quien todos tenian por "un santo", estaba lejos de imaginar que su pudor nos enviaba a un infierno: sentados en la banqueta, miranbamos a los vecinos que iban a las tiendas próximas de pan, los dulces, la fruta o el vino que compartian durante la cena de cada navidad. A cada momento se nosbacercaban nuestros amigos para mostrarnos sus cartas enviada a santa clos. Cumpliria se mision, y sin saber hasta qué punto los envidiabamos, se iban para no ensuciarse la ropa o llegar tarde: faltas que padian significarles la pérdida de juguetes anhelados durante todo el año.
En el recuerdo, todas las navidades de mi infancia son iguales, excepto una que considero la última, aunque de entonces a la fecha haya visto concluir muchos otros diciembres.
Por la tarde del 24, cuando ya no lo esperábamos, mi padre namjoon regresó de su más larga ausencia. No estaba ebrio. Contento, se anuncio desde el zaguán entre palmadas y gritos: "¿Donde está todo el mundo?" De inmediTo salimos a su encuento. Mi padre seokjin fue el ultimo en presentarses. Inmovil, recibio el beso que mi padre namjoon deposito en su frente. Él no parecia notar su gesto y se fue directamente al comedor, oscuro y frio: "Bueno y qué, ¿en esta casa no hay cena de Navidad?". Mi padre seokjin no contestó. Nosotros, que habiamos vivido una de las epoca de mayor miseria, permaneciamos callados.
Nuestri silencio debió hacer sentir culpable a mi padre namjoon que volvio a tomar su sombrero, dio media vuelta y de camino hacia la puerta lo oi decir: "mejorme voy. ¿Quien quiere estar con un hombre tan triste como seokjin?".

Aquella noche nuestra casa fue la única que permaneció a oscuras en la cuadra y nosotros, los cinco hermanos jungkook, taehyung, hoseok, yoongi y yo, desde aquel momento perdimos para siempre la dicha de navidad...

~podre de mi padre seokjin que siempre se preocupo por alguien que no lo necesitaba~

la ultima navidad... -BTSHistórias para pegar e não largar. Descubra agora