Iba corriendo con todas sus fuerzas, lo más rápido que sus piernas le permitían. Nuevamente llegaba tarde, lo peor para él es que su primera clase era Historia, con la maestra más estricta del instituto. Amaba esa materia, pero a veces esa maestra le hacía odiarla.
Dos toques en la puerta fueron suficientes para que la profesora saliera con su amigable rostro y le dijera:
—Tarde como siempre, Park.
—¡El autobús se me pasó y...
—No me importa. Puede entrar pero tiene falta el día de hoy.
Resignado, entró al salón y tomó su lugar habitual, justo a un lado de la ventana. Desde ahí tenía una gran vista del jardín de la escuela, le encantaba sentarse ahí a pesar de que el paisaje era el mismo todos los días.
Pero ese día el paisaje había cambiado. Sentado a la sombra de un árbol, un chico de profundo cabello negro y de tez blanca sostenía un cuaderno y con su lápiz parecía hacer un dibujo.
A Jimin le extraño mucho la situación; todos los días miraba por esa ventana y jamás había visto a ese chico. Miró con el ceño levemente fruncido al joven de oscuros cabellos, Jimin era un chico muy observador y estaba casi seguro que jamás le había visto.
El de cabello azabache levantó su mirada, encontrándose con la de Jimin; el último le regaló una brillante sonrisa a lo que el otro sólo respondió con un ceño fruncido.
—Jimin, dado su poco interés en la clase, puedo deducir que sabe todo acerca la segunda guerra mundial. ¿Me puede decir cuándo inició?
—Eh... Yo... ¿1956?
—No. Hágale un favor a la clase y a usted y salga.
—Pero...
—Le dí la oportunidad de entrar a pesar de haber llegado tarde, otra vez y ni siquiera por eso pone un poco de dispocisión para atender mi clase. Salga antes de que lo envíe con un reporte académico.
Un poco molesto, suspiró y tomó sus cosas para salir del aula. Una vez afuera, miró hacia el árbol que antes daba sombra al chico de oscuros cabellos, esperando encontrarle dibujando para hacerle un par de preguntas, como ¿quién era? ¿por qué nunca le había visto en el instituto? ¿en qué grado estaba? ¿cuál era su nombre? ¿se teñía el cabello? ¿qué dibujaba? ¿por qué no estaba en clases?
Tan sólo tenía unas pocas preguntas y el chico ya no estaba. Algo triste, caminó hacia el árbol a ver si veía por ahí al de tez blanca; cuando llegó, encontró en el suelo un dibujo que, él supuso, el chico había dejado olvidado.
Era una flor negra con un tallo azul, sostenida por una mano del mismo color de los pétalos, con un efecto de desvanecimiento. Era una imagen tan extraña como bella, muy agradable a la vista y a la vez un tanto incómoda por las espinas que se clavaban en los dedos que sostenían la flor, haciéndolos sangrar. Era sin duda una imágen bellísima, el chico de cabello oscuro —si es que él era el autor de tan preciosa pieza— era una persona muy talentosa.
Tomó el dibujo y lo guardó cuidadosamente en una carpeta. Cuando viera al misterioso chico se lo devolvería, ya tenía la excusa perfecta para conocer con el dibujante. Ahora faltaba encontrarlo.
Alguien observaba atentamente la escena; dentro de un salón, una cabeza de cabello casi tan negro como el carbón se asomaba sigilosamente por una ventana. Una pequeña sonrisa nació en sus labios; el lindo chico rubio había tomado su dibujo y lo había guardado como si fuera la más valiosa pieza de arte.
Si, algún día se animaría a hablarle.
¡Hola! Vengo con otra historia porque extrañamente tengo ganas de escribir fluff.
Fue una idea que tuve a raíz de un sueño donde veía a Jungkook pero esté no hablaba, y yo con mi limitado coreano le preguntaba si le gustaba dibujar; así que decidí tomar como base ese extraño sueño asdhjk.
Para quienes querían leer fluff aquí está gg.
Por el momento proyecto esta historia con capítulos cortos y está en veremos, ya veré si la continúo o no.
No sé si alguien leerá esto, pero si lo hacen, muchas gracias aksdkfi ❤
Nos leemos en la próxima! 💕
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El chico de los dibujos ↔ Kookmin
FanfictionJimin necesitaba saber quién era el misterioso chico de los dibujos, ese que siempre desaparecía de su vista antes de poder hablar con él, aquel que cuando se iba dejaba esos hermosos trazos impresos sobre papel. ¿Quién era el autor de tan bellas pi...
