Capítulo 1, Fugitiva.
Una chica castaña vestida con ropas negras y blancas corría por las calles de la ciudad de San Diego con el sol de mediodía alumbrando las calles, las personas de alrededor sabían la razón por la que corría tras ver que era perseguida por una gran cantidad de policías.
La ojinegra corría entre callejones y curvas, dando tropezones con desesperación, buscando un lugar para esconderse; entre curva y curva, sus ligeros pies se resbalaban como si fuesen dos izquierdos y ya le costaba respirar como una persona normal, su corazón también había empezado a latir de forma desmedida, a tal grado de que sentía su pulso golpeando la piel de su cuello y de sus muñecas, sus sienes pulsaban y causaban un incesante dolor de cabeza intenso.
Aquella joven no era culpable de ningún delito, pero los policías no le creían, los espectadores cercanos sólo alejaban a los pequeños de ella lentamente y la juzgaban sin saber siquiera su caso.
Ella detectaba que sus pasos se sentían ya muy pesados y cansados, mientras ella intentaba dar uno más para seguir adelante, luchando por ser perdida de vista, aquella joven huía por el simple hecho de sentirse encerrada y perseguida como rata de laboratorio.
Corrió entre callejones hasta que llegó a uno donde una malla de metal se hizo presente, ya no podía retroceder, escuchaba que los policías estaban cercanos y ella yacía acorralada, a merced de aquellos la creían culpable, su astucia era lo único en lo que podía confiar, todo se estuvo volviendo retorcido desde su presencia en el delito, pero al final – reitero, gracias a su astucia – supo que hacer para salir de allí.
En cuanto a los policías, esos llegaron al lugar donde antes estaba la chica acorralada, se encontraron únicamente la mella de metal, amenazante, con un pedazo de metal sobresalido de donde surgían unas cuantas gotas de sangre y en ese mismo lugar un pedazo de jeans negros como los de la chica.
El policía al mando, un hombre intimidante, con aspecto robusto y escalofriante, daba la impresión de ser alguien que no inspiraba confianza, ese mismo hombre, completó la escena reportando a través del walkie-talkie: – Tenemos una fugitiva – haciendo la peor pesadilla hecha realidad, al menos a la vista de aquella adolescente castaña y ojinegra, quien estaba completamente cuerda a excepción de cuando no se requería, eso era lo que ella temía y evitaba ser algún día, una fugitiva.
(23/Diciembre/2017)
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No Se Vende Gloria | PAUSADA
Teen FictionTras ser inculpada por un crimen, Gredel Doskas se convierte en una fugitiva, e inicia una búsqueda de un indicio que la lleve al verdadero culpable. Su carácter fuerte y decidido la ayudan a no detenerse hasta probar que es inocente. *HISTORIA ORIG...
