Todo tiene su fin.

22 6 1
                                        

Corría y corría, era lo único que podía hacer en esos momentos. Estaba sucia, dolorida, sin aliento, desorientada y asustada.

—Te voy a pillar —dijo la perturbadora voz de un hombre, no muy lejos de dónde ella estaba.

Siguió corriendo con la esperanza, supongo, de encontrar algo que le salvase de aquel infierno; algún sitio donde poder esconderse, alguna persona para que la ayudase... Algo. Pero no había nada, estaba sola frente a aquello.
Se sentía diminuta en ese momento, como una estrella en mitad del espacio, que es insignificante; o una hormiga entre una multitud de personas, que en cuestión de segundos puede desaparecer de este mundo. Tenía miedo, mucho miedo, pero un tipo de miedo que jamás había experimentado, era el miedo a saber que la muerte estaba más cerca que nunca, que podía "olerla".
De pronto, algo en su cabeza hizo "clic" y ella se detuvo al instante.
Dejó de correr y de huir de aquello que se le venía encima. Simplemente porque sabía que no podía escapar, que era una estupidez correr, correr y correr. Ese era su destino. Un destino cruel, pero era el suyo. Al fin y al cabo, todo tiene su fin; como las hojas de los árboles que se caen en otoño, como un amor fugaz de verano, como un buen libro cuando lo terminas y sientes un vacío en tu interior, como las clases en junio, etc. Y ahora, a ella le tocaba el suyo. El fin de una vida corta pero intensa, triste con momentos de alegría, sensata pero con estupideces...

Notó como algo le atravesaba la espalda y la sacaba de sus pensamientos. Acto seguido, un fuerte dolor le recorrió la columna haciendo que soltara un grito apenas audible.

Dejó de pensar, de oponer resistencia, dejó de sentir dolor, dejó que él hiciera lo que estaba haciendo; básicamente, dejó que la vida se le escurriera entre los dedos como cuando coges agua con las manos y se va cayendo por entre los espacios diminutos que hay entre los dedos, que no se ven, pero hacen que vaya desapareciendo poco a poco hasta no quedar nada...
Y así fue como dejó de vivir.

Cosas Random Donde viven las historias. Descúbrelo ahora