Era una noche más en la vida de Liten, el viento del ventilador que mantenía prendido cada madrugada y hasta después del amanecer generaba frío en su piel, pero no un frío incómodo, el fresco respiro de las aspas generaba una calma en el joven, no era simplemente por el ruido que con un ritmo sostenido hacía que todo pareciera quieto, era por la forma en la que el aire fluía en sintonía con el tiempo y el espacio. Pero esta noche era diferente, en su habitación de 4 metros cuadrados, llena de libros y cuadernos desordenados, unos cuantos muebles para almacenarlos, ropa limpia acomodada por un lado, ropa sucia en un cesto e imágenes impresas, pegadas en las paredes; el joven no podía sentir calma en esta ocasión, un deseo de suicidio rondaba por su mente, ya lo había experimentado en reiteradas oportunidades, pero esta vez era diferente, a pesar de que sabía que no iba a materializarse, el joven pensaba en el mismo pensamiento y se daba cuenta de que era más fuerte que cualquier otra vez.
La idea de suicidarse iba de acuerdo a un sentimiento de tristeza que invadía su alma, pero cuál era el origen de tal sentir, -Será acaso que tengo el pecho a punto de explosión y a pesar de eso no me atrevo a decirle- pensó, -¿O será que he caído en el absurdo de nuevo?-
-¿Acaso la soledad me ha superado?-
Conecta sus audífonos a su celular, elige una canción, no quiere nada más que un ritmo lento, una melodía pausada y una letra conocida, pero no la letra habitual, quiere algo que le evoque una conmoción. Comienza a sonar. La música avanza y el cree que su alma está en paz, pero las lágrimas brotan de sus ojos, la composición es simple pero en estas circunstancias potente, sigue avanzando y él sigue llorando, no es un llanto desenfrenado y no está sollozando, la expresión más pura de su alma continúa emergiendo en armonía con la música; cuando está a punto de terminar el mira el reloj de su celular, son casi las tres de la mañana, una segunda voz invade su mente, él está consciente de ella, él mismo la ha pensado, podría pensar en otra cosa, pero esa voz dice -¿Otra vez te desvelaste sintiendo pena por ti mismo?-
En un parpadeo y después de un sueño sin aparente significado ha amanecido, en plena lucidez matutina, lo primero que hace es tomar su celular que dejó cargando sobre un buró al lado de su cama, no quiere llegar tarde a la escuela, son las nueve en punto y piensa -Un poco más- hay otro pestañeo y vuelve a despertar, hay un poco más de luz solar y de nuevo en su lucidez posterior a la irrealidad, ve el reloj y apenas han pasado unos minutos de las once de la mañana -Debería levantarme- piensa, pero también piensa que es un buen momento para estar sólo con sus pensamientos, el aire se siente más ligero que en la madrugada.
Pero cuando la avidez por el futuro no evolucionaba en una ansiedad en el, su pensar en pasado se convertía en una afección al mismo, esta mañana sería lo segundo...
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Pachtik
Non-FictionDías y anécdotas de la vida de otra persona insignificante que hace el intento por reflexionar, intento que sean crudos; podrías ser tú, podría ser yo, puede ser cualquier persona, pero lo más importante, no es sobre un típico corazón roto, no es s...
