Layla esta iniciando su vida en la universidad, en ella descubrirá ciertas personas que en este mundo se alejan de la realidad.
Ella se verá en vuelta en varias aventuras con sus nuevos amigos y se conocerá a si misma.
Llegar a la puerta del apartamento me hizo darme cuenta de la realidad, había conseguido llegar a la universidad y para mejorar la cosa, iba a estudiar la carrera que me gustaba, psicología. Saqué las llaves del piso donde iba a vivir por el próximo año y abrí la puerta con toda la ilusión del mundo. Lo primero que vi fueron varias baldosas del suelo rotas y como el polvo inundaba la casa, aún así la sonrisa siguió en mi cara. Que no cunda el pánico.
De todo el piso diría que lo más aceptable era el baño, en el cual no había nada roto y extrañamente no habia mucha suciedad. Y lo peor, sin duda serian los dormitorios, donde en uno se podían ver varias muescas en el techo, mientras que el otro estaba inmerso en porquería. Ya sabía donde me metía al alquilar el piso de tal bajo presupuesto, así que no me preocupe y puse el pensamiento optimista de que cuando estuviera limpio se vería de forma diferente.
Mi compañero o compañera de piso no vendría hasta una semana después así que tuve la suerte de elegir habitación.
Mis amigos no se encontraban muy lejos de mi, el más cercano estaba a media hora en coche pero todos estabamos ocupados con las mudanzas y la instalación al centro.
Decidí ir a dar un paseo por el nuevo barrio y explorar los alrededores. Al cabo de andar por veinte minutos, encontré un jardín enorme lleno de flores de todos los colores posibles desde una rosa negra hasta preciosos girasoles. Me adentré y el aroma de las flores inundó mi nariz, caminé dejando que el olor me guiase por aquel lugar. Había decenas de flores que nunca las había visto, mis ojos no paraban de observar todas y cada una de ellas. Todo tipo de insecto habitaba allí, se veian mariposas por todas partes y varias abejas trabajando en las flores, el lugar estaba en completa sincronización.
No sabía cuanto tiempo había estado allí pero por alguna razón no quería irme, me sentía cómoda y cálida por así decirlo. Llegué a un pequeño rosal al cual me acerqué y me agaché para observar mejor. En eso que noto como alguién me toca el hombro, sorprendida me giro con brusquedad para encontrarme con una mujer que me mira con cara de curiosidad. Al verla una extraña sensación de calidez me recorre el cuerpo y toda señal de alerta se desvanece, tenía unos ojos verdes muy profundos y su piel morena tenía un color único que sería difícil de explicar.
Me levanté con rápidez y sin sopesar dije:
-Lo siento, no sabía que no se podía entrar aquí -la preocupación sonaba en mi voz- el lugar es muy bonito y no he podido evitar entrar a mirarlo.
La mujer me sonrió y su calidez me estaba llenando el cuerpo, la verdad, había visto muchas mujeres guapas pero esta sin duda estaba haciendo que las dudas saltasen en mi cabeza. Ante tal pensamiento sacudí la cabeza y me dirigí hacía la salida de aquel lugar, no sin antes una breve despedida por mi parte.
Estaba ya en la entrada cuando escuché una voz:
-Este lugar siempre está abierto, ven cuando quieras. Solo tienes que buscarlo Layla.
La sorpresa se veía en mi cara al ver que aquella mujer sabía mi nombre pero no duró mucho, ya que toda su preséncia me afectaba.
No pensé mucho en el suceso de aquella tarde, tantos cambios eran demasiado para el cuerpo asi que me acosté pronto pensando en el inicio de clases de mañana.
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Bueno esta es mi primera... cosa? Porque obra no es que sea. Asi que espero que os guste al menos un poquito.
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