1.Sola

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—Bienvenida a Sídney— se dijo para ella misma, girando sobre sus talones con la esperanza de ver a sus padres tras ella, diciéndole que el cambio a veces hace bien, que es una etapa nueva en la que irán todos juntos de la mano, pero ella se había dado cuenta de que era mentira, a ella le habían soltado la mano y ahora debía caminar sola, intentando no caer.

Sostuvo las llaves de su casa en su mano temblorosa, mientras que con la otra se secaba una lágrima huérfana que caía por su mejilla. Suspiró, puso la llave correcta en el cerrojo y abrió rápidamente la puerta para entrar en una casa vacía, con apenas unos pocos muebles que sabía que eran parte de su herencia. «¿Acaso no les dije?» pensó. 

Dejó sus valijas a un costado y sacó las sábanas manchadas que cubrían los muebles. Aún olían a su abuela, recordaba vagamente lo que era ir allí cada verano a visitarla, cuando ella los esperaba con galletas recién horneadas, cuando eran una familia completamente unida, cuando Thomas aún no había sucedido. 

Decidió desempacar más tarde, tendría toda la vida para hacer eso. Por el momento debía ir a un supermercado a comprar comida, que para comer no tendría toda la vida, en este caso. Terminó de entrar unos bolsos que le habían quedado afuera y cerró la puerta de su casa.

A esa hora, las calles de Sídney eran poco concurridas, eso le gustaba por si se le ocurría cantar alguna de esas canciones que se le pegaban cuando escuchaba la radio en el auto, o cuando dejaba la televisión encendida mientras trabajaba en algo o cocinaba. Pero quién tenía humor para cantar cuando los sucesos de diez años la atormentaban. 

Quería correr hasta el supermercado, comprar helado y echarse en su cama a llorar mientras lo comía con una cuchara sopera, como sucedía en las películas. Esta vez, su cabeza funcionaba y su cuerpo no respondía, no era capaz de correr, no era capaz siquiera de comprar helado para llorar. 

Entró en Target y se sintió cohibida por las tres personas que se dieron vuelta para mirar quién había entrado. 

En uno de los carritos puso todo lo que necesitaría por dos semanas, la típica lista que su madre le había enseñado a hacer, sumadas algunas cosas que sabía que no necesitaba, que si su madre estuviese allí le diría que las devuelva a las góndolas, pero ahora que vivía sola, no necesitaba de los consejos de esa mujer.

Terminó sus compras y, luego de dejar todo en su casa, decidió ir a caminar un poco por el barrio de su niñez. Las casas seguían igual a lo que recordaba, quizás con alguna nueva mano de pintura o alguna planta nueva, pero todo seguía igual. 

Cuando comenzó a cansarse de su caminata, se dio cuenta de un grave error que había cometido, se había perdido. Empezó a buscar a alguien quien la pudiese guiar con alguna dirección, pero ni siquiera recordaba cuál era la suya propia. Tuvo la idea de tocar timbre en las casas del barrio.

A esa hora imaginó que todos estarían durmiendo o en el trabajo. Intentó agudizar el oído para intentar escuchar algún sonido proveniente de alguna casa, sabiendo que en esa habría alguien despierto y presente que la podía atender. Prestó mucha atención a una en la esquina. No era necesario concentrarse para percibir los gritos eufóricos que de allí provenían; corrió hacia allí y tocó el timbre. Esperó hasta que un chico castaño de rulos con ojos bastante claros le abrió la puerta.

—Hola, mi nombre es...— intentó decir por encima de los gritos.

—¡Hey, chicos! ¡Cállense!— gritó él mirando hacia dentro de la casa— Perdón, hoy es tarde de partido. ¿Decías?

—Me llamo...— intentó continuar, pero se vio interrumpida por una pelota de fútbol americano que voló hasta su cabeza y la golpeó fuertemente.

—¡Oh, por Dios! ¡Luke! ¡Mira lo que has hecho!

Ella no tenía ni la menor idea quién era Luke, tampoco podía distinguirlo porque todo comenzaba a volverse negro, seguramente por el golpe, lo único que sabía era que de él no se iba a olvidar nunca.

Hola a todos, ¿cómo andan? Me gustaría que lean esta N/A, ya que será la única que voy a hacer durante toda la novela. Bueno, intentaré.

Primero que nada, ¡bienvenidos a este segmento de fanfics! La primera es la de Luke Hemmings, integrante de 5 Seconds of Summer.

Segundo, quiero disculparme si algo de la historia no concuerda con la personalidad real de alguno de los chicos, si les molesta pueden decirlo amablemente, pero sepan que se comportan así para darle una estructura específica a la historia.

Tercero, lamento que el capítulo sea corto, pero es una introducción a lo que sucede en la vida de nuestra protagonista.

Cuarto y último, Gotta Get Out en multimedia, junto con nuestra protagonista. 

I'm not leaving (Luke Hemmings)Stories to obsess over. Discover now