お菓子

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Estaba TaeHyung sentado en el sillón de su habitación como todas las tardes. Sin ninguna preocupación ya que ese fin de semana no había tarea, olvidarse de la preparatoria por un momento no estaría mal. Tomó una pluma y un cuaderno de su escritorio y comenzó a escribir como todos los días, en su dichoso "diario". Al único al que le contaba los secretos más oscuros. Al único al que le contaba de su lollipop candy. Si, Kim TaeHyung era de los chicos más populares de la preparatoria debido a sus perfectas calificaciones y su gran atracción a las chicas. Pero algo que no sabía nadie era que él estaba enamorado de una persona, una persona en especial, y claro, no era una chica.
Un claro ejemplo de amor unilateral, su amado probablemente no sabe de su existencia.
Como siempre.
TaeHyung empezó a contar las hojas llenadas con sus palabras de aquel cuaderno. Diecisiete páginas en total llenadas con puras cursilerías.

— Kim Namjoon me traes loco — susurró el.

Cerró su cuaderno y lo dejo sobre el escritorio, se recostó sobre su cama y cerró los ojos. Solo era un sábado aburrido sin nada que hacer, nadie con quien ir, nadie a quien acompañar.
Pasaban los segundos y los párpados de TaeHyung eran cada vez más pesados. Hasta que ya no aguantó, se hundió en un profundo sueño.
En el, como siempre, sueños sin sentido aparecieron. Golosinas por todos lados, en especial paletas. Ya que le recordaba a su lollipop candy. Era normal soñar ese tipo de cosas, mas si era referente a esa persona. TaeHyung era todo un acosador, sin siquiera conocer a su amado probablemente sabía todo sobre el, había notado que comía demasiadas golosinas, igual que el. Tal vez esa era una de las razones de los sueños llenos de dulces y golosinas, también de su apodo.
Pues ese sueño no duró mucho, Tae despertó de golpe por el ruido de que algo se había caído. Miró al lado de la cama y notó su celular en el piso.

¿Como es que terminó ahí? — pensó el.

Acomodó su cabello que estaba posicionado a todas partes y se levantó de la cama. Como todas las veces, cada vez que despierta y sueña algo lo escribe para jamás olvidarlo y tal vez tratar de volver a soñarlo. Se dirigió a su escritorio y comenzó a buscar aquel cuaderno con tantos secretos escritos.

No estaba por ninguna parte.

— P-pero... ¡estaba aquí! — dijo desesperado.

Siguió buscando el cuaderno hasta aventar todas las cosas posibles del escritorio hasta encontrarlo. Pero, nada.
Se sentó en la cama y miró el piso lleno de plumas de colores por todos lados. Comenzó a desesperarse y a tirar de su cabello. No era posible, ese cuaderno recién empezaba a dormir estaba en el escritorio, despierta y, no lo está.
Sintió una corriente de aire pasar sobre su rostro, una fría y fuerte. Miró hacia la ventana y notó que estaba abierta.

— ¿Eh? Estaba cerrada cuando empecé a dormir — dijo mirando la ventana.

Ojalá haya sido Jimin... — pensó.

Si, Park Jimin era su mejor amigo y al que más confianza le tenía. A veces entraba a su habitación por la ventana, por ese hecho logró pensar que era el. Pero no había muchas probabilidades, Jimin no sabía de aquel cuaderno.
Decidió llamarle a su amigo y preguntar si fue él quien tomó su preciado "diario".  Seleccionó el contacto con nombre Jiminnie y llamó.

— ¿Jimin? — preguntó TaeHyung al notar que su amigo había correspondido la llamada.

¿Tae? ¡Hola amigo! ¿Qué pasa? habló Jimin del otro lado de la línea.

— Escucha, tengo un problema.

¿Un problema? ¿Sobre que?

 My Lollipop Candy ➵ TaeJoonStories to obsess over. Discover now