Nunca he entendido cual es la importancia de ir a estudiar, aveces quisiera dejar todo el estudio aun lado pero como soy una chica de clase media y la única posibilidad de estar todo el día en casa es tener un Sugar Daddy, digo digo enamorarme de un hombre mayor millonario o ser heredera a una corona, así que como notaran es imposible.
Decido seguir adelante con el resto de mi día, luego cuando vuelva a casa recordaré mi fantasía. Cojo la toalla y salgo de mi habitación para tomar una ducha. Demoro casi 5 canciones en terminar mi baño, digo casi por que mi mamá decidió por mi que ya era hora de salir del baño antes de que terminara como uva pasa.
Camino rápidamente hacia mi habitación para vestirme con mi uniforme, en mi humilde opinión eso es la peor cosa que he podido colocarme y eso que mis combinaciones de ropa no son las mejores combinaciones, básicamente se trata de una jardinera verde a cuadros; camisa blanca manga larga, saco verde oscuro, medias veladas blancas con unos zapatos negros. Yo creo que la persona que hizo este uniforme le gustan los aguacates.
¡Enserio parecemos unos aguacates! Hubiera sido mejor ser un cacahuete como bob esponja.
Ya que tengo tiempo decido que lo mejor sería organizar mi habitación, era lo mínimo que podía yo hacer por el lugar donde vivo. Al terminar de arreglar mi cuarto salgo de éste, para ir directo a mi segundo lugar favorito en el mundo, el hermoso y sensual comedor en donde veo que ya está el desayuno listo, miro lo que me ha preparado mi madre, ¡que delicia! Son pancakes, con tan solo verlos se me hace agua a la boca, apresuro el paso hacia la mesa donde se hallaban esos manjares, me siento en el comedor mientras inhaló el delicioso olor de la miel que hay en el plato.
La mañana por ahora va bien, espero que el resto del día siga de este modo.
-Buenos días mami- la saludo con una gran sonrisa al verla entrar al comedor.
-Buenos días tesorito- mi madre pone 3 tazas de café sobre la mesa- Hija,¿puedes ir a despertar a tu hermana? Ella hoy tiene que levantarse temprano para llevar unos papeles a la universidad.
Siento terror al escuchar decir esas palabras de mamá, me limito a asentir, ya sabía yo que nada podía ir de maravilla, sobre todo por todo el silencio que había ya estoy sintiendo el verdadero temor.
Me levanto del comedor lentamente mientras me limpio lagrimas falsa, ¡no pude terminar mi desayuno!, camino a paso lento hacia la habitación del ¨Demonio¨, llego hasta la hasta la puerta de mi querida y tierna hermana -nótese el sarcasmo – toco la puerta dos veces, nadie responde así que decido entrar por mi propia cuenta, la habitación está en penumbra pareciera que no hubiera vida humana existente en este lugar, me adentro en la oscuridad dando pequeños pasos hacia la cama de mi hermana, debería hacer un testamento, talvez muera al intentar despertar a la fiera de mi hermana.
Le quito la cobija en un solo movimiento en el cual ella reacciona casi instantáneamente, mierda ya valí verga, hubiera pensado antes sobre lo del testamento, antes de que ella se levante salgo corriendo como si mi vida dependiese de ello, ¡claro que depende de ello!
- ¡SOPHIE! - escucho el aullido del demonio muy cerca mío -MI-ER-DA moriré joven y virgen pensé.
Tropiezo gracias a lo torpe que soy, aterrizo de cara contra el piso de la sala, escucho las risas de mi madre y hermana Alexandra, paren el mundo ¿Alexandra se está riendo? Que hija de mi madre ¿no estaba molesta hace 10 segundos?
Entre risas Alexa dice – no puedo creer que seamos hermanas – finge limpiarse lagrimas
-JAJA que chistoso – hago una mueca de fastidio dirigida a las dos mujeres que están frente a mí, me levanto rápidamente del piso mientras las sigo mirando con el ceño fruncido, fui ignorada – agh solo llévenme a la escuela.
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Las Veces Que...
Teen Fiction¿No les ha pasado que piensan en esa persona y recuerdan las acciones o gestos que hace que te fijes en el? Entonces has estado enamorada, tal y como lo está Anastasia Anderson. Se podría decir que desde que ella lo conoció se enamoro, pero no sólo...
