Hola, mucho gusto, gracias por prestarme unos minutos de tu valioso tiempo, quiero contarte una de las más trágicas experiencias que he pasado, es sobre una amiga que tuve y de la cual me llegué a enamorar...
Su nombre es Alisson Martínez , nació un 17 de septiembre y es acerca de ella la historia que quiero contarte, ya que está pasando por problemas realmente complejos, quiero demostrarte que a veces la paciencia y la esperanza pueden ser la clave para encontrar soluciones en casos como éste.
Comencemos donde empezó todo, fue hace dos años, ella era una chica de gran carácter, fuerte, sonriente y carismática, era de muchos amigos, una chica muy social, todo lo que ella se proponía lo conseguía, era tímida y hermosa, bueno... lo sigue siendo.
Todos los días llegaba temprano para separarle un lugar, pensaba en estrategias para hacer que siempre se sentara junto o frente a mí, al esperarla ahí sentado podía ver con atención el lugar en donde se iban a sentar todos mis compañeros, para que sin importar donde se sentaran o si cambiaban de lugar, lograra asegurar que ella se sentara a lado mío. ¡Claro, era muy controlador y estaba obsesionado!, pasaban los minutos de manera interminable, estaba nervioso y ansioso por ver el momento en que entrara por la puerta del salón.
Nuestro salón era el único que tenía ventanas del lado de la puerta, eran ventanas grandes que permitían que la luz de afuera pudiera entrar perfectamente y también permitían ver quién se acercaba al salón, podía ver todo el pasillo, que durante 45 minutos aproximadamente, lo estuve observando hasta que finalmente la vi a lo lejos, pude ver como sonreía, como caminaba, como su cabello se sacudía, conforme avanzaba, mi corazón se aceleraba con rapidez, la vi entrar y les aseguro que lo más hermoso que pude apreciar en ella eran sus ojos, brillantes, oscuros, y su deslumbrante sonrisa, todos los chicos del salón la voltearon a ver en el momento en que cruzó la puerta, dejándolos impactados, todos querían que se sentara junto a ellos, podía notarlos inquietos y desesperados por ella, pero por suerte solo quedaba un banco y era el que yo había seleccionado para ella, me puse de pie y le ofrecí el lugar, creí que ser un caballero podía darme una ventaja al llamar su atención, ¡y vaya que lo hice! me respondió de una forma tan tierna que no pensé en una respuesta para ello.
Fue el único día en donde pude verla con mucha claridad, cada aspecto de ella, observarla a detalle, su cabello, su piel, sus cejas, ver su pestañear y escuchar su dulce voz, ya que a partir del siguiente todo empezaría a cambiar.
Ella era la chica más bella del salón, por lógica todos los chicos estaban interesados en ella, esos engreídos y presumidos solo la querían para un rato, no iba a permitir que le rompieran el corazón, que abusaran de ella, pero tampoco podía ejercer control sobre su vida, así que intenté acercarme a ella, me le acercaba tímido en el receso, la saludaba, me regresaba el saludo con una bella sonrisa, a pesar de que no tenía la valentía de sostener una conversación con ella, me conformaba con unos segundos en los que podía apreciar su felicidad, sus ojos, escucharla reír, en muchas ocasiones fue así.
Al pasar las primeras semanas del año, comenzó a juntarse con los chicos del salón, ya que se habían lanzado a hablarle, sobre todo tenían que ser los presumidos, los que se creían lo mejor del mundo, podía escucharla reír, sentía tantos celos y envidia de no ser yo, que un día me decidí a hablarle mientras ella estaba con ellos, y como me lo imaginaba... hubo problemas.
Estaba por concluir el receso cuando me atreví a meterme en el montón de chicos que la rodeaban y le dije que teníamos que hablar, ella me miró con cara de extrañeza, y los chicos con molestia, pero el que más me enojaba era ese tal Jasiel, quien destacaba de todos los demás, no entiendo que me sucedió, pero la tomé del brazo y la saqué de ese montón de presumidos, ella me preguntó qué era lo que me sucedía, por qué estaba siendo tan agresivo, y la verdad es que no lo supe en ese momento, pero los chicos se me acercaron y me empujaron, caí al piso, dándome un fuerte golpe en la rodilla derecha, literalmente sentí como la rodilla tronó al tocar el suelo, ya que era una piedra en la que caí, no soportaba el dolor, sufrí al ponerme nuevamente de pie, no podía moverme, sabía a lo que me estaba arriesgando y sabía las consecuencias, la tensión que había en ese momento era tan grande que nadie decía nada, sabíamos perfectamente lo que se venía si me llegaba a mover, así que me quedé inmóvil y de pie.
Lamentablemente ese día no pude hablar con ella, fue culpa mía, eché a perder todo, ahora ella me odiaría, y esos tipos me buscarían problemas ¡no puedo creer que haya sido tan torpe!
Un tiempo después.
Lentamente han pasado 3 meses desde aquel acontecimiento y ya no he podido acercarme a ella, llego con tiempo, espero su llegada y comienzo a preocuparme, es como si ya no estuviera en el salón, en ningún momento me ha dirigido la palabra, esas compañías que ha tenido estos últimos meses no son sanas para ella, intentaré acercarme una vez más.
Preparé mis cosas desde muy temprano, tenía que llegar con tiempo para poder hablar con ella, así que una vez estaba todo listo salí de mi casa y fui directo a la secundaria, realmente iba dispuesto a ir y pedirle una muy sincera disculpa, aclarar todo el mal entendido, decirle que lo que hice no estuvo para nada bien, sin saber que todo estaría a punto de cambiar al verla llegar al salón.
Eran las 7:25 am estábamos a tan solo 5 minutos de comenzar con la clase, y a lo lejos pude verla a través de la ventana, ¿Quién demonios le había hecho eso?, ¿Quién rayos es ella?, ¡No puede y no debe ser ella!, había cambiado en su totalidad, ese esplendor que transmitía con su bello color de piel, su hermoso cabello, su caminar, sus ojos, su rostro, absolutamente todo había cambiado, lo que era y se veía bello en ella desapareció, se había transformado en otra persona, me resultaba muy difícil verla en ese estado, no sabía cómo hablarle, me quedé congelado, mientras ella caminaba hacia un lugar en donde sentarse, comencé a llorar, realmente esto había sido demasiado, tenía que saber quién le había hecho eso, y para mí suerte se sentó justo enfrente de mí, tenía un olor muy diferente, era un olor intenso, no sé cómo describirlo, era horrible, no tenía idea de que le había sucedido, así que esperé a que dieran las 10:10 am para el receso, los minutos eran eternos, veía pasar a todos con mucha lentitud, como si todo se moviera en cámara lenta, no soportaba verla así, era una tortura.
Tocó la campana del receso, eso significaba que era hora de hablar con ella, me le acerqué cuando llegó a la puerta del salón y le dije que si me prestaba unos minutos de su tiempo, que tan solo quería disculparme, al estar con ella, tristemente pude ver que todo mi esfuerzo era en vano, ella no quería hablar conmigo y simplemente se alejó de mí, y así lo hizo en todas las ocasiones que intenté acercarme a ella.
Cada día la veía de mal en peor, todo empeoraba, realmente era una tortura verla en ese estado, siempre se alejaba, no me dirigía la palabra en ningún momento, pareciera que nunca me hubiera conocido, era tanto el amor y cariño que le tenía, que estaba dispuesto a todo por ella, algo en mí me decía que respetara su decisión de no hablarme, que la dejara en paz; pero por más que lo intentaba me era imposible, ¡mi corazón no podía permitir eso!, mi mente quería estallar por no encontrar soluciones al problema.
Para decidir bien que hacer, tuve que llorar por un largo rato.
Pasaron los días y la vi de nuevo, ahora sí en un estado crítico: sus ojos rojos, labios rotos, cabello alborotado y maltratado, ojeras densas y obscuras, rostro desgastado, párpados cansados, vista desviada y confusa, respiración alarmantemente lenta, olor desagradablemente fuerte, definitivamente esa ya no era la chica de la que yo me enamoré, se había convertido en algo que nunca nadie pensaría amar.
La miré con extrañeza, con un sentimiento horrible de tristeza, y me armé de valor para volver a hablar con ella, yo dije mi parte y ella la suya, no podía contradecirla en nada, solo me dolió aceptar lo que me pidió.
Le dije: — ¡Alisson!, ¿Qué te sucede?, ¿Por qué has estado así últimamente? ¿Qué te pasó que ahora luces destrozada? ¿Alguien te hace daño? Sabes que cuentas conmigo, te pido me digas... o ¿es acaso que ya no quieres hablarme?
Me responde: —¡Por favor!, tan solo déjame tranquila, no quiero hablar más, así que te pido me dejes, y si es necesario también me alejaré yo, no quiero seguir hablando ¿Si?
¿Qué rayos acababa de decirme? Ella ya no quería que yo siguiera hablándole, quería que me apartara, si realmente la amaba tenía que respetar sus decisiones, eso incluía el olvidarla, directamente no me pidió eso pero, iba implícito, me duele aceptar esto pero tengo que respetar sus decisiones, ya con el corazón destrozado y la autoestima por el suelo, con lágrimas en los ojos tan solo le respondí...
— Si, Alisson, claro que sí, disculpa el haber molestado, gracias por decírmelo, deseo que estés muy bien, te quiero.
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Siempre Juntos
Teen Fiction"Quiero decirles que esta es una historia que quiero transmitirles acerca de mi chica, mi amada Alisson, la cual pasa por problemas sumamente terribles, soy quien la sacara adelante, claro, eso hice hasta qué sucedió lo inevitable.." Te invito a ade...
