"¿si?" dijo Eduardo de forma cansada.
llevaba más de veinte minutos tratando de convencer a su amigo de que trabajara, por lo menos lo que restaba de la clase, en química.
"¿y qué me vas a dar?" pregunto el chico de anteojos.
"pues... no se, tengo dulces en mi mochila" respondió.
"Eduardo, no quiero dulces" y le lanzó una mirada más indulgente, tratando de hacerle entender lo que en realidad quería.
YOU ARE READING
dos botellas más.
Short Storylo que la amistad y el alcohol le pueden hacer a dos probes chicos.
