Arreglo los últimos detalles de la escena. Los cristales incrustados en los árboles reflejan la luz del hermoso atardecer estrellado y el camino de madera sobre el que estoy parada crea una suave textura con los grabados hechos a mano. Una delicada brisa con aroma a chocolate hace sonar las campanillas de llegada y floto velozmente hasta la brillante entrada de blanco mármol tan puro que utilizo de espejo para analizar por última vez mí arreglado aspecto. Una larga y espumosa cabellera lila se trenza sobre mis hombros y crea un lindo contraste con el vestido blanco que oculta los dedos de mis pies; mis ojos magenta resaltan en mi translúcida piel decorada en mis mejillas por cinco pequeñas gemas que forman un arco invertido.
Las puertas comienzan a abrirse y no puedo contener una esperanzada sonrisa. Pero en uno de los cristales de un arbusto, noto una minúscula mancha negra con matices rojos, imperceptible, pero si no la limpio todo podría echarse a perder y volverse una pesadilla. Intento ser rápida, pero cuando logro quitarla, él ya ha entrado.
Sentía que conocía cada uno de sus gustos y cada aspecto de su vida, a pesar que no sabía su nombre. Vuelvo rápidamente al camino de madera, pero choco contra un muro invisible antes de tocarlo, era tarde, ahora solo puedo intervenir desde esa distancia.
Comienza a caminar observando el paisaje que yo había estado preparando todo el día; una pizca de decepción se atasca en mi estómago cuando su expresión no se inmuta. Pero estas semanas habían sido muy difíciles. Descubrir que su padre engañaba a su madre, la angustia de no saber si decirlo o no y no tener a quien confiar aquel secreto que lo atormentaba. Sacudo mi cabeza para concentrarme en mi objetivo: Provocar esa sonrisa que me hace suspirar desde que lo conocí hace tantos años.
Chasqueo mis dedos una primera vez y las estrellas empiezan a cambiar de color al ritmo de su canción favorita mientras sigue avanzando; una segunda vez para que caigan del cielo historietas y videojuegos, y una tercera para que el viento lo elevara unos centímetros sobre el suelo cuando él lo quisiera. Después de varios minutos se me acaban las ideas y cada vez su mirada se ensombrece más y más...
Me volteo para reprimir un suspiro de frustración y veo que ya no hay solo una mancha negra, todo mi escenario era un horrible abismo extremadamente terrorífico. Un golpe en la madera vuelve mi atención hacia el chico, se encuentra rendido con la cabeza entre sus rodillas mientras una figura acaricia su cabello azabache. Reconozco a esa una mujer, idéntica a mí, pero de melena oscura y piel gris, imposible distinguir el iris de su pupila y las joyas en sus pómulos de color rojo.
El pánico me invade cuando me percato de la trampa en la que caí. Evitó que pudiera entrar al camino distrayéndome con la mancha en el arbusto y haciendo que bajara la guardia de la verdadera amenaza, ella. Todo a mí alrededor se desmorona, incluso el muro invisible que me retenía lejos del camino y vuelo hacia ellos con decisión.
La chica se desintegra como un líquido viscoso alrededor de él, encerrándolo en una sombría burbuja que se extiende por todo el lugar, consumiéndolo. Cuando por fin estoy frente a la extraña forma, acerco la yema de mis dedos a su superficie, solo para que esta me provoque el terrible ardor de una quemadura. Retrocedo unos pasos, pero me obligo a mantenerme firme; yo voy a salvarlo, él por fin podrá verme, ya no seré invisible ante sus ojos y compartiremos juntos cada nuevo universo todas las noches.
Respiro profundamente y avanzo hacia oscuridad sin mirar atrás. Son fuego, hielo y espinas que intentan detener mi paso, pero no me rendiré, no hasta cumplir mi misión.
Ya puedo ver su silueta, no se mueve excepto por un leve temblor en su brazos y espalda. Cuando solo estoy a unos metros de distancia, la chica de ojos negros reaparece frente a mí bloqueándome el paso; me apunta al pecho con una daga reluciente y su mirada advierte peligro.
Vuelvo a mirarlo para asegurarme de que sigue ahí y entonces mi oscura copia, que está confrontándome, suelta una carcajada muda y niega con la cabeza en señal de victoria.
Tiene razón, yo no puedo hacerlo sonreír. Levanto mi mano con las pocas fuerzas que me quedan y emito un último chasquido, al mismo tiempo que ella me clava la hoja de metal hasta el puñal. Pero es muy tarde, frente a él se materializa una joven de cabello rubio y ojos café que le extiende la mano de manera amistosa. Mi opaco reflejo se esfuma de manera instantánea y caigo al suelo lanzando bocanadas de aire y sacudiéndome. Levanto la cabeza con dificultad para ver que él se ha incorporado y observa confundido y entusiasmado a aquella chica.
Me duele la cabeza y comienzo a pensar que será de mí, ¿Desapareceré? ¿Volveré a ser una pequeña parte de su inconsciente? Cuando él vuelva a dormir la siguiente noche ¿Estaré ahí?
No importa, antes de cerrar mis ojos pude grabar en mis recuerdos esa preciosa sonrisa en su rostro. Cumplí mi objetivo. ¿Qué más puede pedir un Sueño enamorado de su Soñador?
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Efímero
Short Story¿Qué ocurre cuando un Sueño se enamora de su Soñador? Ganador del XXV Concurso MiCiudad
