Imagina que tienes 15 años y que nunca has podido salir de tu habitación: un diminuto cubículo totalmente blanco y sin ventanas; ahora imagina que un día, un tipo armado al que no habías visto en la vida, entra y te secuestra, matando sin piedad a t...
« ¿Imaginas lo que es vivir confinado en una diminuta habitación? »
Para mi desgracia jamás tuve que imaginármelo, porque desde que la memoria me alcanzaba no tenía constancia de haber puesto un mísero pie fuera de ella.
Paredes blancas, sábanas blancas, aparatos blancos. Aquel maldito color impregnaba todo cuanto tenía a la vista; al menos las carátulas de los incontables libros que tenía en mis estanterías aportaban una pequeña variedad cromática al aséptico ambiente.
« ¡Benditos libros! » —Esos trozos de papel eran lo único que me ataba a la cordura; no habría tenido ningún tipo de contacto con el mundo exterior de no ser por la lectura.
Aventuras trepidantes, fotografías asombrosas, heroicos personajes... Cada página era un portal a un universo increíble; deseaba saber más y más. Me maravillaba pensar que había todo un mundo de color fuera de mi habitación, pero mi triste realidad consistía en tener el sonido del reloj y de los monitores médicos, a los que vivía conectado, como única compañía hasta que llegaba la hora de la medicación y recibía una fugaz visita en la que, con suerte, podría intercambiar algunas palabras con alguien de carne y hueso, aunque sólo fuesen unos escasos minutos.
Recuerdo que años atrás llegué incluso a odiar la lectura con toda mi alma. Resultaba muy frustrante que todas las novelas que acababan en mis manos narrasen historias de lugares fantásticos, porque cuando cerraba el libro y veía las cuatro paredes que me rodeaban no podía evitar sentir una profunda rabia al ser consciente del tipo de vida, tan opuesta, que me había tocado experimentar por el mero hecho de nacer enfermo.
Al final, acabé resignándome a la idea de que jamás tendría una vida así y no me quedaba otra opción que evadirme imaginando que vivía en aquellos lugares y que era el protagonista de todas esas aventuras.
«¿Cómo iba a pensar que aquel día, que empezó como todos los demás de mi monótona existencia, la vida me cambiaría de una manera tan drástica?»
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
NOTAS DE LA AUTORA: ¿¿Estás seguro/a de que quieres seguir??, porque se aproxima un señor dramón de cojones (con sangre incluida). Si tu estómago es fuerte y te mola lo creepy dale una oportunidad.
En fin, advertido quedas :D
PD: Ya os iréis dando cuenta de que soy muy gore pero no muerdo eh?!! es decir... se agradecen los comentarios y si tenéis alguna duda o veis algún fallo, que no os de corte hablar!! yo contestaré encantada^^ pero si sois tímidos y os da palo escribir poned "patata", así sabré cuantos lectores patata hay XD (PD2: ignorad mi locura)