Era una noche fría, y más oscura de lo que una noche debía ser, así se sentía, así lo sentía Sarah con cada paso que daba, completamente alerta y buscando a un posible enemigo que la acechaba y cuya presencia le provocaba escalofríos. A pesar de no haberlo visto, sabía que había alguien cerca, su instinto y sus reflejos no le fallaban nunca. A los pocos segundos, confirmó que no se equivocaba.
Giró sobre sus pies varias veces, siguiendo el rápido movimiento de aquella presencia y estando lista para defenderse. De un momento a otro, sacó su espada que guardaba en su espalda y apuntó con esta en dirección a su objetivo.
—¡Si piensas salir, hazlo de una vez!—alzó la voz, ya cansada de tener que estar alerta, esperando un ataque que parecía no querer llegar, y aunque eso podría ser beneficioso, pues no tendría que pelear, aquella presencia no le gustaba para nada.
Una silueta salió de entre las sombras lentamente, había unas leves llamas de fuego rodeando sus manos. Sus pupilas eran blancas, más que las de Kuai Liang, y su traje era imposible de no reconocer, amarillo y negro, los colores que llevaba su clan, los Shirai Ryu. La joven al ver a aquella persona siendo iluminada por la luz fría de la luna, bajó su arma y la guardia, con los ojos bien abiertos por la sorpresa.
—Hanzo…—dijo el nombre de su contrario en voz baja, sin poder creer que realmente estaba frente a ella.
Él…se suponía que ya no estaba.
Hasashi ladeó la cabeza levemente, a pesar de tener la mayor parte de su rostro cubierto se notaba que estaba confundido pero aún así se mantenía alerta.
—¿Quién eres?—preguntó, su voz sonaba más fuerte y más grave de lo que debería, cosa que no hizo más que asustar a Sasaki.
—¿Qué…?—susurró ella, deseando haber escuchado mal.
—¿Quién…eres?—Él se acercó lentamente y amenazando con atacarla al crear una bola de fuego en su mano.
—¿No me...?—preguntó ella confundida pero antes de que pudiese terminar su oración, fue interrumpida.
—¡¿Quién eres?!—repitió el hombre, ya enojado acercándose más a ella y preparándose para atacarla si no respondía.
—Hanzo…yo…—La muchacha apenas sí podía hablar, quería creer que todo eso se trataba de un sueño.
Más bien, una pesadilla.
Sarah no pudo seguir hablando, pues divisó otra silueta saliendo de entre las sombras. Pero al ver de quién se trataba no sintió otra cosa que furia…y miedo.
El brujo mantuvo una sonrisa cínica en su rostro todo el tiempo, muy propia de él cuando se trataba de la muchacha.
—Tú…—susurró ella, volviendo a alzar su espada, poniéndose alerta otra vez. Tenía las manos temblorosas, de hecho todo su cuerpo temblaba, y odiaba que fuese así, odiaba darle el gusto de verla asustada a aquel monstruo que tenía frente a ella.
—¿Hay algún problema aquí?—fue lo primero que aquel hombre dijo, haciéndose el inocente, ladeando levemente la cabeza sin borrar su sonrisa mientras miraba a la chica. Esta al notar que Hasashi no lo atacaba, supo que algo andaba mal y que era obra del brujo.
—¿Qué hiciste?—preguntó ella en voz baja, sin bajar su espada, pero su mano temblaba cada vez más y no podía disimularlo. Mucho menos cuando el brujo amplió su sonrisa—¡¿Qué mierda hiciste?!—gritó con la voz entrecortada, sintiendo el miedo desplazando al enojo rápidamente.
—¿Yo?, más bien, ¿qué hiciste tú?—Comenzó a reírse—Eres aliada de Sub-Zero...—Al escuchar aquellas palabras, la expresión de la chica volvió a ser una de sorpresa y también confusión, pues no entendía qué tenía que ver lo que el brujo decía. Pero luego, bastó un solo movimiento de aquel Shirai Ryu que consideraba su padre para darse cuenta.
—¡Maldita escoria!—gritó Hasashi lanzándole sus kunai a la chica, ella logró esquivarlos a pesar del cúmulo de sentimientos que tenía pesándole como nunca.
—¡¿Qué hiciste?!—Volvió a gritar ella con lágrimas en sus ojos.
—Lo que debía…—respondió el brujo poniéndose serio—lo que debí haber hecho hace muchos años.
Sasaki negó con la cabeza, sin entender nada de lo que pasaba, sin entender el objetivo de aquel horrible hombre que le había arruinado la vida más de una vez.
No tuvo tiempo de pensar, pues Hanzo corrió hacia ella para atacarla, por lo que tuvo que retroceder, no quería pelear con él, necesitaba respuestas, necesitaba saber qué estaba pasando.
Y principalmente, necesitaba a Hanzo.
Hasashi lanzaba golpes envueltos en fuego, golpes que ella a duras penas esquivaba, pero sabía que no podía esquivar para siempre y el líder de los Shirai Ryu sabía que debía cambiar su estrategia, por lo que rápidamente sacó una de sus kunai y se lo lanzó a la chica, quien lo atrapó antes de que llegase a ella y lo soltó rápidamente para que él no pudiese atraerla tirando de la cadena atada al arpón pero eso no evitó que Hanzo se acercara. Antes de poder reaccionar, Hasashi ya estaba frente a ella y con un par de golpes y un rápido movimiento, logró que Sasaki cayera al suelo. Su espada había caído segundos antes de caer y no había tenido tiempo de agarrar otro arma.
Hasashi clavó su arpón en el hombro de aquella joven que había criado, provocando que ella apretase los dientes mientras lo apartaba para poder escapar. Oía la risa de Quan Chi como si estuviese detrás de ella, burlándose de su sufrimiento como siempre hacía.
Se sentía demasiado vulnerable, cuando se trataba de ese brujo se sentía así. Pero cuando Hanzo estaba involucrado, su mundo se venía abajo.
No pelearía con él, necesitaba irse, por lo que luego de esquivar varias veces los ataques de Hasashi, o más bien, Scorpion, la chica cruzó sus brazos y desapareció entre las llamas que envolvieron su cuerpo, escapando de la escena y dejando a un Hanzo enojado y sediento de sangre y al brujo sintiendose más victorioso que nunca.
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Recuérdame «Mortal Kombat» [Editando]
FanfictionHanzo Hasashi perdió a su familia y a su clan a manos de Quan Chi, quien involucró al clan Lin Kuei para hacerlo, creando una guerra que parecía interminable entre los Shirai Ryu y los Lin Kuei, o mejor dicho, entre los líderes de los mismos. Pero l...
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