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Otro día llegaba para la vida monótona de el joven Jungkook. Él no quería ir a la universidad.
¿La razón por la que no quería ir? Simple. Según para todo el jodido instituto, él, era ‘La puta roba novios’. La verdad, no era esa. No sabían cuánto sufría aquél chico de cabello azabache.
Nadie sabía cómo él se sentía, ni su propia familia. Aunque…él no quería preocupar a su madre, era algo sumamente normal en él. Pensaba antes en otros que en él mismo. Y él necesitaba ayuda. Tenía la vaga esperanza de que alguien, aunque fuese una persona, lo ayudara. Pero claro, él sabía perfectamente que eso, no le pasaría a él ni en sus sueños.
Hasta en estos-Los sueños-, tenía pesadillas, sobre como sus compañeros de clase, lo maltrataban física y verbalmente.

Y despertó, despertó entre sudor y gritos, y otra vez, por ya casi cinco noches consecutivas. Su mente se lo volvió a recordar. Bueno. Como si aquello se pudiese olvidar. Él, ‘Soñó’ con que los chicos que lo hicieron la otra vez, lo volvían a violar en aquel callejón.

Y sí, esa era la enorme verdad. Él no era el culpable ni mucho menos, pero, entendía perfectamente a las chicas que lo abofeteaban, por haberse ‘acostado’ con su chico.

Se sentó, y pasó su mano por su frente. Estaba copado de sudor, y por sus mejillas, caían algunas lágrimas. Él ya no sabía qué hacer con su vida. Había pensado incontables veces en cometer suicidio, pero siempre que lo pensaba, lo apartaba de su mente, porque él sabía que era capaz de hacerlo.

Sobó sus brazos, para luego levantarse de su cama. El azabache fue directo a la ducha. No miró el espejo que tenía en el baño, porque sabía perfectamente como estaba.
Las ojeras y bolsas estaban presentes en su rostro, que, aunque estuviese en esas condiciones, era bonito. Él no quería serlo. Sabía que le pasaba todo aquello por tener aquella cara bonita, de la que todos hablaban.

Porque sí. Todos de la clase lo habían violado, algunos repetían, otros no.

Para Jungkook no era fácil aceptar aquello. No podía denunciarlo a la policía, porque no quería ser humillado, ni quería que sus compañeros tomasen venganza de aquello.

Tampoco podía apoyarse en nadie, porque, no tenía a nadie.
A él, le habían cortado las alas. Y no sabía desde cuando había estado sufriendo aquella tortura.

Él comenzó a llorar en la ducha. No entendía la razón, pero su corazón y su cerebro sí. Estaba cansado de todo. Intentaba no pensar en auto-lesionarse o suicidarse, pero le era imposible. Parecía como que el mundo no lo quisiese allí.

Salió de la ducha, se vistió, y luego se peinó.
Fue al salón de su piso y tomó un café, para tomarlo por el camino. Cogió sus auriculares, sus llaves y maletín para al final, salir de su piso.
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Llegó a la entrada del instituto, y todas las miradas recaían sobre él. Seguramente, chismoseaban como ‘La zorra de Jungkook se había acostado con otro chico que tiene novia.’

Él sonrió amargamente. Debía de haberse quedado en casa. Allí por lo menos, nadie le decía nada, ni lo miraban. Prefería estar solo en aquel piso frío y sin vida, que venir a la universidad.

Pasó por los pasillos, y lo mismo de antes, los susurros y miradas de desprecio eran más notorias y fuertes.
Caminaba en dirección a su taquilla, cuando, un chaval, puso la pierna, y acabó haciéndole una zancadilla, que como resultado, hizo que el azabache se comiese el suelo, y que los presentes comenzaran a reír.

Volvió a sonreír amargamente para no llorar para luego levantarse del suelo y al final, ponerse en frente de su taquilla.

Se tapó la nariz con dos dedos de su izquierda y abrió la taquilla con la diestra. Pero se sorprendió. No había basura en su taquilla.

Por primera vez en meses, Jungkook sonrió, y sintiéndose el hombre más afortunado del mundo.

El joven entró a clase, no con una sonrisa, porque sabía lo que pasaría, si no con su perfil de siempre; ojos entre cerrados, cabizbajo y caminando apresuradamente hasta su asiento.
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Las clases acabaron como siempre, era hora de ir a casa. Había recibido unos cuantos golpes, empujones, e insultos, sería una enorme mentira si él dijera que está acostumbrado, así que simplemente asumía lo que le había pasado como todos los días.

Salió de su universidad, se colocó sus auriculares, y caminó hacia su casa. Como siempre hacía, tomaba un camino diferente, aunque le tomase una eternidad llegar a su lugar de tranquilidad, su casa.

De repente, lo amordazaron con una mano, y lo arrastraron hacia un callejón.

-‘El día comenzó demasiado bien.’- Pensó el muchacho, mientras, alguien lo golpeó con una botella de cristal, dando como resultado, que Jungkook quedara inconsciente, y que su cabeza comenzara a sangrar.



Holi. Vosotras me vais a matar  –Sabéis quien sois–
Y bueno, dejo este capítulo de una nueva fic por aquí. Esperaré a ver si os gusta, y si sucede, seguiré escribiendo esta historia.

Chau ^^

[PARADA HASTA NUEVO AVISO]-Monochrome Rape-TaekookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora